(de Verneuil, Pont Sainte Maxence, Gournay,Neufville y Bulles)
1. El señor Vicente le pidió que hiciera estas visitas después de la muerte de Margarita Naseau (ver SVP 1, 188; Síg. I, 239).(1633) 1
88. En Verneuil casi siempre ha habido enfermos desde que se estableció la Caridad; pero como el pueblo es muy extenso, 2. Como es sabido, este nombre de Hermanas designa a las señoras miembros de la Cofradía de la Caridad.las Hermanas 2 se quejan de que sólo las de un barrio visitan y desearían que esa distribución de los barrios desapareciera.
La Tesorera, por causa de su mala salud, no hace otra cosa que guardar el dinero y no está unida a los demás miembros de la Junta «oficialas», mostrándose a veces poco asequible hasta para recibir o despedir a los enfermos cosa que se hace demasiado pronto después de su curación lo que ha ocasionado que algunos de ellos recayeran.
La Superiora propone que no se espere a que los enfermos lo hayan vendido todo para asistirlos; algunas Hermanas se quejan de que la encargada de los enseres y ropas pone las camisas y sábanas nuevas entre las de uso corriente. Parecen tener bastante cordialidad entre ellas y demuestran mucho afecto a su obra.
A los pobres se les sirve todos los días como lo prescribe el reglamento; pero no se les lleva la ración hasta eso de las once. Poseen algunos fondos.
La señora Marquesa desearía se comprase alguna casa para alojar en ella a los enfermos; otras proponen, en cambio, comprar alguna parcela de terreno a causa de la mortalidad que a veces se abate sobre el ganado. La Superiora se queja de que muchos de los que habían prometido donar hilo luego no lo hacen. No se administran los Sacramentos a los enfermos sino cuando están muy graves.
Casi todas las Hermanas comulgan los días en que está señalado hacerlo pero no se reúnen para tratar entre ellas de las necesidades (de los pobres) ni tampoco leen juntas su reglamento. Asisten a los entierros y acompañan a dar tierra a los que lo piden, aunque no pertenezcan a la Cofradía, cuando les dejan alguna limosna.
89. En 3. Departamento de Oise.Pont Sainte Maxence 3, las Hermanas de la Caridad visitan puntualmente a los enfermos fuera de las épocas de contagio, y durante éstas los asisten con las limosnas de la Caridad, en metálico, porque la ciudad los abandona, y hasta han dado seis sábanas a una mujer que se ha cuidado de esos pobres enfermos, porque algunos no tenían más que un montón de paja (para dormir).
Cuando las Hermanas visitan, llevan la ración ordinaria ya condimentada pero no lo hacen hasta las 12, y no dejan caldo abundante. Acompañan a enterrar y amortajan a los muertos ofreciendo por ellos la primera comunión que hacen; también han asistido al entierro de la primera Hermana que ha fallecido, dando muestras de duelo, la acompañaron hasta darle tierra y todas comulgaron por ella.
La Caridad de dicho lugar dispone de muchos enseres para uso de los enfermos, inclusive de una guarnición de altar que llevan a casa de los que reciben a Nuestro Señor. Son muy cordiales entre ellas y aficionadas al ejercicio de la Caridad, al que sus mismos maridos las impulsan; dichas Hermanas han observado que desde que está establecida la Caridad, el pueblo es mejor. Existen fondos en poder de la tesorera, pero ésta no deja que se utilicen por miedo a que disminuyan las limosnas; la colecta se hace por las casas.
90. En Gournay ha habido siempre, desde el establecimiento de la Caridad, algunos enfermos a los que se visita tres veces al día. Cada una de las Hermanas prepara la ración ordinaria de los enfermos en su propio puchero.
El pueblo critica el que se manden celebrar Misas con el dinero de las limosnas. Las Hermanas se ven impedidas para hacer lo que deben al encontrarse ante pobres enfermos que poseen algunos bienes pero que los tienen tan hipotecados que no pueden servirse de ellos. La Caridad no ha asistido a esos pobres enfermos que han tenido que ser atendidos por particulares. Las Hermanas son algo más rudas y menos unidas entre sí que en otras partes.
No disponen ni de altar ni de un cuadro, pero desearían tenerlos. Se celebra la Misa todos los meses y después de ella se rezan las Letanías muchas de las señoras comulgan. A los enfermos que no disponen dé vivienda propia, se les lleva a casa de una mujer que se ocupa de ellos, por cuyo servicio se le abonan 5 sueldos diarios; quizá se deba a este gasto el que no posean ni ovejas ni corderos y muy pocos fondos en metálico.
91. En Neufville los campesinos murmuran de que no se recibe lo bastante pronto a los enfermos, y los miembros de la Junta (oficialas) se ven impedidas para hacer lo que deben cuando se da el caso de enfermos que poseen bienes, aunque tan hipotecados que no pueden venderlos. Hay alguna contrariedad entre las Hermanas, tanto porque querrían estar al corriente de todo y poder dar su parecer, como porque cada una deseaba servir a los enfermos según su capricho y tomaba de su casa para llevarles lo que no le querían dar (en la Caridad). Disponen de seis ovejas y seis corderos que crían a medias y unas 15 ó 16 libras en dinero. Visitan a los enfermos tres veces al día. Las Hermanas comulgan casi todos los días en que deben hacerlo. La Misa de los primeros domingos de mes no se celebra cantada y el señor Cura dice que es porque el Obispo de Beauvais no quiere; las letanías sólo se habían cantado una vez.
Se ha dado el caso de una mujer enferma que tenía algunos bienes pero se los había dado a algunos de sus familiares antes o durante su enfermedad, sin saberlo las Hermanas de la Caridad, y éstas se preguntaban si debían asistir a tales enfermos en tales circunstancias porque esta donación podía haber sido hecha intencionadamente.
92. A los pobres enfermos de Bulles se les visita tres veces al día y se les lleva la ración ordinaria ya condimentada, pero no a todos por igual, ya que cada una de las Hermanas quiere llevar de su casa lo que mejor le parece para dar gusto a los enfermos.
Muchas de ellas omiten la sagrada Comunión mensual, y ha fallecido una de las Hermanas por la que no han comulgado aunque sí han asistido a su entierro; y mandan decir vigilia y oficio de difuntos completo: el pueblo se queja de esto.
Con frecuencia se dan pequeñas enemistades entre las Hermanas que perjudican su ejercicio puesto que algunas no quieren ir acompañadas por aquéllas con quienes han tenido algún roce; pero la Superiora pone a veces remedio a esto.
Disponen de jergones, colchones, almohadas, mantas o cobertores y mucha ropa blanca, de quince a dieciséis ovejas y diez o doce corderos, de cuyo mantenimiento se encargan algunos particulares en provecho de la Cofradía. Los seis primeros que compraron se les han muerto y tienen que comprar más. En metálico tienen 15 ó 16 escudos: el procurador administra casi todo con mucha caridad, es muy entendido y quiere mucho (la obra).
Las Hermanas quieren medallas; ninguna de ellas tiene; el deseo de lucrar las indulgencias las moverá a comulgar más a menudo.







