Luisa de Marillac, Carta 0003: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hoy 5 de junio de 16271

Señor:

Espero me perdonará usted la libertad que me tomo de manifestarle la impaciencia de mi espíritu, tanto por su larga ausencia pasada como por el temor del porvenir, y por no saber el lugar a donde se dirigirá usted después de aquel en que se encuentra. Es cierto, Padre, que la consideración del motivo por el que se aleja mitiga un tanto mi pena, pero no impide que en mi pereza, a veces, los días se me hagan meses; quiero, sin embargo, aguardar con serenidad la hora de Dios y reconocer que es mi indignidad la que la retrasa.

He podido reconocer que la Srta. du Fay2 tiene, más que de ordinario, el corazón lleno de deseos. Pasamos juntas el día de Pentecostés, después de los oficios religiosos hubiera querido ella tener la libertad de hablar conmigo abiertamente; pero permanecimos en la espera y deseo de cumplir la voluntad de Dios. La labor que su caridad me ha encargado está terminada, si los miembros de Jesús la necesitan y es de su agrado, Padre, que. se la envíe, así lo haré, no he querido hacerlo sin que me lo ordenara.

Por fin, mi muy honorable Padre, después de un poco de inquietud, mi hijo está en el colegio y, gracias a Dios, muy contento y se encuentra bien; si la cosa continúa así, estoy mucho más tranquila por ese lado.

Permítame, Padre, que le importune todavía con relación a una muchacha de 28 años, que quieren traer de Borgoña para que esté conmigo. Es persona conocida y virtuosa, según me han dicho; pero antes de ésta, la buena mujer ciega de Vertus3 me había hablado de otra que está con ella de 22 años, diciéndome que quizá podía venir aquí. Está bajo la dirección de los Rvdos. Padres del Oratorio desde hace cuatro años y es completamente aldeana; no estoy muy segura de que quiera venir, aunque sí me ha manifestado algún deseo de ello.

Le ruego humildemente, Padre, me diga lo que he de hacer sobre esto. La persona que va a Borgoña tiene que marchar el lunes y, pensando que usted regresaría esta semana, le prometí darle contestación.

Nuestro buen Dios ha permitido que, desde hace un mes, mi alma le sienta más que de ordinario; pero sigo con mis imperfecciones: cuando deje de poner impedimentos a los efectos de las oraciones que espero de su caridad, creo que me enmendaré. He deseado mucho estos días pasados que se acordara usted de ofrecerme a Dios y le pidiera la gracia de que su santa voluntad se cumpla por entero en mí no obstante las oposiciones de mi miseria. Así, pues Padre le hago con toda humildad esta súplica y le pido perdón por importunarle tanto, siendo por la bondad de Dios, su muy agradecida servidora e indigna hija.

  1. Rc 3 It 1. Carta autógrafa.
  2. La Señorita du Fay, dama de la Caridad de gran piedad. Su tío paterno Renato Hennequin, se casó con María de Marillac, tía de Santa Luisa.
  3. Lugar de peregrinación en honor de la Santísima Virgen, muy concurrido, en Aubervilliers.

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