Vino al mundo en Barcelona el 6 de enero de 1812. Era de familia distinguida. Entró en la Congregación el 1 de septiembre de 1827 e hizo los votos el 6 de enero de 1830. En octubre del año anterior, con el fin de que pudiera ordenarse a título de patrimonio, se lo habían constituido sus padres don Narciso y doña Gertrudis. Al sobrevenir los sucesos del mes de julio de 1835, era ya diácono y, pasando a Francia, fue ordenado de presbítero el 19 de septiembre de aquel mismo año en Carcasona. Habiendo regresado a España, desempeñó el cargo de prior de la Casa de Infantes huérfanos y las coadjutorías de Palau y Santa Ana de esta capital (Barcelona), hasta que de nuevo se incorporó a la Congregación de San Vicente, restablecida en España por el Concordato, en cuyo seno ha fallecido a la edad de cincuenta y nueve años, habiéndose distinguido siempre por su caridad hacia los pobres». Así hablaba el Boletín Oficial eclesiástico del Obispado de Barcelona, correspondiente al 22 de septiembre de 1871, al dar cuenta de su muerte. A 13 de abril de 1862 llegó el P. Fábregas a la casa de Madrid y fue procurador de la misma desde dicho año hasta 1866 o 1867. De los papeles que de él se conservan, se desprende, que era hombre activo y diligente en el cumplimiento de su oficio. Casi todo lo traía de Barcelona, valiéndose del P. Santiago Canals, con quien, parece, había convivido en Santa Ana. Cuando se restableció la casa de Barcelona en 1867, fue a formar parte de la Comunidad, yendo de Superior el P. Sanz, y él es casi seguro que fue de asistente. Permaneció allí después de la revolución de 1868, entregando su alma a Dios el 13 de septiembre de 1871. Era de cortos alcances, pero prestó muy buenos servicios como procurador, y en el confesionario. Estaba dotado de excelente voz.
P. Manuel Fermín Fábregas y Miró







