Nació en Reus, diócesis y provincia de Tarragona, el 31 de enero de 1892 y fue bautizado el 7 de febrero siguiente en, la parroquia de San Francisco de Asís.
Entró en la Congregación después de haber cursado hasta el primero de Filosofía en el Seminario Conciliar de Barcelona, el año 1909. Una vez ordenado de Presbítero, fue destinado a la Academia de la Misión en Palma de Mallorca, el ario 1917; a la Casa-Estudiantado de Espluga el año 1922, como profesor de Dogmática; y en último término a la Casa Central, donde se dedicó a la predicación, a dar Ejercicios a las Hermanas y a la dirección de las almas; ministerios que ejercitó con mucho acierto y el último de ellos con particular asiduidad.
En tan santas ocupaciones le cogió la revolución de julio de 1936. El 12 de septiembre y en la casa donde se había refugiado, a causa de la dispersión de la Comunidad, a eso de las ocho de la noche, se presentaron unos hombres de la F. A. L Como era numerosa la familia, preguntaron, quiénes eran.
—Son mis hijos, contestó la madre.
—¿Y este señor? (por el P. Binimelis).
—Pues un amigo, que está de visita.
Pídenle los documentos. Contesta que los tiene en la habitación. El aturdimiento del Padre puso, de manifiesto la con- tradición entre el estar de visita y el tener la documentación en un aposento de la casa. Por lo visto, la cédula era falsa. Como que contenía otra dirección. Lo dejaron detenido y se fueron a confrontar los datos. Personados en el otro domicilio, al preguntar por el Padre, aquella familia, en vez de decir: Sí, vivió aquí, pero de momento está fuera, dijeron que no le conocían ni sabían nada. Entonces regresan, hacen un nuevo registro y le encuentran la cartilla militar a nombre propio. Una serie de detalles que no dejan lugar a duda sobre quién era. Lo detienen definitivamente. Le mandan subir al auto, y cerca de la medianoche, en la calle de Tarragona, lo fusilan.
A la mañana siguiente su cadáver estaba depositado en el «Clínico», con dos balazos.
En el Archivo de la Casa Misión de Barcelona hay un documento que dice así:
«Delegación del Estado para recuperación de documentos. Salida. 27 de mayo de 1939, núm. 861.»
«Don Antonio Paláu Muñoz, Comandante de Caballería, Jefe del Servicio de la Delegación del Estado para recuperación de documentos en Barcelona, Certifico: que en el libro de Registro de cadáveres del depósito judicial de Barcelona, custodiado en estos archivos, figura en los asientos correspondientes al mes de septiembre de mil novecientos treinta y pies, uno señalado con el número cuatro mil setecientos cuarenta y cuatro de orden, acreditando la entrada en dicho lugar a :las tres horas del día 13 de los referidos mes y año del cadáver de un hombre; que consultada la ficha señalada con el mismo número se lee lo siguiente: «Un hombre (Morrotl de unos cuarenta y cinco años, talla alta, grueso, calvo, traje gris a rayas, presenta una herida por arma de fuego con orificio de entrada en el borde del maxilar rama derecha, y salida por la región parietal izquierda. Herida cortante en la cara anterior del cuello. Diagnóstico: Hemorragia cerebral traumática; que a la vista de estos antecedentes y mostrada la fotografía relacionada con el mismo número de orden a Doña Agustina Cabré, reconoció en ella a su hijo D. Manuel Binimelis Cabré.—Y para constancia donde proceda, a petición de la interesada, se expide la presente en Barcelona a veinticinco de mayo de mil novecientos treinta y nueve. Año de la Victoria.» «Hay una firma que dice: Antonio Palau». «Hay un sello que dice: Delegación del Estado recuperación de documentos, Barcelona».
Su madre, viuda, acababa de perder a su único hijo, en medio de un mar de penas y dolores, y la Provincia, uno de sus miembros más activos. Pero todos nos consolamos con la convicción de que el P. Manuel es un mártir más ante Dios.
El P. Binimelis se distinguía por su tenacidad en el estudio, por su claridad de ideas en lo tocante a ciencias eclesiásticas y por la preparación adecuada e impecable de sus predicaciones.







