A siete kilómetros de Pontevedra y a orillas de la ría que lleva este mismo nombre, se encuentra Marín. Pueblo eminentemente marinero, como todos los de las Rías Bajas. Casi la totalidad de la gente de estas costas trabaja en el mar o en industrias derivadas: labor portuaria, fábricas de conserva y pequeños astilleros, Hasta las mismas calles llevan nombres de navegantes eminentes y aventureros de los mares.
Después de la guerra de liberación, Marín ha experimentado un gran crecimiento en su población. Los viejos barrios de pescadores parecen de miniatura al lado de las construcciones modernas y los numerosos grupos de viviendas de tipo social.
En la actualidad se reparten la labor docente un Instituto Laboral, el Colegio de la Inmaculada, para niñas, a cargo de nuestras Hermanas, varios grupos de Escuelas Nacionales y el Colegio «San Narciso»,
Este colegio abrió sus puertas por primera vez siendo centro de enseñanza primaria el año 1926. El fundador, al que debemos sincera gratitud, don Narciso Nores Salgado, tras una solicitud dirigida a la Dirección de Primera Enseñanza de Pontevedra, obtuvo el reconocimiento de su situación legal. El día 7 de enero de 1926 se posesionaron de esta casa los sacerdotes de la Congregación que formaban la primera Comunidad bajo la dirección del Padre Sergio Vallés, primer Superior. Eran los primeros delineantes del nuevo edificio para cuyo término se necesitarían muchos años de trabajo constante. Ellos sembraron y posteriormente se han ido recogiendo los frutos abundantes. Por el colegio de San Narciso pasaron los valores de Marín, desparramados hoy por España e Hispanoamérica, algunos con destacada personalidad, otros con privilegiada situación social, económica y aun política. Se cuenta entre sus antiguos alumnos un crecido número de sacerdotes.
La labor docente se ejerció sin interrupción alguna a lo largo de los años, con la única intención señalada desde el principio por los fundadores, de contribuir a la formación cultural y cristiana de la juventud de Marín y pueblos cercanos. Ni siquiera durante los años de la guerra de liberación San Narciso cerraría sus puertas a los jóvenes estudiantes.
Una seria preocupación constituía para todos el reconocimiento por parte del Estado a los efectos de estudios de. Enseñanza Media. El colegio de San Narciso había iniciado su carrera sin excesivas pretensiones. Durante sus primeros años se le denominaba «Centro de Enseñanza Primaria Libre» y «Escuela de Comercio Práctico». Después del ario 1.939 era indispensable una renovación en la parte material del edificio y la adaptación a la legislación nueva sobre enseñanza. En esta tarea colaboraron los diversos Superiores que pasaron por Marín antes y después del Movimiento: Rvds. PP. Angel Marvá, Valentín Alcalde, Mauro Arroyo, Ricardo Estévez, Gumersindo Manzanedo, Manuel Gutiérrez Senderos, Juan Aguirre Atienza, Angel Eguren Ugarte, Florentino García, Cesáreo Giráldez y Gabriel López Quintas.
El, año 1953, el colegio ascendía por vez primera a la categoría de Centro Reconocido Superior. En adelante habría que ir consiguiendo sucesivas prórrogas hasta la adquisición definitiva del reconocimiento por parte del Estado. Este le fue concedido el día 21 de agosto de 1956 (B. O. del Estado, 21 de septiembre). San Narciso se constituía en el primer centro docente de Marín, no sólo por la antigüedad, sino tambiénpor la cuantía de su alumnado y competencia de sus profesores,
La distribución interna de la casa en sus departamentos ha experimentado los más diversos cambios según lo iban exigiendo las necesidades. Actualmente, en la planta baja está la capilla, recibidor, clase de preparatoria, secretaría, cocina y comedores de alumnos y profesores. Tres puertas facilitan el acceso a los lugares de recreo. En la segunda planta, clases de todos los cursos y dependencias particulares de la Comunidad. El piso tercero se reserva para dormitorios de los alumnos internos.
