Pierre Coppier (1679-1744)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Translator: Máximo Agustín, C.M.. · Year of first publication: 1903 · Source: Notices, IV.
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  Nuestra casa de Tours acusó el 29 de septiembre  de 1744 una verdadera pérdida por la muerte del Sr. Pierre Coppier a los sesenta años de su edad y cuarenta y uno de vocación; pues había nacido, parroquia de N. S. de Abondance en el Chablais, diócesis de Ginebra, el 18 de julio de 1679, y había sido recibido en el seminario de Lyon el 7 de septiembre de 1704. Sacerdote ya después de los estudios, fue sucesivamente enviado a Bourg-en-Bresse, a Valfeury y a Marsella. Y de aquí llamado a San Carlos (París) debido a las insistentes súplicas para hacer el seminario de renovación. Tras dedicarse con todo el celo de un hombre que quiere fijarse invariablemente en el bien, le enviaron  a Tours el mes de noviembre de 1720 y allí se quedó hasta su muerte. Después de seis meses que no le dejaba una fiebre insistente, superior a todos los remedios. Este querido difunto, escribe el Sr. de Bras su superior, era un  virtuoso sacerdote que, sin talentos exteriores que fueran extraordinarios, hacía mucho bien mediante una vida muy santa y edificante. Sedentario en la casa, no salía de ella más que para cumplir sus deberes de procurador; y fuera en la ciudad  o en el campo, su amor al retiro le hacía le hacía terminar  pronto sus asuntos, para volver a casa. En su habitación, siempre estaba ocupado, o rezandoa Dios de rodillas, o en algunos estudios útiles. Sentía por su vocación y por la Congregación una estima muy grande y un afecto de los más tiernos. En una palabra, amable con todo el mundo de dentro y de fuera, ha edificado constantemente con la practica de todas las virtudes, por su obediencia, su mortificación, su candor, su modestia, su cordialidad, su afabilidad.

Murió por un fallo de la naturaleza, después de recibir los sacramentos de la Iglesia con un conocimiento pleno, una perfecta resignación a la voluntad de Dios, y grandes sentimientos de religión. – Anciennes Relations, p. 567.

 

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