Luisa de Marillac, Carta 0217: A mis queridas Hermanas Sor Ana y Sor María

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hijas de la Caridad, siervas de los pobres

Hoy 30 de agosto (1647)

Mis queridas Hermanas:1

Bendito sea Dios por la salud que su bondad les concede, en la que no puedo creer del todo hasta que no vea la letra de Sor María Lullen, porque no puedo comprender por qué no me escribe una vez que yo le he asegurado que entiendo perfectamente su letra. Por lo que se refiere a las muchachas mayores del hospital, no puedo decirles otra cosa que lo que han contestado ustedes al señor Conde,2 ya que no podemos admitir ninguna singularidad entre nosotras, y creo que se lo expliqué bien desde aquí cuando me hizo el honor de hablarme de sus santos propósitos.

¡Dios mío! Hermana, ¡qué motivo tan grave tiene que haberse presentado para que pasaran la noche fuera de casa! En nombre de Dios, tenga cuidado, y déme algún ejemplo de lo que ha pasado para que yo pueda comunicárselo al señor Vicente y saber si eso puede hacerse. Pienso que sí recibimos sus cartas, en cambio temo que ustedes no reciban las nuestras, porque le habíamos comunicado el regreso de Nantes de Sor Antonia3 para que lo pusiera en conocimiento del señor Conde, y creo que ahora está en Montreuil. Le suplico, querida Sor Ana, que le diga usted a dicho señor con el mayor respeto y delicadeza que las Hermanas que salen de con nosotras ya no tienen trato con nuestras casas, para que su caridad esté de acuerdo en que ella no vaya por el hospital, porque (de lo contrario), temo yo mucho que esto impidiera que las intenciones que él tiene sobre esa casa no llegaran a cumplirse conforme lo desea.

Creo que Sor Hellot le habrá dicho que se han comprado todos los tarros que deseaba, pero nadie quiere encargarse de llevarlos por menos de 100 sueldos de portes. No manden más mantequilla, porque aquí la encontramos muy buena por 6 sueldos.

Ruego a la divina bondad continúe otorgándoles sus gracias, y soy en el amor de Jesús Crucificado, mis queridas Hermanas su muy humilde servidora y afectísima hermana.

  1. Ana Hardemont y María Lullen que se encontraban en Montreuil-sur-Mer
  2. El Conde de Lannoy, fundador del establecimiento de Montreuil.
  3. Antonia Larcher (ver C. 205, n. 5).

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