Muerto en Madagascar el 4 de marzo de 1664.
El hermano Philippe Patte, compañero de los trabajos y del martirio del Sr. Nicolás Étienne, había nacido en Vigny, diócesis de Rouen; había sido recibido en la Congregación en París, el 5 de abril de 1656, y había hecho los votos allí el 16 de abril ce 1658. Era un excelente cirujano. El deseo de ganar almas a Dios en las misiones extranjeras le llevó a dejar el mundo y a entrar en la Congregación y cuando, en 1659, san Vicente organizó una partida de misioneros para Madagascar, el hermano Patte pidió formar parte de ella; el santo le concedió este favor.
Estuvo a punto de perecer en el naufragio con el Sr. Étienne en la entrada del río de Burdeos. Se volvió a embarcar en 1664 para la gran isla africana. «Durante el viaje, escribe el Sr. Étienne, confiamos el cuidado de los enfermos al hermano Patte que los visitaba, como lo hacían los sacerdotes, dos veces al día.
Tenía orden de comprometerles, cuando deseaban tener algún alivio en su mal, a confesarse antes de que se aplicaran los remedios, para que Dios les diera su bendición; lo que todos o la mayor parte hacían. Y este buen hermano desempeñaba tan bien su cargo que era querido de todos, tanto de los mayores como de los pequeños, de los hugonotes como de los católicos: no dudo que Dios le haya enviado en ese barco para el bien y alivio de todos, mientras estábamos, y también él bastante tiempo enfermos, y no había en nuestra embarcación más que un joven médico estudiante.
«Se puede juzgar por ahí, añade el Sr. Étienne, cuáles eran sus trabajos, cuidando de nosotros, y haber estado casi siempre, durante nuestra navegación, ocupado de unos 20 o 25 enfermos, sin que se muriera ninguno. Y creo que este favor, bastante extraordinario para los viajes de largo recorrido, le ha sido concedido de Dios para recompensarle por el gran cuidado y la caridad que ha tenido con ellos«.
El navío hizo naufragio en la costa del Cabo de Buena-Esperanza. Cuando hubimos desenbarcado, el hermano Patte prestó, con una humildad y una entrega que igualaban su habilidad, los mayores servicios a los misioneros; era sucesivamente cocinero, cirujano y cazador consumado.
«Como no podíamos tener ya sino con gran trabajo qué comer, cuenta el Sr. Étienne, nos vimos obligados a enviar a caza al hermano Patte con el lugarteniente de nuestra embarcación. Dios bendijo de tal manera su caza, que traían más de lo que podíamos comer. Y así vivimos a lo grande.
El hermano Patte hacía la colada y la cocina, aparte de dos días a la semana que iba a cazar. Al oficio de Marta él trataba de unir el de María-Magdalena por la práctica de sus reglas, por un pequeño retiro de un día todos los meses. Pedía a menudo ser avisado de sus defectos. Los viernes hacía sus humillaciones y pedía penitencia en casi todas las repeticiones de oración«.
Este buen hermano también aprovechaba su talento de cirujano. Uno de los compañeros del Sr. Étienne sufría mucho de un enorme lobanillo. Había contraído este mal en el monte Líbano, que le causaba horribles sufrimientos. Se vio libre de él gracias al hermano Patte, cuya reputación crecía de día en día. «En todas las grandes enfermedades del país, los cirujanos holandeses le llamaban, dice el Sr. Étienne. El Sr. gobernador y su mujer se fiaban más de él que de los suyos«.
Repatriado a Francia por un navío de Amsterdam, volvió a partir con los Misioneros para Madagascar, en 1664. Asociado a todos sus trabajos compartió el martirio con el Sr. Étienne.
Había acompañado a éste en la visita que hizo a Dian-Manangue, el jefe Malgache que había tramado la muerte de los Misioneros. Manangue derramó veneno en los alimentos de sus huéspedes y el hermano Patte, presa unas horas después de violentas convulsiones, expiró tras exhalar algunas quejas. Hemos contado esta escena ya.
Había llegado a ser estimado por su entrega en esta tierra lejana donde empleaba sus fuerzas y su arte de una manera admirable para la gloria de Dios y la caridad del prójimo. Dio por fin su vida para la salvación de las almas, en las que estaba tan interesado. –Memorias de la Congregación de la Misión. Madagascar.







