La Congregación de la Misión en Austria

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la MisiónLeave a Comment

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Author: Desconocido · Year of first publication: 1901 · Source: Anales españoles 1901.
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Prólogo

«Por la gracia de Dios soy lo que soy.» Tal era el tes­timonio que se daba el Apóstol San Pablo, lleno de ad­miración por su vocación al apostolado de las naciones.

Estas palabras no se aplican solamente al Santo Após­tol; convienen a todo hombre, y en particular a cada Or­den, Congregación o Instituto religioso, que existe en la Iglesia y que tiene la misión de evangelizar. En conse­cuencia, podemos decirlas con razón de nuestra Compa­ñía, y por todas partes donde se ha establecido no es difícil de probar la eficacia de la gracia de Dios.

Será muy útil referir brevemente su origen y desarro­llo en la Provincia austro-húngara; lo haremos con tanta mayor voluntad, cuanto que celebramos el Jubileo sacer­dotal del Sr. Guillermo Müngersdorf, Visitador de esta Provincia. ¿No es, en efecto, una gracia especial de Dios el llegar un Misionero al quincuagésimo aniversario de su vocación religiosa, confiarle la dirección de una Provin­cia y derramar sobre él durante esos largos años de tra­bajo sus abundantes bendiciones? Sin duda. Estas líneas, pues, tendrán por objeto alabar a Dios y darle gracias por el establecimiento de la Congregación en Austria, y también por la conservación providencial del Superior de esta Provincia.

Origen de la Congregación de la Misión en Austria (Agosto 1852.)

Mucho tiempo antes de la instalación propiamente dicha de nuestra Congregación en Austria, este país fue para los hijos de San Vicente teatro de sus trabajos du­rante cinco años, desde 176o a 1765. En esta época el Brumo. Cardenal Migazzi llamó Misioneros de Polonia para dirigir los Seminarios de Teología de Viena (Aus­tria), de Vatzen y de Tyrnaw (Hungría).

Mas poco después, el viento destructor de la política sopló sobre las Comunidades, y los Misioneros tuvieron que dejar Austria para no volver a entrar hasta un siglo más tarde.

La divina Providencia hizo entrar a las Hijas de la Caridad antes que a los Misioneros, porque en el año de 1841 Mons. Zangerle, Obispo de Seckau (Gratz), las llamó al Monasterio de Gratz. Diez años más tarde, con el consentimiento de su sucesor, Mons. Roucher, que llegó a ser Cardenal y Arzobispo de Viena, fueron uni­das a las Hijas de la Caridad de la Casa Madre de París.

En la misma época, el Señor inspiró a personajes dis­tinguidos el deseo de establecer Misiones en Austria; este pensamiento fue con el tiempo la causa de introducirse nuestra Congregación en este país. Estos hombres, aun cuando no pertenecieron a nuestra Congregación, merecen seguramente ser nombrados; eran seis: Carlos, Conde de Avernas; Clemente, Conde de Brandis; Fernando, Conde de Brandis; Marcos Glaser, Cura; Sr. Luis Schlor, Maes­tro espiritual; en fin, el Ilmo. Antonio Slomsch, Obispo, de Lavant.

Se han nombrado estos hombres según el orden crono­lógico de su participación en la obra de Dios. Los tres Condes susodichos deseaban únicamente procurar Mi­siones en Austria; y sin haber llamado ninguna Congregación, fueron a pedir al Cura Marcos Glaser, ya nombrado, Sacerdotes para este empleo. Habiendo sido vanas las diligencias de este último, el Sr. Juan Kleischer, entonces Subdirector del Seminario Mayor de Gratz, aconsejó llamase Lazaristas, haciendo que fueran a Pa­rís algunos Sacerdotes austriacos para entrar en la Con­gregación y regresaran después de pasado su Seminario interno o noviciado. El Sr. Kleischer se ofreció para esta obra; y en el otoño de 1851, en compañía de otros dos Sacerdotes, Santiago Horvat y Antonio Zohar, partió para París, en donde tomó la sotana de la Congregación el 12 de Noviembre de 1851.

Mas antes de estos acontecimientos, otro ilustre per­sonaje hizo en Gratz todos los esfuerzos posibles pata establecer la Congregación en Austria; este fue el Canó­nigo Schlor ya mencionado. No contento con rogar y pe­dir oraciones, sino queriendo tener una parte activa en este establecimiento, fue a la casa de Mons. Roucher, Obispo de Seccaw, para animarle a abrir su Diócesis a los Misioneros. El Obispo, por razones políticas, se opuso a ello; pero después obtuvo del Gobierno la entrada de los Misioneros en Austria, los sostuvo durante su vida a sus expensas y en una época más tranquila los llamó a Viena. El Obispo de Lavant, Mons. Somsch, fue quien dio la hospitalidad a los hijos de San Vicente con la pro­mesa de procurarles Iglesia y casa.