Transcribo algunos datos de la memoria informativa del curso 1962-63, enviada al Ministerio de Educación Nacional.
Número de alumnos matriculados en los cursos de bachillerato: 270; el resto, hasta completar un total de 380, de enseñanza primaria. Número de internos, 95; medio- pensionistas, 12, y 273 externos.
Los alumnos de bachillerato se distribuyeron de la siguiente forma: Primero, 67; Segundo, 36; Tercero, 39; Cuarto, 47; Quinto, 20; Sexto, 29. Hicieron ingreso en la convocatoria de junio 62, y en la de septiembre, 22. Fueron a la reválida en las convocatorias de junio y septiembre: de Sexto, 25, de los cuales aprobaron todas las asignaturas 19; de Cuarto se presentaron 31, aprobando todas las asignaturas 23. Número de alumnos que disfrutan de becas: Concedidas por el Estado, 32; por otras entidades, 4. Internos con beca, 20. Internos, hijos de emigrantes, 40. Alumnos, hijos de marinos dependientes de la Escuela Naval, 50.
Relación del Profesorado que ejerce en el colegio durante el curso 1963-64.
Rector y Superior: R. P. Gabriel López Quintas. Director Técnico: don Juan Ugarte Pollano, Licenciado en Ciencias Químicas. Director Espiritual: R. P. Santiago González Buezo. Prefecto de Disciplina: R. P. Antonio Gómez Ferreiro. Profesorado: R. P. Federico Del Olmo Ibáñez, Titulado en Inglés; R. P. Serapio Marcos Pérez, Titulado Auxiliar de Matemáticas; R. P. Angel Eguren Ugarte; R. P. Francisco García Villanueva; R P. José Egido Sánchez; R. P. Francisco Contreras Alamo; R. P. Carlos Castelao Fernández, Titulado Auxiliar de Ciencias; R. P. Julián Martínez de Alegría Oroquieta, Licenciado en Sagrada Teología; R. P. Ignacio Hermoso de Mendoza, Licenciado en Sagrada Teología; R. P. Luis Pampliega De la Torre; Hermano Eligio Rivas, Profesor y Secretaría; Hermano Efrén Gallo, Portería y Cocina; Reverendo don Francisco Reguero Vázquez, Licenciado en Sagrada Teología; don Angel Santos Pazos y don Benito Hermido Cebreiro, F. E. N. y Educación Física; don Francisco Veiga; señorita Rosario Puig, Profesora de Preparatoria.
OTROS MINISTERIOS DE LA COMUNIDAD
Los miembros de esta Comunidad atienden a numerosas Capellanías.
Parroquia de Marín: Dentro de lo que nos permiten nuestras obligaciones cooperamos con el párroco coadjutor al mantenimiento del alto nivel religioso existente. Cada día un sacerdote de la casa dice la misa en la Parroquia a las 7,30. Los domingos y días festivos se dicen dos misas por la mañana. Quizá sea la labor de confesionario la que más favorece la marcha pujante de esta Comunidad parroquial. Durante el tiempo de Navidad y Cuaresma, nuestra ayuda se intensifica con el fin de aprovechar las costumbres del pueblo en imbuirles en los sentimientos de la Iglesia. Se predican sermones, novenarios, triduos, ejercicios, retiros, etc. Últimamente se ha tratado de enviar a los alumnos, acompañados de algunos profesores, a la Misa Solemne Parroquial y también como catequistas.
Escuela Naval: Además de atender a las Hermanas encargadas del Hospital con una misa diana, se realiza una labor magnífica entre los cadetes que se preparan para ser oficiales de la Marina de Guerra. Tres capellanes castrenses cuidan espiritualmente de los militares, profesores, alumnos, tropa y personal de servicio. Nuestra labor es, por eso mismo, algo secundaria, pero no menos valiosa, ya que los días de fiesta y los primeros viernes aumentan las confesiones, debido a nuestros servicios permanentes. Es altamente aleccionadora la profunda vida espiritual de la mayoría de los cadetes.
