Luisa de Marillac, Pensamiento 065: Notas durante unos Ejercicios Espirituales

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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[i]E. 65 (A. 11) (Notas durante unos Ejercicios Espirituales). pp.771-772

1. SVP IV 199; Síg. IV 195 cfr. C. 360(Mayo 1651) 1

199. He empezado mis ejercicios con tantas ocasiones de mortificación de mis opiniones, que no sé si esto ha sido causa de todas las penas que mi espíritu ha experimentado. Estas contradicciones eran el haber tenido que dejar mis plegarias acostumbradas, cosa que durante mucho tiempo me ha afligido casi hasta el punto de quejarme o murmurar.

La negativa para que mandáramos a una Hermana a Maese Manceau, pensando deshacernos de ella de una manera decorosa y buscando su bien; la de dejar ir a la otra a su tierra…

La lectura por terminar.

Qué remedio a esa actividad para reconocer los defectos, considerarlos e inquietarme por cada uno, en particular, y en general por los de la Compañía.

Si me equivoco cuando pienso que veo con claridad las disposiciones interiores de mi prójimo, especialmente de las de la Compañía.

Si mi torpeza para comunicarme y pedir consejo no me pondrá en peligro de perderme; lo que me impide es, según me parece, no poder encontrar palabras bastante significativas de lo que siento o quiero decir.

Si hay falta en la negativa dada a las mujeres de Saint- Etienne y, que en todas las ocasiones en que siento repugnancia (para acceder) aunque me parece debo hacer lo que hago, encuentro la satisfacción de alguna pasión.

Si no debo evitar el disiparme tanto exteriormente cuando hablo fuerte a alguien mientras voy caminando para ganar tiempo.

Si he de adoptar un nuevo orden en mis oraciones tanto vocales como mentales y en mi reglamento.

Si debo continuar la lectura regular en Granada y el Nuevo Testamento.

Mis aficioncillas a estampas u otras devociones.

La que tengo a mis hijos y lo que hago cuando veo en casa algo que les vendría bien y no está a nuestro uso; lo pago no según lo que vale sino en lo que se podría obtener si se vendiera.

En cuanto a la obediencia, ejemplo de la Comunión de unión.

Suplicar con toda humildad por amor de Dios, me advierta los defectos que más me pueden perjudicar, y a la Compañía, pensando en la gloria de Dios, con la seguridad de que su bondad me concederá la gracia de aprovechar bien esa advertencia.


[i]E. 65 Rc 5 A 11 Original autógrafo.

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