Una vez abierto el camino, los Misioneros que hemos mencionado se dirigieron a Gratz, cuando el Sr. Kleis­cher recibió del Superior General su nombramiento de Director de las Hijas de la Caridad. A su paso por Colo­nia se trajeron al Sr. Hirl, Misionero de grande experien­cia, para que les ayudara en la fundación; y en el mes de Agosto de 1852 llegaron a Gratz, en donde las Hijas de la Caridad les dieron hospitalidad.

El 7 de Septiembre, los Misioneros se despidieron de Gratz para ir a tomar posesión de la Iglesia de Cilli, pro­metida por Mons. Slomsch; lo que les aconteció por en­tonces se referirá adelante en la historia de esta Casa. Tal fue la entrada de los hijos de San Vicente en Austria; estos hechos y los que siguen nos dan esperanza de que Aquel que ha comenzado la obra la terminará».

Origen de la casa provincial de Gratz (1853)

Como se ha dicho antes, la primera Casa en la Provin­cia de Austria fue la de Cilli; sin embargo, la deferencia debida a la Casa Central pide que su origen se refiera en primer lugar. Ya hacía un año que florecía la Casa de Cilli, cuando el Sr. Etienne, Superior General, que visitó Austria en 1853, acompañado del Sr. Schlick, decidió que la Provincia fuera erigida en Gratz, nombrando Visitador de ella al Sr. Schlick. Este hombre notable, originario de Nancy, unía el espíritu de gobierno al de piedad; la divina Providencia le colocó en este cargo, y tan pronto como llegó a Gratz fijó su residencia en una casita no lejos de la de las Hijas de la Caridad; su com­pañero fue el Sr. Touvre. Al principio los dos Sacerdotes limitaron su celo al cuidado de las Hijas de la Caridad; oían sus confesiones, traducían o componían los libros de que tenían necesidad ellas en su vocación, y les daban conferencias. Pero el Sr. Schlick puso entretanto los fundamentos de nuevas Casas de Misioneros en Gratz y en Viena, como veremos más adelante.

Después de acabada la Iglesia de la Inmaculada Con­cepción para las Hijas de la Caridad, el 19 de Octubre de 1857, el Sr. Schlick se dedicó a construir una Iglesia para los Misioneros. Escogió por Arquitecto a Federico Schmidt (que llegó a ser después muy célebre por la construcción de la Casa curial de Viena).

La Iglesia, comenzada el 2 de Julio de 1860, fue acabada en 1863, y el 18 de Julio del mismo año, Mons. Ottocaro María, Conde de Attems, la consagró en honor «lo
Nuestra Señora de los Dolores. Esta Iglesia es pequeña, de una sola nave, pero su arquitectura y ornamentación interior son notables y los fieles van con gusto a ella para adorar a Dios.

En 1865, el Sr. Schlick, presa de una terrible enfermedad (Antrax), sintió aproximarse su fin; indicó al que juzgaba poder útilmente sucederle, el Sr. Müngersdorf, recibió los Sacramentos y entregó santamente su alma a Dios el 16 de Mayo de 1865. Mons. Spaccapietra, después Arzobispo de Smirna, y su antiguo amigo, a quien había llamado providencialmente, le sugería frecuentemente la invocación del Santo Nombre de Jesús.

En lugar de él, el 11 de Junio de 1865, el Sr. Etienne, Superior General, nombró como Visitador al Sr. Gui­llermo Müngersdorf, hasta entonces Visitador de Colo­nia, y a quien la divina Providencia escogió para establecer sólidamente lo que su predecesor había levantado con rapidez.

Actualmente los trabajos exteriores se han extendido aún para los Misioneros, han emprendido con celo las Misiones, los Ejercicios, Seminarios y Cofradías, así como los Catecismos.

El mismo año de 1865 se fundó un Seminario interno en Gratz, que poco después llegó a ser conforme al de París.

Las Hijas de la Caridad de Gratz construyeron una Escuela para las jóvenes, en 1866, y un Orfanatorio en 1873; también los Establecimientos de San Vicente de Paúl ocupan una gran parte de la calle llamada de María (Mariengasse) a causa de la Iglesia. Y, cosa ad­mirable, no fueron menester muchos siglos para todo esto, sino que dentro de unos cuarenta años fueron sa­liendo estas obras como los frutos de la tierra.

Los Superiores Generales visitaron frecuentemente esta Casa Provincial, a fin de ver por sí mismos el desa­rrollo de esta rama del árbol de San Vicente. El señor Etienne fue cinco veces a Gratz; los Sres. Boré y A. Vial una vez, el primero en 1877, el segundo en 1883; Misioneros los han recibido siempre con respeto y alegría, no deseando más que una cosa, a saber: que el sucesor de San Vicente encuentre en ella la clave para hacer que jamás desaparezca el espíritu de San Vicente.

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