Las Misiones Populares de la C.M. en Estados Unidos. Aspectos históricos

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CRÉDITOS
Autor: Anthony J. Dosen, C.M. · Traductor: Alfredo Herrera, C:M.. .
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ranquinesIntroducción

Este ensayo histórico se basa principalmente en el trabajo del Dr. Douglas Slawson en el libro The American Vincentians. En su trabajo, Slawson (1988) indicó que el apostolado de misiones populares era el hijastro de las provincias de Estados Unidos. Una interpretación alternativa pudiera considerar a las misiones populares como la labor que los Paúles de Estados Unidos se tomaron, además de los otros trabajos apostólicos a los que estaban destinados. Durante el siglo XIX, los misioneros atendieron a las peticiones urgentes de los obispos que pedían ayuda en la educación de los clérigos, de los pobres, de los jóvenes inmigrantes, y también cooperación en las parroquias; por lo tanto, las misiones populares se quedaban en un segundo lugar después de estos otros trabajos. Slawson pensó que esta situación ignoraba el ministerio propio de la Congregación. Sin embargo, se puede decir que las misiones populares llegaron a su apogeo en Estados Unidos porque algunos Paúles se dedicaron muy singularmente a las misiones populares cumpliendo con este apostolado además de los otros trabajos asignados.

James E. Smith, C.M., en un artículo sobre la temprana historia de la misión vicenciana, afirma que el desarrollo de la misión en tiempo de San Vicente fue causado por las circunstancias del siglo XVII en Francia. De la misma manera, las misiones populares vicencianas en Estados Unidos se desarrollaron dentro del contexto de la historia religiosa y social del siglo XIX en ese país. Así sucedió que las misiones populares en Estados Unidos parecían muy diferentes de las de Europa y ciertamente diferentes de las misiones en tiempo de San Vicente. Hay tres diferencias clave entre el apostolado misionero de Estados Unidos y el de Europa. Primero, San Vicente preparaba y daba sus misiones para los pobres del campo. La organización de la misión iba dirigida exclusivamente hacia los pobres del campo.1 En Estados Unidos, los pobres eran principalmente de ciudad y de inmigración, no del campo. Otro grupo de pobres bien delimitados eran los esclavos africanos que recibieron su libertad después de la guerra civil de Estados Unidos. Por lo tanto, los Paúles de este país daban misiones no solamente en áreas rurales sino en las ciudades también. Segundo, la misión vicenciana tradicional duraba varias semanas, dando tiempo a los miembros de las parroquias para instruirse y crecer en la fe. Al principio del siglo XIX, las pocas misiones populares que se predicaban duraban un buen número de semanas. Sin embargo, hacia mediados del siglo XIX, la misión popular vicenciana duraba normalmente entre una y dos semanas. Generalmente, si la misión se alargaba era porque cada semana se dedicaba a un grupo determinado de personas (por ejemplo, hombres casados, amas de casa, hombres solteros, mujeres solteras). Así la misión de cuatro semanas, en realidad eran cuatro misiones de una semana. Por fin, San Vicente se preocupaba mucho por la renovación de los ya bautizados que desconocían su fe y por lo tanto no tenían posibilidad de vivirla. Por eso, las misiones predicadas por la comunidad en los días de San Vicente eran esencialmente catequizadoras.2

En Estados Unidos, las misiones vicencianas intentaron mantener su fin catequético. La misión popular penitencial fue muy común en las comunidades religiosas de Estados Unidos durante los siglos XIX y XX. Ya fuera la predicación esencialmente catequética o penitencial, el resultado final era el mismo, grandes multitudes eran impulsadas hacia el sacramento de la penitencia.

Los primeros años

Cuando el Obispo William Dubourg pidió la ayuda de la Comunidad para su diócesis de nueva fundación en «La Compra de Louisiana», pedía misioneros que fueran profesores del seminario. Con alguna dificultad, los superiores vicencianos en Roma dieron su bendición y consentimiento al Rvdo. Félix De Andreis, C.M., al Rvdo. Joseph Rosati, C.M., y a sus compañeros para aceptar esta misión. Sin embargo, una condición presentada por los superiores era que los misioneros pudieran ejercer el apostolado de las misiones populares en Estados Unidos tan pronto como fuera posible. Los misioneros llegaron a este país durante el otoño de 1816. Al desconocer la lengua inglesa, su primera labor fue aprender el idioma. Con ayuda de los Sacerdotes de San Sulpicio, los misioneros atravesaron el país. Mientras el grupo viajaba de Bardstown hacia Missouri, el P. Joseph Rosati, C.M. predicó su primera misión vicenciana en Vincennnes, Indiana, en 1817. Esta fue la primera y única misión que los Paúles dieron en Estados Unidos durante los próximos siete años. El trabajo de fundar el seminario en Perryville acaparó todo su tiempo y esfuerzo.

En 1824, Joseph Rosati, obispo auxiliar de la diócesis y más tarde primer obispo de St. Louis, pidió al P. John Mary Odin, C.M. y al Diácono John Timon, C.M., que predicaran una misión a la gente de Little Rock en el territorio de Arkansas. En el viaje hacia Little Rock, los misioneros pararon en New Madrid, Missouri, y dieron una misión en aquel pueblo. La gente de New Madrid tenían una mínima posibilidad de ver un sacerdote, y tanto los católicos como los no católicos pidieron ayuda ministerial a los dos Paúles. Muchos no habían tenido la posibilidad de acercarse a los sacramentos en los últimos cuarenta años. La iglesia parroquial, destruida por una inundación, fue un símbolo del desastre que los misioneros encontraron en los habitantes del pueblo. Dos años más tarde, el P. Odin volvió a New Madrid con el P. Leo De Neckere para dar una misión larga a la gente de aquel territorio. El éxito de la misión se medía por el número de las comuniones y confesiones. Después de varios meses de trabajo, los misioneros dejaron una comunidad cristiana renovada. Odin y Timon volvieron a New Madrid varias veces durante los años siguientes para ofrecer a esta comunidad el consuelo de los sacramentos.

La joven provincia de Estados Unidos, fundada en 1835, luchó por dotar de personal a sus compromisos pastorales y a las misiones populares. Esto no le impedía hacerse ilusiones sobre las misiones y proponer planes para hacer realidad sus sueños. Mariano Maller, C.M., (visitador de 1848 a 1851), con algunos otros misioneros comunicaron al P. Etienne, Superior General, sus esperanzas de conversiones masivas de los ciudadanos de Estados Unidos al Catolicismo. Decía que las misiones eran el mejor sistema para llevar a cabo la tarea y pidió al P. Etienne que enviara misioneros para dedicarse a las misiones. Aunque las conversiones masivas de ciudadanos no eran realistas, no obstante esto si que dio un impulso al apostolado misionero. El sucesor de Maller, Stephen Vincent Ryan, C.M. (visitador de 1857 a 1868), escribía al P. Etienne acerca del buen número de misiones que se dieron durante su mandato. Ryan predicaba muchas de estas misiones, ya que otros Paúles estaban ocupados con sus otros trabajos apostólicos.

Los misioneros se encontraban con el problema frecuente de no tener suficientes confesores. El número de personas que pedían el sacramento era tan grande que los misioneros oían confesiones durante todo el día hasta bien entrada la noche, hasta las 11:00 p.m. En 1870, el trabajo de misiones tuvo que suspenderse para que fuera posible comenzar el Colegio de St. John, en Brooklyn. Las misiones continuaron en octubre de 1871.

Las misiones populares en el siglo XX

Hacia el tiempo de la división de la Provincia de Estados Unidos en dos (1888), el apostolado de las misiones populares no había conseguido pisar terreno firme. Los problemas de personal, preparación, falta de decoro, y hasta la dureza de un misionero en el confesionario, causaron otras dificultades al apostolado de misiones. En algunos casos, problemas muy personales tuvieron efectos negativos para el apostolado. Por ejemplo, Henry Cosgrove, obispo de Davenport, Iowa, cuando pedía una misión a los Paúles, cuentan que decía, «cualquiera menos el P. Devine».3 Desafortunadamente, el pequeño número de Paúles en Estados Unidos en aquel tiempo no permitía quitar de su trabajo a ningún Paúl y mantener aun este trabajo.

