Lectio Divina para Segundo Domingo de Adviento (preparada por Chuno Chávez Alva, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

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LA PALABRA HOY: Baruc 5,1-9; Salmo 125; Filipenses 1,4-6.8-11; Lucas 3,1-6

Ambientación: Pesebre vacío, sobre el que se pone una biblia abierta. Dos  cirios con la frase: Todos verán la salvación de Dios.

Cantos sugeridos: Ven, ven Señor no tardes; Cerca está el Señor

Ambientación

La palabra de los profetas quiere levantar al pueblo de su desánimo anunciándole que Dios está a punto de cambiar su suerte. Juan Bautista trata de concientizar a sus oyentes para que preparen el camino al Señor retirando de él todo obstáculo e impedimento. El anuncio gozoso no es sólo para Israel, pues la salvación de Dios es para todos.

Oración inicial

Niño Dios,
Tú que has venido a dar un sentido nuevo
a todas las cosas;
Tú que con tu nacimiento nos has mostrado
la dimensión del amor del Padre hacia nosotros,
te pedimos que nos ayudes
en estos días de Adviento
a saber disponer nuestro corazón,
para que tu nacimiento sea también el nuestro,
para que así como Tú has venido
a darnos vida y salvación,
también lo hagas en cada uno de nosotros,
dándonos la gracia y el valor
de cambiar todo lo que nos separa de ti,
para que seas Tú todo en nosotros.
Niño Dios inunda nuestra vida de tu amor
para que como tu Madre,
también nosotros te demos nuestro corazón
y así vivamos por y para ti
dando testimonio de tu amor.
Que así sea.

I. Lectio: ¿Qué dice el texto? – Lucas 3,1-6

Motivación: Juan el Bautista es la voz que resuena en el desierto para anunciar la misión histórica de Cristo y animar a todos para que preparen el camino al Señor que se acerca. Así, en la región del Jordán, Juan predica un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. En él  se cumple la profecía de Isaías. Escuchemos.

Forma de leerlo:

  1. Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
  2. Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).

Preguntas para la lectura:

  • El ministerio de Juan se sitúa en la historia del mundo pagano y del pueblo de Israel. ¿Qué personajes se mencionan en la introducción? ¿A qué poderes representan cada uno de ellos?
  • Juan es la voz que resuena en el desierto. ¿En qué consiste su misión?
  • Según la profecía de Isaías, ¿cómo se debe preparar el camino al Señor?

Otros textos bíblicos para confrontar: Mt 3,1-12; Mc 1,1-8; Is 40,3-5.

II. Meditatio: ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?

Motivación: El adviento proclama una buena noticia, pero también encierra una llamada a la conversión. La salvación que Jesús nos trae es para todos, pero hay que disponerse a acogerla preparándole el camino. Un camino personal y comunitario en el que todavía quedan muchas cosas por “allanar”, “rebajar”, “enderezar” y “nivelar”. Un camino en medio de nuestros desiertos particulares que se resisten a ser purificados por la Palabra.

  • Para nuestra vida, durante este tiempo de Adviento, ¿qué sentido tiene la exhortación a la conversión que hace Juan Bautista (Lc 3,3)?, ¿de qué cosas y en qué, debo convertirme para celebrar vivencialmente la Navidad, para que sea como un nuevo nacimiento para mí y mi familia?
  • ¿En qué consiste y de qué manera debo preparar el camino del Señor durante este tiempo de Adviento (Lc 3,4)?, ¿cuál es la actitud que debo tener?
  • ¿De qué manera debo prepararme personal, comunitaria y familiarmente para la Navidad?, ¿qué debo hacer?

Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.

III. Oratio: ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?

Motivación: Preparar el camino al Señor es un trabajo arduo, pero con nuestro esfuerzo no basta para que su salvación llegue. Es Dios mismo quien debe ayudarnos a allanar sus senderos. Por eso no podemos dejar de orar.

  • Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  • Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (Salmo 125).

IV. Contemplatio: ¿Qué me lleva a hacer el texto?

Motivación: El tiempo de Adviento es un tiempo de cambio, de conversión. San Vicente estaba convencido que la conversión es ante todo un don de Dios: “Es obra de la pura misericordia de Dios y su omnipotencia” (VII, 48). Pero es también obra humana, en la medida que la persona responde a la búsqueda y a la gracia de Dios y se deja salvar o transformar por Cristo: “No nos empeñemos en seguir nuestros caminos, sino los caminos por los que Dios quiera señalarnos… ensanchemos mucho nuestro corazón y nuestra voluntad en su presencia, sin decidirnos a una cosa o a otra hasta que Él haya hablado” (VII, 438).

Es necesario, por tanto, arrepentirnos de nuestros pecados: Fíjense en esta fuerza de la gracia y del arrepentimiento; yo he visto muchas veces este deseo, y se observa con frecuencia. Sí, cuando Dios entra de este modo en el corazón, le hace concebir tal horror de las ofensas que ha cometido, que le gustaría manifestarlas a todo el mundo… a fin de manifestar así las misericordias de Dios para con él. Tal es el efecto de la gracia, cuando llena un corazón; echa fuera de él todo lo que le es contrario». (XI,699)

Compromiso:

  • Realizar durante este tiempo penitencial, un buen examen de conciencia, a manera de revisión de todo lo que hemos vivido a lo largo del año.

Oración final

Niño Dios, te estamos esperando…
ven a nuestra vida, ven y llénanos de tu amor…
ven y cólmanos de tu presencia…
ven y haz que en ti volvamos a vivir…
ven y ayúdanos a sentir el amor que te tuvo tu Madre…
ven y haz que sintamos necesidad de ti…
ven y ayúdanos a dejarte entrar en nuestras vidas…
ven y haz que nos dejemos moldear por tu amor…
ven y actúa en nosotros…
ven e inúndanos de alegría al tenerte a ti…
ven y cólmanos de amor…
ven y ayúdanos a vivir por ti…
ven y haz que nos unamos más a ti
ven y sé Tú todo en nosotros.
ven y ayúdanos a amarte como te amó tu Madre.

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