San Vicente de Paúl, un seguidor de la providencia de Dios (IV)

Mitxel OlabuénagaEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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  1. CONCLUSIONES ABIERTAS
  • Vicente descubrió, a través de su vida cotidiana, el signi­ficado de SEGUIR a Jesucristo, siguiendo los pasos que él dio y confiando plenamente en la voluntad de Dios, en su Providencia, que le llevó por caminos que él nunca había imaginado. Todo ocurrió por fiarse de Dios, en cada pen­samiento suyo, en cada acontecimiento y en cada persona que encontró a lo largo de su vida.
  • Espiritualmente, Vicente fue vaciándose de sus propios ideales, objetivos personales, ambiciones, que por otra parte eran razonables por humanos, descubriendo que sólo uno es el Absoluto de todo, Dios, y que en la medida que fue profundizando e interiorizando en su Palabra y se fue fiando de Ella, descubrió un gran Tesoro, que la Providen­cia de Dios lo fue dotando de todos los elementos necesa­rios para crecer interiormente como hombre, como cristia­no y como sacerdote misionero.
  • Vicente se puso en las manos del Señor como un sencillo y humilde instrumento al servicio de la Gracia del Reino de Dios, y animó a otros con su testimonio, de palabra y de obra, a seguir los mismos pasos, de esta manera consi­guió algo que nunca se había imaginado que ocurriría, el nacimiento de grupos de personas, mujeres y hombres, que se animarían a seguir al Señor, Evangelizador y Ser­vidor de los Pobres.
  • Gracias a su testimonio profético y a su fe fiel en la Pro­videncia de Dios, hoy en día muchos son los que compar­timos el Carisma de san Vicente de Paúl, y muchos somos también los que confiamos en la Providencia de Dios.
  • El perfil de las personas que confían de verdad en la Pro­videncia de Dios, se destacarán, como lo hizo san Vicente de Paúl, por ser hombres y mujeres encantadoras y encantadas con capacidad de:
  • Cercanía.
  • Cariño.
  • Visión lúcida.
  • Generosidad en la entrega.
  • Credibilidad, porque dicen lo que viven.
  • Entusiasmo, porque trasmiten lo que sienten y piensan.

Confiemos en Dios, que Él nos proveerá de todo lo necesario para nuestro bien y el de todos a los que sirvamos, de pala­bra y obra, con nuestro testimonio de vida.

José Vicente Martínez

CEME 2011

 

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