Colegio de la Inmaculada: Al lado de San Narciso se levanta el colegio de la Inmaculada, propiedad de las Hijas de la Caridad. Casi toda la juventud femenina de Marín asiste a las aulas de este Centro. Unas 40 aspirantes se preparan espiritual y culturalmente para ingresar en el Noviciado de las Hermanas. Cada día se celebran dos misas y los domingos se atiende al numeroso público que suele llenar la iglesia, abierta a todos los que de otra manera se verían obligados a esperar a las misas de turno de la Parroquia.
Mollabao: En las afueras de Pontevedra las Religiosas Siervas del Divino Maestro regentan un colegio de párvulos, hijos casi todos de los militares residentes en aquella zona. La Capellanía corre a nuestro cargo. El trabajo que desempeñamos es similar al de las otras Capellanías: misa diaria, confesiones y retiros.
Colegio de «La divina Pastora» de las MM. Calasancias: Unas 300 muchachas y niñas asisten a este colegio, situado en un lugar céntrico de la capital. Los servicios religiosos son atendidos por los Padres, que olvidando la distancia de 7 kilómetros, cada mañana se trasladan puntualmente a este campo tan a propósito para desarrollar una fructuosa labor de apostolado con la juventud.
Por último, digamos dos palabras acerca de la iglesia existente en nuestra propia Casa. La capilla del colegio permanece constantemente abierta al público de Marín. Durante el día se puede disponer de algún sacerdote en caso de necesidad. Bien lo saben esto todos, y prueba de ello es la afluencia masiva a los actos de culto bien organizados.
Varios sacerdotes de esta Comunidad son confesores ordinarios y extraordinarios de las Casas de Hermanas de la Provincia. Periódicamente visitan las residencias de La Inmaculada y Escuela Naval, en Marín; Hogar Provincial y Hospital, en Pontevedra; dos casas en Vigo, y los pueblos El Grove y Lanzada, situado este último a muy poca distancia del Hotel la Toj a, lugar frecuentado por turistas nacionales y extranjeros durante la época estival.
Pero más importante que todas estas actividades pastorales fuera de casa, es para nosotros la formación espiritual de los alumnos. Ha parecido más conveniente que haya un Director Espiritual único. Existe la Congregación Mariana asesorada por varios sacerdotes. Cada día, durante la misa, pueden disponer de un confesor, y los sábados, durante el acto de la tarde de cinco, todos aquellos que desean recibir este sacramento. No se les coacciona en lo más mínimo pero sí se les hace ver la utilidad y conveniencia de acudir libremente. Se procura que las conferencias semanales y homilías sean adecuadas a su capacidad. Una vez al año todos practican los Santos Ejercicios Espirituales. Los cursos superiores asisten a Santiago de Compostela, los restantes los hacen en casa, bajo la dirección de un sacerdote especialmente preparado para eso.
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La estructura general del colegio, exceptuadas algunas mutaciones importantes en el interior y la edificación de un pequeño pabellón durante el superiorato del P. Aguirre, no ha cambiado considerablemente desde el año 1926, fecha de su fundación. Sin embargo, hoy, en la zonas de las Rías Bajas, se nota en todos los aspectos de la vida una gran mutación y progreso constante. Sube la matrícula de los coches, los núcleos urbanos se ensanchan, crece la población alrededor de las grandes fábricas y, como consecuencia, la juventud que quiere estudiar, se multiplica de día en día. «O renovarse o morir», oímos decir con frecuencia. Por eso deseamos al colegio de Marín una ampliación y adaptación a los nuevos tiempos. No ignoramos a la hora de escribir estas cuartillas las polémicas debatidas en «Incunable» sobre la eficacia de la enseñanza en los colegios de la Iglesia, ensalzada por muchos y menospreciada por no pocos. Lo cierto es que, sin un edificio confortable y sin el material docente adaptado a las nuevas exigencias pedagógicas, sólo el esfuerzo de los profesores no logrará alcanzar una formación íntegra de los jóvenes a ellos encomendados. La solución de todos estos problemas se vislumbra ya muy cercana para el colegio de Marín. Sólo unos toques a los últimos trámites en la adquisición de los terrenos y los pabellones de colegio nuevo acogerán a un millar de jóvenes que desde hace tiempo nos esperan.
EI día 27 de febrero una comisión de tres sacerdotes enviados por el Emmo. Sr. Cardenal de Santiago se reunió con los superiores del colegio para lograr definitivamente un acuerdo en la transacción por parte de la Parroquia de los terrenos donde se ha de edificar el colegio. El mismo señor Cardenal quería ver finalizadas estas gestiones y deseaba que la Congregación levantase un nuevo colegio en su Diócesis. En efecto, hoy podemos dar ya la alegre noticia de haber llegado a un acuerdo con la Diócesis sobre el solar que da a la fachada y que sigue en trámite la adquisición del edificio de la Higiene con los solares que lo rodean, para dar mayor amplitud a los campos de juego que se extenderán al lado del colegio.
Nosotros esperamos con plena confianza el poder presenciar pronto la iniciación y terminación de las obras. Fara ello contamos con la actividad incansable de nuestro Superior, P. Gabriel López Quintas, y el apoyo incondicional del Rvdo. P. Visitador Domingo García.







4 Comments on “La vida en el Colegio de «San Narciso», Marín (1964)”
Soy José Carlos Pérez González, exalumno del colegio San Narciso de Marín, venía trasladado del colegio Rapariz de Ferrol, repitiendo el cuarto de Bachiller. Comencé en el colegio San Narciso en el curso académico de 1964/65 teniendo un muy grato recuerdo de todos los profesores y la enseñanza estaba en un alto nivel , la verdad que daba gusto asistir a las clases.
Estudié en el colegio San Narciso de Marín desde el año 1960 hasta 1962 y luego de 1964 hasta 1966. Considero q fue una etapa muy interesante para mi formación tanto académica como espiritual y humana. Disciplina y principios sería la forma de describir el paso por ese colegio. Mi nombre: José Ruíz Vázquez.
Alumno en régimen «externo» del colegio S. Narciso desde el curso 1960-61 (preparatoria) hasta el curso 68-69 (6º de bachillerato), el siguiente curso («preu») en el colegio Apóstol Santiago de Vigo en régimen «interno». Sentimientos encontrados al recordar esas etapas de mi formación, de forma escueta y simplista diría que en el colegio S. Narciso estaba todo prohibido menos cuatro o cinco cosas que se permitían, mientras que en el Apóstol Santiago estaba todo permitido menos cuatro o cinco cosas prohibidas. Gratos recuerdos de los padres Eguren, Mendoza, Pampliega, Egido, Alegría, del Sr. Ugarte y menos gratos de otros profesores que prefiero no mencionar. Mi paso por el colegio me marcó y mucho, creo que globalmente para bien.
EL PADRE EGUREN, MI DIRECTOR ESPIRITUAL
Cuando se incorporó el Padre Eguren al Colegio de los P.P. de “San Narciso” de Marín, sólo puedo decir, -lo que acaso puedan afirmar otros amigos- que me cogió en esa hora plena en la que la personalidad de uno, después de tantas trastadas y bandazos en los que me hubiese podido hundir, tomar posesión de sí misma. Y pronto el Padre Eguren se convirtió en lo que todavía no había tenido nunca: en mi director espiritual, lo mismo dentro que fuera del confesionario.
Muchos amigos recordarán los pasos a grandes zancadas que nos hacía dar dentro de los pasillos del Colegio cuando llovía y a lo largo del campo del recreo, cuando el tiempo lo permitía. Las discusiones fluían o se encrespaban. Era lo mismo. Su rápida zancada y su mirada fija en el suelo, como si quisiera dejar una marca por donde tenía que volver, seguía imperturbable. La proa de su nariz vasca cortaba el viento. Si la discusión era teológica, casi siempre terminaba con esta frase del Padre Eguren: ¡Tenéis que saludar algún tomo de Todolí! Nunca supe quién era Todolí, hasta que, ya en Madrid, al tirar de un cajetín de un archivo de la Biblioteca Nacional, ¡Allí estaba Todolí!, esto es, me di de bruces con unas fichas de obras de Todolí, ¡Era un teólogo escolástico! Por tanto, un talento sin par. La verdad es que no tuve curiosidad de consultar uno de sus tomos. Mis consultas en la Biblioteca Nacional eran siempre de urgencia, aunque me estuviese que estar varias horas leyendo cuatro o cinco tomos a la vez.
Estoy seguro que el Padre Eguren, que siguió viviendo y empapando de espiritualidad Marín entero y parte de Pontevedra – sino que hable nuestro amigo “Quique” Blein- tuvo que transmutarse y ampliarse en más que un director espiritual, que ya no era poco. Vosotros, amigos de Marín, míos y de mi hermano, habéis vivido la mejor parte de la biografía del Padre Eguren. Tan sólo he podido estar a vuestra altura en un solo momento: cuando nos quedamos solos de él.
¡Cómo el Padre Eguren quisiera tener las manos con los dedos muy largos para que no se le escapase ni la nota de un arpegio de un nocturno de Chopin en aquel piano desafinado del rincón de aquellas dos aulas cuyo tabique fue derribado para componer el nuevo salón del escenario y en dónde nos citábamos unos cuantos tantas veces! Cuando leía mis poemas lo hacía calladamente, hasta que encontraba un verso que lo estremecía:
“En la distancia hay solo lejanía,
recta infinitud, bóveda fría,
luz desolada, emanación inerte.
No mires, pues, allá, que las estrellas
están altas, y nadie llegó a ellas
si no es para besarlas con la muerte.”
Por citar el poema que escribí en Marín y que ya, en Madrid, dediqué al amigo Lope. Pero para mí y para muchos de nosotros que estudiaron la primera enseñanza en el Colegio de “San Narciso” había algo en el pasado que había precedido al Padre Eguren: precisamente eso, el Colegio de los Paules. ¿A dónde vas esta tarde? “A los Paules”. ¿A dónde íbamos a ir? Este pasado está emocionadamente detenido en esa narración corta que publiqué en el Semanario “JUVENTUD” de Madrid, titulado ALUMNO DE LA TARDE, en donde casi adormecidos una tarde de invierno, nos sumergíamos en un implacable aburrimiento de niños. El mío era ese que narro puntualmente: la escabrosa embriaguez de la Nada. Era peligroso.
La narración ALUMNO DE LA TARDE se la dedico ahora a él, al Padre Eguren, mi director espiritual y al Colegio de “San Narciso” Lo que más me gustaría que me dijesen mis amigos y los amigos de mi hermano -¿Vale Antonio Casal Rial?-, cuando el próximo verano de 1988, si Dios quiere, pasee mi ruina viviente por Marín, es esto: “El Colegio de San Narciso de Marín no ha desaparecido como dicen las malas lenguas, Su vivencia es eterna, gracias a ti, Marino. Al fondo, la silueta nervuda del Padre Eguren nos dice que él todavía vive bienaventuradamente dentro de su edificio.”
Marino Yerro Belmonte
1987 Madrid.
*Documento mecanografiado e inédito encontrado entre los escritos de mi padre Marino Yerro Belmonte (Marin 1924 – Madrid 1988)