Aquel Hermano jacarandoso y frescachón, un si es no es americanizado, también cayó víctima del furor marxista.
Y fue del 8 al 12 de agosto de 1936. En las cercanías de los Mataderos de aquel Madrid que durante meses fue un enorme matadero, donde, con menos piedad que a las reses, se sacrificaba a las personas.
Con cariño verdaderamente fraternal le había recibido en su casa de la calle de la Libertad, 23, su hermano carnal el sacerdote D. Cecilio. Y a las once de la mañana, como queda indicado al hablar del Hermano Páramo, se los llevaron las milicias rojas.
¿En seguida a fusilar? Quien vio sus cadáveres en el Depósito Judicial no recuerda el día. Es de presumir que al menos un día estuvieron en alguna checa detenidos, pues la nota que obra en la Dirección General de Seguridad acusa la recogida de los cadáveres lo más pronto el día 10, y no solían tardar tanto en dar el recorrido los coches fúnebres tratándose de las inmediaciones de la ciudad.
El Hermano Perfecto del Río Páramo era natural de Pedrosa del Río Urbel, con nacimiento el 18 de abril de 1882. Entró en la Congregación el 7 de diciembre de 1898.
Con los Padres V. Orzanco, Ataún y Soriano y los Hermanos J. Peña, Torres y S. Díez fue a Méjico, adonde, habiendo embarcado el 22 de septiembre, en Santander, y al frente de la expedición el P. Moral, llegaron el 10 de octubre de 1902.
El Hermano Del Río fue primeramente destinado a Oaxaca, donde estuvo cuatro años, haciendo de cocinero.
Un poco trasto diz que era; mas nunca llegó su conducta a linderos de zona prohibida, ni las travesuras pasaron de aventuras de buena mocedad.
Con su maestría culinaria y su excelente humor pasó a la residencia de la Concepción en la capital de Méjico.
Aquí, junto a los pucheros, siempre tenía los alicates de hacer rosarios, y encima del hombro, su amigo inseparable el gato. Diciéndole a éste monerías y mordiéndole el rabo pasaba los ocios.
Asistió a la mezquina fundación de Sinalos.
Volvió a España el año 1915, acompañado del P. Luis Calzada, y fue destinado a Alcorisa el 12 de abril de 1916. De Alcorisa, a Ramales el 5 de octubre de 1919. De Ramales otra vez a Alcorisa, al levantarse aquella fundación montañesa,
1921. En 1934 pasó a Cádiz, de donde vino a Madrid al ser incendiada aquella residencia por las turbas revolucionarias en el segundo trimestre de 1936.
Y hete aquí, pues, cómo salvándose por dos veces de las iras persecutorias —revolución de Méjico y atentados de Cádiz—, a la tercera cayó.
Dios le quería mártir.