En la Provincia del Este, un renovado empeño por las misiones populares apareció en la manera de destinar a nuevos miembros a los «equipos de misión». En 1913, la dicha provincia tenía 22 misioneros, viviendo en cinco casas diferentes, predicando en más de cien misiones al año. El trabajo de estos misioneros se extendía desde Canada hasta la Costa del Golfo. La Provincia del Oeste no tuvo el mismo éxito durante este periodo. Los compromisos institucionales y las urgentes peticiones de obispos sobrepasaban las posibilidades del número limitado de Paúles. El P. Fiat, Superior General, continuaba aconsejando y suplicando a la Provincia que se esforzase en el apostolado de misiones, pero la realidad de las obras de la Provincia y el reducido número de Paúles presentaban pocas opciones para hacer tentativas y planes misionales. Con el cierre del Colegio San Vicente en Los Angeles, California, en 1911, algunos pensaron que había suficientes fondos y personal para un programa duradero de misiones en la Costa Oeste. Pero los Paúles que estaban en dicho colegio fueron destinados a la Universidad de De Paul, en Chicago, para que los estudiantes seminaristas que habían sido destinados antes de su ordenación para ayudar en el trabajo de la Universidad pudieran volver a completar sus estudios. Los fondos que se habían prometido de la venta del Colegio San Vicente apenas pudieron pagar la gran deuda en la que estaba el Colegio. A pesar de estas complicaciones, los Paúles de la Provincia del Oeste predicaron 108 misiones entre los años 1911 y 1914, 48 de éstas, predicadas en el año 1914. Después de este corto periodo, el trabajo de las misiones fue suspendido otra vez en el Oeste desde 1915 a 1923.

La dedicación a las misiones en la Provincia del Este aumentó durante la segunda guerra mundial, las misiones en el oeste continuaron a paso indeciso. En el Este, el éxito de los centros de misión desde 1910 y durante los años 20, impulsó a la provincia a fundar otro centro en Jackson, Michigan, al establecerse la Parroquia Reina de la Medalla Milagrosa. La parroquia sirvió como centro de misiones para la región de Michigan, y también como ayuda a las Hijas de la Caridad. Los padres de la parroquia aceptaron la capellanía del Hospital de la Misericordia y el servicio a los presos católicos en al prisión del Estado. Inauguraron el ministerio con una misión de dos semanas para los presos católicos.

En el Oeste, se estaba estudiando otra vez el ministerio de las misiones. El P. Charles Souvay, C.M., profesor de Escritura en el Seminario Kenrick de St. Louis, y después Superior General, escribía al P. Verdier, el Superior General, mostrándole su preocupación por las misiones populares en la Provincia del Oeste. El resultado de esta comunicación fue la visita del P. Verdier a la Provincia en el otoño del 1922. Mostró al P. Finey, provincial desde 1906 hasta 1926, que la provincia necesitaba tomar en serio este ministerio primordial de la Congregación. Al año siguiente, el P. Finey destinó a dos padres al grupo de misiones, Francis McCabe, C.M. y Stephen Paul Hueber, C.M. Fue un modesto principio que se encontró con dificultades cuando el P. McCabe tuvo que dejar el trabajo por razones de salud. En 1926, William Barr era el nuevo provincial. Como sus predecesores, mostró interés por las misiones, pero se dio cuenta de que era más fácil ofrecer ayuda verbal, que enviar a esta labor al personal que no tenía. Durante los próximos 15 años, como promedio, la provincia destinó dos misioneros al apostolado de las misiones. En 1929, el famoso predicador, Frederick Coupal, C.M., se unió al equipo de misiones. Su estilo era dramático y su concepto de las misiones era decididamente penitencial. A pesar de su popularidad, Coupal no mantuvo la confianza de sus superiores. Por fin, las misiones disminuyeron. Hacia el fin de la segunda guerra mundial, el apostolado de las misiones en el Oeste se acabó una vez más.

En los últimos años 40, el grupo de la Novena de la Medalla Milagrosa sustituyó al equipo de las misiones. El fin primordial de este grupo era organizar y predicar novenas solemnes por todo el país. Los miembros del equipo vieron la necesidad de las misiones parroquiales y adaptaron su apostolado para que los párrocos pudieran pedir una novena solemne, una misión de ocho días o un retiro espiritual de tres días. Esta buena labor se terminó cuando James Stakelum, C.M., provincial de 1950 a 1962, deshizo el grupo en 1957, después del conflicto con el director del mismo, Preston Murphy, C.M. Ese mismo año, Stakelum invitó a los misioneros del Este a predicar en varias parroquias de su provincia.

Las misiones populares desde el Concilio Vaticano II

El ministerio de las misiones en el Este desapareció durante la época del Concilio Vaticano II. Dos factores afectaron el trabajo de las misiones. Con la llegada de la televisión en los años 50, la asistencia a las misiones disminuyó. Después del Concilio, los sacerdotes jóvenes educados en la teología del Concilio, no aceptaban el estilo de los sermones de misión empleado por sus compañeros mayores, y por esa razón rechazaban los destinos al equipo de misiones. Así desapareció el apostolado de misiones en la Provincia del Este. En 1986 esta Provincia envió un misionero a Australia para estudiar los nuevos métodos de las misiones vicencianas que allí se daban. La Provincia del Medio Oeste hizo lo mismo aquel año. En los años 1980, la Provincia del Este había organizado dos equipos de misiones, uno de lengua inglesa y otro de lengua española. Este ministerio continúa hoy.

En 1975, la Provincia del Oeste se dividió en tres provincias: Medio Oeste, Sur y Oeste. Apartándose de su propia historia, cada región impulsó el ministerio de las misiones destinando varios Paúles a los equipos de misión. Los esfuerzos del Sur y del Oeste consiguieron un programa de misiones adaptado a las zonas rurales de sus provincias. La Provincia del Sur se centró en las misiones de formación bíblica, con enseñanzas impartidas en la mañana para personas mayores, para trabajadores a mediodía, y una celebración eucarística con sermón por la noche. En 1984 el Sur organizó un equipo de misión preparado para misionar a la población hispana del sur de Texas.

La Provincia del Medio Oeste vio florecer el apostolado de las misiones. En 1974 dos misioneros fueron destinados a las misiones con centro en St. Louis. Mantuvieron su residencia allí hasta 1979 cuando el centro fue llevado a los edificios del Colegio San Vicente, ahora cerrado y anteriormente seminario menor. El equipo creció hasta tener tres sacerdotes y una Hija de la Caridad en 1983. Más tarde la provincia abrió una casa misión en Kansas City, Missouri. La casa continúa con siete misioneros que predican aproximadamente 60 misiones de ocho días al año por todo el área de Estados Unidos.

Conclusiones

La historia del apostolado de misiones en Estados Unidos ha sido un «sube y baja» de la marea. Aunque la labor formal de las misiones populares no ha tenido siempre prioridad entre los ministerios de las provincias de Estados Unidos, sin duda ha estado dentro de su corazón y de su historia. Hubo compañeros que se entregaron generosamente a dar misiones en tiempos cuando no había personal suficiente para cumplir con todo lo que la provincia se había comprometido hacer. Después de 175 años las misiones populares han arraigado en Estados Unidos y han florecido.

Bibliografía

John E. Rybolt, C.M., et al. Editores. «Reseña de la Historia Vicenciana Americana: 1815-1987» en Los Paúles Americanos: Historia Popular de la Congregación de la Misión en Estados Unidos: 1815-1987 (Brooklyn, NY: New City Press, 1988).

John E. Rybolt, C.M., «Obras de Devoción, Evangelización y Servicio» en Los Paúles Americanos: Historia Popular de la Congregación de la Misión en Estados Unidos: 1815-1987 (Brooklyn, NY: New City Press, 1988).

  1. James E. Smith, C.M., «The Vincentian Mission, 1625-1660», en Vincentian Heritage IV:2, (1983), 40.
  2. Ibid., 43.
  3. Slawson, Douglas, «To Bring Glad Tidings to the Poor: Vincentian Parish Missions in the United States», en The American Vincentianas: A Popular History of the Congregation of the Mission in the United States 1815-1987 (Brooklyn, NY: New City Press, 1988)184.

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