El 4 de mayo el Sr. Pierre Michel dejó este valle de lágrimas. Era un sujeto muy apreciado en la Congregación. Tres años antes de su muerte había sido nombrado superior de la casa de San Luis de Versalles. Llegaba de la parroquia de Richelieu que administraba con un celo y una piedad extraordinarios desde hacía quince años. Hizo otro tanto por la de Versalles. Durante los cuarenta y cinco que pasó en la Congregación, dio constantemente pruebas de prudencia, de moderación, de caridad y de una regularidad ejemplar. Bueno en el seminario, excelente en los estudios, excelente también en el sacerdocio, fue siempre muy agradable a sus superiores, muy amable con sus cohermanos y con sus inferiores que le querían tiernamente no sólo en Versalles, sino en toda la provincia del Poitou que gobernó durante varios años en calidad de visitador. Su muerte correspondió con su vida.
Después de ser muy paciente en el trabajo, lo fue también en la enfermedad; una pleuresías le puso en pocos días en las últimas; durante ese tiempo no parecía recibir otro placer que repitiendo estas palabras: mihi adhaerere bonum est, y estas otras : sicut desiderat cervus, etc., que tenía ciertamente más en el corazón que en la lengua. Por último separada de su cuerpo su alma voló a Dios hacia quien suspiraba tan ardientemente. –Notice ms.







