Perfecto del Río Páramo (1882-1936)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CREDITS
Author: Elías Fuente · Year of first publication: 1942.
Estimated Reading Time:

Aquel Hermano jacarandoso y frescachón, un si es no es americanizado, también cayó víctima del furor marxista.

Y fue del 8 al 12 de agosto de 1936. En las cercanías de los Mataderos de aquel Madrid que durante meses fue un enorme matadero, donde, con menos piedad que a las reses, se sacri­ficaba a las personas.

Con cariño verdaderamente fraternal le había recibido en su casa de la calle de la Libertad, 23, su hermano carnal el sacerdote D. Cecilio. Y a las once de la mañana, como queda indicado al hablar del Hermano Páramo, se los llevaron las milicias rojas.

¿En seguida a fusilar? Quien vio sus cadáveres en el De­pósito Judicial no recuerda el día. Es de presumir que al me­nos un día estuvieron en alguna checa detenidos, pues la nota que obra en la Dirección General de Seguridad acusa la re­cogida de los cadáveres lo más pronto el día 10, y no solían tardar tanto en dar el recorrido los coches fúnebres tratán­dose de las inmediaciones de la ciudad.

El Hermano Perfecto del Río Páramo era natural de Pe­drosa del Río Urbel, con nacimiento el 18 de abril de 1882. Entró en la Congregación el 7 de diciembre de 1898.

Con los Padres V. Orzanco, Ataún y Soriano y los Herma­nos J. Peña, Torres y S. Díez fue a Méjico, adonde, habiendo embarcado el 22 de septiembre, en Santander, y al frente de la expedición el P. Moral, llegaron el 10 de octubre de 1902.

El Hermano Del Río fue primeramente destinado a Oaxa­ca, donde estuvo cuatro años, haciendo de cocinero.

Un poco trasto diz que era; mas nunca llegó su conducta a linderos de zona prohibida, ni las travesuras pasaron de aventuras de buena mocedad.

Con su maestría culinaria y su excelente humor pasó a la residencia de la Concepción en la capital de Méjico.

Aquí, junto a los pucheros, siempre tenía los alicates de hacer rosarios, y encima del hombro, su amigo inseparable el gato. Diciéndole a éste monerías y mordiéndole el rabo pa­saba los ocios.

Asistió a la mezquina fundación de Sinalos.

Volvió a España el año 1915, acompañado del P. Luis Cal­zada, y fue destinado a Alcorisa el 12 de abril de 1916. De Al­corisa, a Ramales el 5 de octubre de 1919. De Ramales otra vez a Alcorisa, al levantarse aquella fundación montañesa,

1921. En 1934 pasó a Cádiz, de donde vino a Madrid al ser incendiada aquella residencia por las turbas revolucionarias en el segundo trimestre de 1936.

Y hete aquí, pues, cómo salvándose por dos veces de las iras persecutorias —revolución de Méjico y atentados de Cá­diz—, a la tercera cayó.

Dios le quería mártir.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *