Novena a la Virgen Milagrosa 2012: Día 9º

Francisco Javier Fernández ChentoVirgen MaríaLeave a Comment

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Author: Comunidad de Misioneros Paúles de Pamplona-Iglesia · Year of first publication: 2012.
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La pequeña más grande

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MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos en este día de la fiesta de la Inmaculada de la Medalla Milagrosa. Todo es gracia, según san Pablo, y así lo repiten santa Teresa de Lisieux y el protagonista del «Diario de un cura rural» de Bernanos. Gracias es una de las palabras bellas del idioma Castellano, y con ella agradecemos a Dios y a la Virgen Madre de Dios la gracia de la Novena. Gracias al Pueblo de Dios por su asistencia, ya que nada más elocuente que la celebración de la Fe en Comunidad. Con Gracia, pues, introduzcámonos en la Celebración de la Gracia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios nuestro,
que por la Inmaculada Virgen María,
asociada a tu Hijo de modo inefable,
nos das alegrarnos con la abundancia de tu bondad,
concédenos que,
sostenidos por su maternal auxilio,
nunca nos veamos privados de tu providente piedad,
y que, con fe libre,
nos sometamos al misterio de tu redención.
Por nuestro Señor J.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la Carta del apóstol Santiago (5, 7-9)

Hermanos, tened paciencia hasta que vuelva el Señor. Fijaos en el labrador: cómo aguarda con paciencia hasta recibir la lluvia temprana y tardía, con la esperanza del fruto valioso de la tierra. Vosotros también, tened paciencia y animaos, que la llegada del Señor está próxima. Hermanos, no os quejéis unos de otros, y no seréis juzgados: mirad que el Juez ya está a la puerta.

Palabra de Dios

Respuesta a la Palabra (Cantada)

El Señor hizo en mí maravillas,
gloria al Señor.

Engrandece mi alma al Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.

Se inclinó a la pequeñez de su esclava;
Desde ahora dichosa me dirán todos los siglos.

Maravillas hizo en mí el Poderoso
y santo es su nombre.

Su bondad por los siglos de los siglos
para aquellos que le temen.

Desplegó fortaleza su brazo;
dispersó a los soberbios.

Derribó a los potentados de los tronos;
encumbró a los pobres.

A los hambrientos llenó de bienes,
y a los ricos despidió vacíos.

Acogió a Israel su siervo
recordando su bondad.

Lectura del santo Evangelio según San Juan (19, 25-27)

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo amado, dice a su madre:

– Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Después dice al discípulo:

– Ahí tienes a tu madre.

Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

Palabra del Señor

 Texto previo a la homilía:

«Deseamos que este Año (de la Fe) suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza». Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble…» (Porta Fidei, 9)

 SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

  • Todo comienza y todo acaba. Terminamos hoy la Novena, pero aún quedan cosas por decir. Digámoslas.
  • Benedicto XVI nos ha hablado de la Puerta de la Fe y de un Año especial para todos los creyentes, en el que hay que conjugar el encuentro con la Palabra, con Jesucristo, y el testimonio de una vida consecuente con la fe proclamada.
  • Según Santiago, Jesús no sólo es la Puerta, sino que nos espera a la Puerta. En este último día la Palabra de Dios, en palabra de discípulo y testigo, nos anima a tener paciencia, hasta que venga el Señor, y a reforzar el ánimo, sabiendo que esa venida está cerca.
  • La Palabra de Dios en el evangelio de San Juan nos ha presentado al Crucificado, acompañado de su Madre y del discípulo amado, en el momento de decir: «Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre».
  • Desde ese momento, la pequeña María, elevada por Dios a la más grande de las mujeres, y el pequeño Juan, enardecido por el Espíritu Santo, comienzan a difundir la Inacabable Historia de que el Muerto Jesús ha Resucitado y está presente en la Comunidad como una Hoguera mansa, pero inextinguible.
  • María y la Comunidad creen en Jesús y lo meditan, y el Cristo creído y meditado ilumina la vida de hombres y mujeres de la Historia. Como nos recuerda el Papa: «Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban.» (PF, 13).
  • ¿No puede este mismo Cristo dinamizar la historia religiosa de Navarra, España y del Mundo entero?
  • Sin duda que sí, pero hacen falta algunas actitudes:
    1. Dejarnos evangelizar.
    2. Pasar de una Religiosidad difusa al Cristocentrismo y a una Iglesia en permanente estado de Misión…
    3. ¿Conclusión práctica? Podría pasar por cursos de Cristología y Mariología…
  • Que la Virgen María nos acompañe ahora y siempre.«Confiemos a la Madre de Dios, proclamada «bienaventurada porque ha creído», este tiempo de gracia.»(PF, 15).
  • Gracias por todo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote: Presentemos nuestra oración todos juntos, confiando en la intercesión de María.

Canto: «Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros…»

Lector:

– Pidamos para que toda la Iglesia viva siempre iluminada por la claridad de Jesucristo e inspirada por el ejemplo y la fidelidad de María.

– Para que la Medalla que la Virgen nos regaló nos recuerde constantemente la responsabilidad de orar unos por otros y especialmente por los más necesitados.

– Para que la Visita Domiciliaria de la Virgen Milagrosa siga llevando a los hogares un renovado impulso de vida cristiana en familia.

– Pidamos también para que la Asociación de la Medalla Milagrosa, y cuantos hemos participado en la Novena de la Virgen, sepamos cantar las maravillas del Señor con la música de nuestra vida.

Canto: «Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros…»

Sacerdote: Ayúdanos, Señor a renovar el camino de la humanidad entera y concédenos, por intercesión de la Madre de tu Hijo, firmeza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

EL AMOR MATERNAL
DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
A quien, verdadero Dios y verdadero hombre,
constituiste único Mediador,
viviente siempre para interceder por nosotros.
En tu inefable bondad
has hecho también a la InmaculadaVirgen María
Madre y colaboradora del Redentor,
para ejercer una función maternal en la Iglesia:
de intercesión y de gracia,
de súplica y de perdón,
de reconciliación y de paz.
Su generosa entrega de amor de madre
depende de la única mediación de Cristo
y en ella reside toda su fuerza.
En la Virgen María se refugian los fieles
que están rodeados de angustias y peligros,
invocándola como madre de misericordia
y dispensadora de la gracia.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Reconfortados con los sacramentos de la redención eterna,
te pedimos, Señor Dios nuestro,
que cuantos nos alegramos
en la celebración festiva de la Inmaculada Madre de tu Hijo,
avancemos animosos en la peregrinación de la fe
y, hechos partícipes de la mesa de tu reino,
merezcamos glorificarte con ella en el cielo. Por Jesucristo.

BENDICIÓN SOLEMNE

– El Dios, que en su providencia amorosa
quiso salvar al género humano
por el fruto bendito del seno de la Virgen María,
os colme de sus bendiciones.

R./ Amén.

-Que os acompañe siempre la protección de la Virgen,
por quien habéis recibido al Autor de la vida.

R./ Amén.

-Y a todos vosotros,
reunidos hoy para celebrar con devoción esta fiesta de María,
el Señor os conceda la alegría del Espíritu
y los bienes de su reino.

R./ Amén.

– Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R./ Amén.

COROLARIO

El Año de la Fe, con la Virgen Milagrosa al fondo, nos marca unas líneas de acción para estos próximos meses:

  • Redescubrir el contenido de una fe que, puede que lo celebremos, pero puede que no lo conozcamos lo suficientemente.
  • Comprometernos, como lo hizo María, en lo que llamamos Nueva Evangelización. Sólo podrá llevarse a acabo si, primero nosotros, creemos, confesamos y transmitimos con alegría nuestra adhesión a Cristo.
  • Consolidar y purificar, sin miedo alguno, los contenidos de la fe. Una fe que se relativiza, que es despojada de sus elementos más esenciales puede ser algo totalmente subjetivo, a la carta e, incluso, mediatizada por un sincretismo fácil o absurdo.

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