P. JULIÁN TOBAR ANGULO

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Anónimo · Fuente: www.paulesmadrid.org.
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Biografias PaúlesNacido en Tardajos, no pastó en su hermosa vega sino en amplias praderas ubicadas a kilómetros de distancia. Cierto que comenzó sus estudios en la escuela apostólica que los Paúles tenían en la villa: Pero, para los cursos superiores ya se desplazó a Guadalajara, Villafranca del Bierzo, Cuenca y Londres.

Finalizada la carrera, en septiembre de 1935, le encontramos en Inglaterra. «Nada más llegar a Potters Bar, me anuncian que el P. Visitador me ha escrito».

A esta correspondencia, Julián Tobar dio una respuesta: «Recibí su carta en la que me  comunica el destino a la India. Lo acepto como venido de la mano de Dios. Las razones  particulares, que le hayan movido a tomar esa decisión, me son indiferentes… No tengo inconveniente en que me envíen para allá. Al contrario, con la gracia de Dios, espero corresponder fielmente a este llamamiento».

Para recomponer este viaje, disponemos de un diario: «Llegamos a Surada. No son más que las 6,30 de la tarde y sin embargo, está bien entrada la noche. El. P. Sanz, nuestro obispo, nos recibe con los brazos abiertos. Veo que vamos a estar libres de la incomodidad que trae consigo la misma comodidad: No hay linóleo que encerar, ni cristales que limpiar…»

¿Cómo fueron los primeros días en Surada? A cualquier europeo le sorprendería ver monos por los tejados o grandes toros alimentándose con la verdura de los puestos del mercado. Aquí, nadie los espanta También resulta curioso observar como las lavanderas quitan la suciedad de la ropa: Lo logran a base de golpearla contra la piedra.

De todas formas, para un joven misionero lo más extraño era contabilizar los pocos paganos que anualmente se bautizaban. La pregunta obligada era: ¿Por qué hay tan pocas conversiones? Y la respuesta siempre la misma: Sólo convence la virtud. Ahí tienen el ejemplo del P. Güemes»

Doce años pasó Julián en la Misión de Cuttack. Una de sus preocupaciones fue aprender idiomas, tarea a la que se entregó con el mismo entusiasmo con que lo había hecho con el inglés. En un viaje posterior,  tuvo oportunidad de verificar que dominaba  perfectamente la lengua nativa de sus antiguos cristianos. Pero, lo que, de verdad, picó su curiosidad no fue esto si no el aumento de cristianos: ¿Habrá actualmente muchos

Padre Güemes?, se preguntaba.

De La India, a Madrid donde fue nombrado ecónomo provincial. Poco duró su oficio.  La situación de Cuba le llamaba: Después de haber pasado tres largos años en la isla, comentará:

«Ya había entrado en la rutina de la vida. La dirección de las Hijas de la  Caridad me absorbía Todos sus colegios y escuelas confiscados, pero las Hermanas continuaban cuidando a los niños abandonados, curando en las leproserías, atendiendo hospitales bajo las órdenes de administradores oficiales»

Ajeno totalmente a lo que se estaba fraguando, le llegó la orden de que abandonara Cuba y se trasladara a Madrid. De acuerdo con la Santa Sede, el Superior General le había designado Visitador de la provincia de Madrid.

En diciembre de 1975, se encuentra en una casa de Venezuela. Su intención era esperar trámites para el nuevo ingreso en Cuba: «Con mis setenta y tres años, fuí destinado a Cariaco, un lugar muy similar a los que había conocido en Cutack». Allí dirigió espiritualmente a las Hijas de la Caridad y, con el P. Wals, fue cofundador de una nueva comunidad, los «Cruzados del Espíritu Santo».

Las goteras habían mermado sus posibilidades físicas, y solicitó la reintegración a la provincia de Madrid Su último esfuerzo fue ser asesor religioso de un centro de acogida para enfermos de sida. El 26 de diciembre de 1979, como san Esteban, «vio los cielos abiertos» y allá se coló a «celebrar el nacimiento del Niño Jesús». En tierra, quedaron dos recuerdos suyos: Un SEAT 600, que sólo a él obedecía, y una «triunfadora» raqueta de tenis.

Tomado de www.paulesmadrid.org

 

 

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