Natural de la ciudad de Reus, donde vió la luz el 17 de marzo de 1811. Entró en la Congregación el 5 de junio de 1832 e hizo los votos dos años más tarde, el 6 de dicho mes. Fue el último que los emitió en la Comunidad de Barcelona antes de la dispersión de ésta. Pasó a Francia. Después de ordenado, estuvo algún tiempo en Carcasona y Montolieu como profesor. Se puso muy enfermo y el Rvdmo. P. Nozo le permitió volver a España en 1838. Diez años después trabajó, a petici (‘)n del P. Codina, en el Seminario de Toledo. Estuvo luego cinco meses en Madrid; pero se vió obligado a re-gresar a Ila rcelona por haber empeorado su salud. En 1854 pide al P. General que le permita continuar en dicha ciudad hasta que se restablezca allí la Congregación; porque está afectado de humor herpético gangrenoso y los facultativos le prescriben aquel clima. El P. Etienne le contestó de su puño y letra, diciéndole que conoce su aafecto por la Congregación y cuán penoso le será vivir separado del cuerpo de la misma; mas está convencido que no sucede lo mismo con el espíritu. Por su parte no rompe, pues, los lazos que le unen a ella, y le concede continuar así. Y termina: «Unirá usted siempre por lo menos sus preces a las nuestras para que sea del agrado del Señor levantar y restablecer sólidamente en España el edificio de San Vicente, esperando que con el mismo fin podrá usted unir sus trabajos a los de sus hermanos». Le manifiesta que desea tener noticias suyas, porque le recuerda con mucho afecto desde que le conoció en París. Sus achaques no consintieron al P. Puig incorporarse nuevamente a la Comunidad; pero, a pesar de todo, trabajó con mucho celo hasta edad avanzada en la dirección espiritual de las Hijas de la Caridad, y, sobre todo en 1856, hizo cuanto pudo para desbaratar los planes del P. Armengol y de sus partidarios.
P. José Puig







