Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos
Hospital de San Renato
Nantes
Hoy, 5 de mayo (1649)
Mi querida hermana:
He sabido que han tenido ustedes la bendición de ver al señor Vicente,1 por lo que alabo a Dios con todo mi corazón, a la vez que deseo que todas nuestras hermanas hagan buen uso de esta gracia pero me parece, hermana, que siendo necesario el traslado de nuestras Hermanas, el de algunas, le ruego me diga lo más pronto posible si no podría usted acabar de enseñar a una hermana que ya sepa hacer remedios, a que haga las preparaciones de los medicamentos,2 porque ahora nos sería difícil enviarle una ya formada del todo, por lo menos de inmediato. Haga el favor de no hablar para nada de esto que le propongo. Dígame si no son ustedes más que siete.3 Pero en nombre de Dios, Hermana, administre el bien de los pobres lo mejor que pueda y esté atenta para que nuestras Hermanas lo hagan también así con cariño. Creo que da usted cuenta de sus ingresos y gastos lo más exactamente posible.
Salude a todos nuestros buenos señores y señoras y a todas nuestras Hermanas, a las que abrazo de corazón y de afecto, en el amor de nuestro buen maestro Crucificado y Resucitado por nuestro amor. Soy, querida Hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.
- El señor Vicente pasó por Nantes a fines de abril.
- Luisa de Marillac tiene en el pensamiento el traslado de Enriqueta Gesseaume, encargada de la botica desde 1646. El señor Vicente reconoce que es causa de la mayor parte de las dificultades que se dan tanto en la comunidad como en el hospital (SVP, lll, 432; Síg., lll, 393).
- Sin duda no lo recordaba, pero ya sabía que no eran más que siete, porque escribiendo al Abad de Vaux el 5 de febrero de aquel mismo año, le decía: «… donde (en Nantes) necesitan una por no ser más que siete…)x (ver C. 273). (Nota del P. Castañares a esta carta y de la traductora).







