Luisa de Marillac, Carta 0140: A las Hermanas enviadas a Serqueux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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(octubre-noviembre 1645)

Mis queridas Hermanas:

¡Dios sea bendito por la gracia que les ha concedido conservándolas en su viaje! Les aseguro que las compadecemos, aunque hay muchos que las envidian por el servicio que prestan ustedes a Dios. Si pueden ir a Beauvais sin desviarse demasiado, será bueno que hablen con ese excelente hombre de Iglesia y aprendan de él la receta que pueden ustedes hacer. Tengan cuidado porque todas las fístulas no proceden de la enfermedad maligna, y aun cuando se tropiecen con algunas que sí procedan, puede haberlas por otras causas.

No me atrevo a mandarles más que otros diez escudos; si necesitan más, pídanlo prestado por medio de Blanca y yo lo devolveré aquí. Creo que no tendrán mucho que cambiar. Les ruego que apunten con exactitud todo lo que encuentran y todo lo que dan. Podrían tener un cuaderno grande, puesto que falta papel.

¡Ah, queridas Hermanas!, ¡cuánto consuelo me parece que tienen en medio de tanta fatiga! ¡buen ánimo! Trabajen en su perfección aprovechando tantas ocasiones como tienen de sufrir, de ejercitar la dulzura, la paciencia, los malos modos y de vencer todas las contradicciones que encuentren. Tengan un gran corazón que no encuentre nada difícil por el santo amor de Dios, en el que soy, y en el de su Hijo Crucificado, mis queridas Hermanas su muy humilde hermana y servidora.

P.D. Toda nuestra Compañía las saluda. He dado hoy noticias suyas al señor Vicente que ruega a Dios por ustedes; el número de nuestras Hermanas crece tanto, que hoy eran treinta en la primera mesa. Buenas noches, queridas Hermanas; Sor Juana Cristina1 y Sor Genoveva2 de Angers, están en san Gervasio3.

  1. Juana Cristina Prévost, un alma de paz. Después de San Gervasio, fue a Fontainebleau, en 1648 a Liancourt en 1651, a Sedan en 1654.
  2. Genoveva Caillou, que había regresado de Angers (ver C. 23, n. 1).
  3. Las Hijas de la Caridad acababan de establecerse en San Gervasio: ver carta 126.

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