[i]E. 52 (A. 44) (Observaciones sobre las virtudes de tres Hermanas difuntas). p.755
(hacia 1646)
171. Entre otras razones que tenemos para hablar de las Hermanas difuntas, está la del poco adelanto que vemos entre nosotras, como una de las más importantes.
Otra, es para no ser desagradecidas por las gracias que recibimos de la bondad de Dios.
Las tres Hermanas de quienes tenemos que hablar han muerto jóvenes; ésta es una tercera razón que nos obliga a tener esta conferencia: la de que nos apresuremos, tanto las jóvenes como las antiguas, a ponernos en el estado en que quisiéramos hallarnos a la hora de la muerte.
Nuestra Hermana Sor María, fallecida en Saint Denis, no ha estado sino unos tres meses, poco más o menos, en la Compañía, y sin embargo, ha practicado casi todas las virtudes que se pueden imaginar, especialmente una gran sumisión y deseo de perseverar y morir en la Compañía. Ocultaba sus males y tenía tan gran desprecio por su vida que aquéllos no la impedían dedicarse a los trabajos más duros.
Su retiro: le daba miedo salir de él.
La Hermana Sor Jacoba Midy tenía grandes deseos de morir en la Compañía, y como veía que no tenía bastantes fuerzas físicas para permanecer en ella, deseaba morir antes que salir. Deseaba mucho hacer penitencia, y soportaba con gran paciencia ser reprendida por sus faltas; aunque le costaba trabajo quebrantar su voluntad, se sometía con gran paz. Solía pedir perdón por no haber dicho de dónde era.
En cuanto a nuestra Sor 1. María Despinal (ver C. 145, n. 1) murió en mayo de 1646.María Despinal 1 desde el momento en que Intentó entrar en la Casa, con su perseverancia dio muestras de una verdadera llamada; y no ha dejado ver ninguna imperfección.
[i]E. 52. Rc 5 A 44 Original autógrafo







