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P. Rafael Hidalgo |
03-01-07 |
Cartagena |
BPZ, Enero, 2007 |
En las primeras horas del día 3 de enero de 2007 moría en el Hospital de Santa María del Rosell de Cartagena el Padre Rafael Hidalgo Cruz, C.M. Llevaba unos días arrastrando ciertas molestias en el pecho que le impedían reconciliar el sueño y descansar. Fue el domingo, día 24, cuando, después de haber celebrado la Eucaristía – la última para él- en la parroquia de San Antón, su malestar se agudizó, por lo que requirió los servicios de la doctora Elena, amiga de la casa. Tras auscultarle, la doctora nos urgió a llevarle a «urgencias», pues observaba en él arritmias en el corazón y retención de líquidos en el pulmón.
Ya en el hospital, y después de las pruebas a las que fue sometido, quedó ingresado en la estación de observación para pasar al día siguiente a planta: había que hacerle un cateterismo para estudiar su corazón. El día 26 se lo hicieron y el diagnóstico fue que el P. Rafael sufría una cardiopatía severa: una de las coronarias estaba totalmente ocluida y las dos restantes en un 90%. A consecuencia de esta insuficiencia cardiaca sufría igualmente una severa insuficiencia renal. Su estado era de «alto riesgo» y «su vida pendía de un hilo». Así se lo hizo saber el doctor.
La tarde del día 28 intentaron activar su función renal mediante medicación ad casum, cosa que fracasó y entró en una desazón y malestar grande. Tras un par de horas. Rafael recuperó la calma. Yo aproveché este momento de sosiego para decirle: «Rafa, estás muy malico. Vamos a rezar y, si te parece bien, te administro la Unción de los Enfermos», a lo que él asintió. Rafa en este momento entró en serenidad y en un estado de santa concentración. Siguió atentamente las oraciones del ritual del Sacramento respondiendo a todo con una gran resolución. Fueron momentos de gran intensidad: Rafael tomaba la vida en sus manos y – sereno- la ponía las manos del Señor. Al final le di la Absolución.
A la 1 de la madrugada del día 29 era ingresado en la UCI para ser sometido a diálisis. Previamente, la doctora le informó a él y a mi mismo de que esta intervención tenía un riesgo considerable para él dado el deterioro de sus arterias. Al fin, resultó exitosa. Aquella misma noche yo llamé a su hermano Juan, residente en Granada, para que, al amanecer, se pusiera en camino, y avisase al resto de sus hermanos.
Ya en la UCI y en régimen de visitas restringidas, Rafael pasó por todo: por horas de un precoma que auguraba un final inmediato, seguidas de una recuperación increíble de su consciencia, siempre dentro de su fracaso renal, para finalmente entrar en la crisis final que le ocasionó la muerte.
Eran las 2 de la madrugada del día 3 de Enero cuando Rafael moría en el Señor. Pocas horas antes había cumplido los 72 años.
El día 4 se celebró la misa exequial en la Parroquia San Vicente de Paúl. Una gozosa y sentida Eucaristía que presidió el Obispo, Dn. Juan Antonio Reig, acompañado del Visitador, Padre Corpus, de toda la comunidad, así como de un número muy considerable de sacerdotes de la Vicaría (27 en total), de Hijas de la Caridad de todas las comunidades de la Provincia y de un número muy generoso de fieles, muchos de ellos miembros de la familia Vicenciana. Fue una Eucaristía cálida y sentida. El Obispo iluminó la vida y la muerte del P. Rafael con la luz gozosa del Misterio Pascual de Jesucristo. Y al final, después de la Comunión, el P. Corpus hizo una breve y sentida reseña del P. Rafael: Nacido el 1 del 1 de 1935 en Cogollos de Guadix (Granada). El mayor de 4 hermanos, crece en el seno de una familia cristiana que hace posible su vocación misionera. En 1947 ingresa en Andújar para cursar las Humanidades. En 1952 ingresa en el Seminario Interno. Se incorpora a las CM en 1952 y pronuncia los Votos el 26 del 9 de 1955. Recibe el diaconado en Teruel, donde también es ordenado Presbítero el 21 del 6 de 1964 de manos de Mons. Dr. León.
Los destinos del P. Rafael han sido Madrid (19564) Valdemoro (1965), Cartagena (1968), Madrid (1975); Boggiero (1976); Albacete (1981- 2004) Cartagena (2004..)
Tal vez, el destino que más huella dejó en Rafael fue Albacete. Los muchos años de Capellán en el Hospital de la Seguridad social dejaron una impronta muy señalada en su espíritu. Allí encontró la ocasión de desplegar su condición innata para la amistad, para entrar en un trato cercano y fraterno con los enfermos y personal sanitario. El P. Rafael allí se sintió querido.
En su último paso por Cartagena el P. Rafael nos ha dejado una lección de sencillez, de cercanía afable, de disponibilidad. Aceptaba con prontitud los trabajos confiados y se ponía a disposición de todos los compañeros que podían requerir su servicio como chofer…. Y esto a pesar de sus limitaciones físicas.
El día 20 de Noviembre fue nombrado colaborador de la Parroquia de San Antón, servicio que ha prestado con sencillez, por lo que se ha hecho querer de los parroquianos.
En nombre propio y también en nombre de sus hermanos – Juan, Pepe, Isidoro- termino poniendo de manifiesto la solicitud que toda la comunidad de Cartagena ha manifestado en estos momentos difíciles y agradeciendo las atenciones que le han prestado tantas personas.- especial mención para el personal sanitario del Hospital
Descanse en la Paz del Señor.
Jesús Arellano Hernández







