Novena a la Virgen Milagrosa 2012: Día 5º

Francisco Javier Fernández ChentoVirgen MaríaLeave a Comment

CREDITS
Author: Comunidad de Misioneros Paúles de Pamplona-Iglesia · Year of first publication: 2012.
Estimated Reading Time:

Todo Concilio es una hora de Dios para el mundo

Pulsa sobre esta imagen para descargar el folleto completo

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a nuestra celebración convocados también hoy por la Virgen de la Medalla Milagrosa. En el Concilio Vaticano II hubo tres tendencias sobre la Virgen: como una creyente más del Pueblo de Dios; como una persona autónoma dentro de la Iglesia y, finalmente, como una persona, dentro del Pueblo, pero como primera creyente, postura que prevaleció. Esta es la Regla de Oro sobre la Virgen María. Por eso, la recordamos en esta novena por su valor catequético.

ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, Padre de misericordia,
cuyo Hijo, clavado en la cruz,
proclamó como Madre nuestra
a santa María Virgen, Madre suya,
concédenos, por su mediación amorosa,
que tu Iglesia, cada día más fecunda,
se llene de gozo por la santidad de sus hijos,
y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la Carta del apóstol Santiago (2, 14-18)

Hermanos míos, ¿de que le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe? Supongamos que un hermano o hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario, y uno de vosotros le dice: vete en paz, abrígate y come todo lo que quieras; pero no les da lo que sus cuerpos necesitan, ¿de qué sirve?

Lo mismo pasa con la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo. Uno dirá: tú tienes fe, yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré por las obras mi fe.

Palabra de Dios

Respuesta a la Palabra

Confiad siempre en Dios (bis)
es el camino recto

A menudo nada sabes del mañana,
estás desorientado y lleno de cuidados,
nada ves, todo te parece estar sin salida,
pero tú sabes que el Señor te ayudará.

Tú ves a la gente llena de codicia,
trabajar tan solo para ganar oro:
tú también sientes ganas de tener como ellos,
pero tú sabes que tu oro es el Señor.

Lectura del santo Evangelio según San Juan (4, 46-54)

Fue de nuevo (Jesús) a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún. Al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a visitarlo y le suplicaba que bajase a sanar a su hijo moribundo. Jesús le dijo:

– Si no veis signos y prodigios, no creéis.

Le dice el funcionario real:

– Señor, baja antes de que muera mi muchacho.

Jesús le dice:

– Regresa tranquilo, que tu hijo sigue vivo.

El hombre creyó lo que le decía Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus sirvientes le salieron al encuentro para anunciarle que su muchacho estaba sano. Les preguntó a qué hora se había puesto bien, y le dijeron que el día anterior a la una se le había pasado la fiebre. Comprobó el padre que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo seguía vivo. Y creyó en él con toda su familia. Ésta fue la segunda señal que hizo Jesús cuando se trasladó de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

Texto previo a la homilía:

«Siento más que nunca -dice Benedicto XVI- el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza.» (Porta Fidei, 5).

«El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad (cita St 2, 14-18). … La fe sin caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino.» (Porta Fidei, 14).

 SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

  • La celebración de la Misa constituye un todo armónico. Por ejemplo, la monición de entrada y los cantos deben transcurrir a tono con el mensaje bíblico-eucarístico que se celebra. Así, una monición y un canto correctos ya tienen valor de predicación.
  • Todos los días estamos escuchando la carta del apóstol Santiago. ¿Por qué? Porque entendió muy bien la fusión hecha por Jesús del primer y segundo mandamientos, diciendo que el segundo es igual que el primero. Y es que el segundo visibiliza el primero. La atención de los pobres visibiliza la fe en Dios, al decir de san Vicente de Paúl, lo mismo que la asistencia al parto de Isabel visibilizó la fe de Nuestra Señora.
  • Según el evangelio de hoy, Jesús cura al hijo de un funcionario del rey. Es curioso cómo tanto el padre como los criados están atentos a las mínimas circunstancias de tiempo y hora, y la alegría de la curación-evangelización se transmite de boca en boca.
  • Es el segundo signo que realiza Jesús, en sintonía con el primero de las bodas de Caná. En ambos se trata de manifestar la gloria/amor, esta vez ante una institución no creyente. Jesús da vida al hijo del funcionario real y a toda su familia que creyó en él, expresando que la salvación que ofrece es universal, más allá de límites religiosos o sociológicos.
  • ¿Agradecemos a Dios sus favores aunque, al parecer, no recibamos lo que esperábamos?
  • El Papa ha apuntado al Concilio Vaticano II como buen inicio de la Evangelización en nuestro tiempo. En consecuencia, y según los expertos, hoy debemos insistir mucho en la celebración de la Liturgia en orden a corregir algunos atropellos; en la Catequesis, muy escasa de contenidos, y en el escándalo de la pederastia, causa del oscurecimiento de la Fe en grandes sectores de la Iglesia.
  • Conclusión práctica: Participar en algún grupo de formación cristiana y colaborar activamente en la celebración de la Eucaristía.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote: En el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II, queremos recordar los momentos de reflexión y oración de la Iglesia de todos los tiempos.

Lector: Pidamos por los que reciben catequesis, en todas sus etapas, para que la actualización del Concilio les lleve a un mayor y eficaz compromiso. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Para que en este año de la Fe intensifiquemos nuestra caridad, aumentemos nuestra esperanza y permanezcamos en la unidad. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Que los documentos del Concilio Vaticano II sigan siendo una gracia para la Iglesia del siglo XXI. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Que nuestra fe nos lleve a acercarnos a los no-creyentes desde el diálogo y la sinceridad. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Para que a ejemplo de María guardemos en nuestro corazón las palabras y las acciones de Jesús. Roguemos al Señor.

Asamblea: «Oh María, sin pecado concebida….» (cantado)

Sacerdote: Te damos gracias, Señor, por el regalo del Concilio Vaticano II. Renueva nuestra Iglesia con tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Acepta, Señor, nuestros dones
y conviértelos en sacramento de salvación
que nos inflame en el amor de la Virgen María,
Madre de la Iglesia,
y nos asocie más estrechamente, con ella,
en la obra de la salvación de los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

MARÍA, MODELO Y MADRE DE LA IGLESIA UNIVERSAL

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
y alabarte debidamente
en esta celebración en honor de la Virgen María.
Ella, al aceptar tu Palabra con limpio corazón,
mereció concebirla en su seno virginal,
y, al dar a luz a su Hijo,
preparó el nacimiento de la Iglesia.
Ella, al recibir junto a la cruz
el testamento de tu amor divino,
tomó como hijos a todos los hombres,
nacidos a la vida sobrenatural
por la muerte de Cristo.
Ella, en la espera pentecostal del Espíritu,
al unir sus oraciones a las de los discípulos,
se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.
Desde su asunción a los cielos,
acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina,
y protege sus pasos hacia la patria celeste,
hasta la venida gloriosa del Señor.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos sin cesar, diciendo:

Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir la prenda de la redención y de la vida,
te pedimos, Señor, que tu Iglesia,
por la ayuda maternal de la Virgen,
anuncie a todas las gentes el Evangelio
y llene el mundo entero de la efusión de tu Espíritu.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *