Dios Padre Misericordioso, que enviaste a tu Hijo como Salvador del mundo y evangelizador de los pobres; Tú nos has escogido para anunciar la Buena Nueva a los pobres, nuestros Amos y Señores; Te damos gracias por habernos llamado a esta vocación como misioneros vicentinos.
Estamos en camino a la 41 Asamblea General. Te pedimos la luz de tu Espíritu Santo que conduzca nuestros sentidos, fortalezca nuestra debilidad y nos haga dóciles a tus inspiraciones, para que podamos estar atentos a las llamadas del Evangelio, de la Iglesia y de los signos de los tiempos.
Abre nuestros corazones a tu Gracia Divina; que este tiempo sea un momento de escucha y de diálogo, de comunión y de alegría, para que demos testimonio profético de tu amor en el mundo entero y así, viviendo en estado de renovación continua, podamos ser signos de una Fidelidad Creativa a la MISIÓN
María Milagrosa, Madre de nuestra vocación misionera, al acercarse el 350 aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa, danos tu amor y protección, para ser hoy en el mundo, fieles discípulos misioneros de tu Hijo Jesús, servidor y evangelizador de los pobres.
Amén






