Luisa de Marillac, Pensamiento 004: Acto de protestación

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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8. Yo, la abajo firmante, puesta en la presencia de Dios eterno, habiendo considerado que en el día de mi sagrado bautismo fui consagrada y dedicada a mi Dios para ser su hija y que a pesar de ello, tantas y tantas veces he obrado en contra de su santísima voluntad; considerando también la inmensa misericordia del amor y ternura con que este bondadosísimo Dios me ha mantenido siempre en el deseo de servirle, no obstante mi resistencia casi continua, de la que soy gravemente culpable y de haber durante toda mi vida descuidado y desconocido las gracias que su bondad me ha hecho y que han sido muy grandes hacia mi, indigna y vil criatura; entrando, por fin, dentro de mi, detesto con todo mi corazón las iniquidades de toda mi vida pasada que me hacen rea de lesa majestad divina y de la muerte de Jesucristo, de tal modo que merezco ser condenada más que Lucifer.

9. Pero confiando en la infinita misericordia de mi Dios, le pido perdón con todo mi corazón y la total absolución tanto de los pecados ya acusados como de los que no recuerdo, y en especial, del abuso que he hecho de los Santos Sacramentos, lo que no ha podido ocurrir sin gran desprecio a su bondad. De ello me arrepiento de nuevo con todo mi corazón, apoyándome en los méritos de la muerte del Salvador de mi alma como en el único fundamento de mi esperanza, en virtud de la cual confieso y renuevo la sagrada profesión hecha en mi nombre a mi Dios en mi bautismo, y me resuelvo irrevocablemente a servirle y amarle con más fidelidad, entregándome por completo a El; a este fin, renuevo también 2. El 4 de mayo de 1623. Cfr. E. n. 5.el voto de viudez que tengo hecho 2 y mis resoluciones de practicar las santas virtudes de humildad, obediencia, pobreza, paciencia y caridad, para honrar esas mismas virtudes en Jesucristo quien tantas veces me las ha inspirado por su amor.

10. Protesto también no ofender ya nunca más a Dios con ninguna parte de mi ser y abandonarme enteramente al designio de su santa Providencia para que se cumpla en mi su voluntad, a la que me entrego y sacrifico para siempre, escogiéndola por mi soberano consuelo.

11. Y, si por mi ordinaria flaqueza llegara a quebrantar estas santas resoluciones, lo que Dios no permita por su bondad, imploro desde ahora la asistencia del Espíritu Santo para que me envíe prontamente la gracia de convertirme, ya que no quiero permanecer ni un solo instante desagradando a Dios. Esta es mi voluntad irrevocable que confirmo en presencia de mi Dios, de la Santísima Virgen y del Angel de mi Guarda y todos los Santos, ante la faz de la Santa Iglesia militante que me oye en la persona de mi padre espiritual que, al ocupar para mi en la tierra el lugar de Dios, debe, por favor, con su caritativa dirección ayudarme a llevar a la práctica estas mis resoluciones y hacerme cumplir la santa voluntad de obedecerle en esto.

12. Dígnate, Dios mío, confirmar estas santas resoluciones y consagración y aceptarlas en olor de suavidad; y así como ha sido de tu agrado inspirarme el hacerlas, otórgame la gracia de llevarlas a su realización, oh Dios mío, tú eres mi Dios y mi todo, así te reconozco y adoro, único y verdadero Dios en tres Personas, ahora y por toda la eternidad.

(Viva tu amor y el de Jesús Crucificado!

Luisa de Marillac

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