José María Román Fuentes, C.M.

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido .
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romanLos hombres somos de visión corta. Esto explica que, al contemplar la realidad, lo hagamos con limitaciones. Así, nos resulta imposible ver una gigantesca catedral con el microscopio de nuestra retina. Lo que sería muy apropiado para analizar una piedrecita se torna desproporcionado para contemplar un enorme mosaico.

En el momento en que me propuse contemplar la figura de José María Román, recordé esta frase de un gran artista, Fray Angélico: «Quien quiera retratar a Cristo debe haber vivido con él». ¡José María Román Fuentes! Me va a ser difícil reflejarlo. No solamente porque no he vivido con él sino porque es un prisma con demasiadas caras para abarcarlo con una sola mirada.

Me reduciré a dar vueltas y revueltas a esas sus múltiples facetas: Personalidad, talento, oficios (profesor, bibliotecario, archivero, visitador…) Contemplaré únicamente unas aristas: Su talante, su función de misionero y condición de experto en vicencianismo.

Por supuesto, «me va a resultar imposible separar su talento de su condición de investigador perspicaz y crítico y de su vivencia humana y misionera». Para la disección, me serviré de material extraído de laboratorios extraños. Es decir, me fiaré de quienes convivieron con él mucho más tiempo que yo.

a.- La personalidad

Nacido en Andalucía, a los pocos años, abandonó su Santa Fe natal. Pues, ya había heredado la luminosa claridad de aquella tierra. Los Román-Fuentes eran funcionarios del estado: Él empleado de correos, y ella maestra. En realidad, lo que José María recuerda del terruño son sus típicos «piononos».

Dicen los que le conocieron que «era un don Quijote sin lanza». O sea, que tú podías ser un alborotado molino de viento al que él se acercaba envuelto en su armadura de andante guerrero. Pero, por dentro, no pasaba de ser un Alonso Quijano «el bueno».

b.- El misionero paúl.

¿Ingresa en la C. M. porque su hermano Alberto estaba en Cuenca? El hecho es que llega a Murguía con dos años de bachillerato aprobados y sin ese aire rural tan común a los demás internos. La única materia, en la que accede con desventaja, es el latín. Pero, bien pronto se pone al día e incluso supera al resto José María Román destaca por su «talento» y por su » talante». La mejor valoración de su capacidad intelectual la hizo el tribunal de examinadores de la universidad central de Madrid: «Su tesis revela una cabeza clara… Estoy deseando verla en las librerías porque además está adornada con un impecable decoro expresivo».

Esa condición de estar siempre en la cumbre ¿genera un talante especial? Hasta tenerle confianza no era fácil acercarse a José María Román. De haber nacido toro, se habría lanzado en tromba a todos los trapos. ¿Fue esa la clave de sus éxitos? Cuando le daba que una cosa era así; era así. Y se proponía lograrla

c.- El experto en vicencianismo.

No se cumplieron los deseos del catedrático. La tesis de Román nunca se publicó. En su lugar, nos ha dejado un regalo muchísimo «mas precioso y preciado: La Biografía de san Vicente de Paúl», un título con el que José María Román» ha entrado en el catálogo de Paúles eminentes de todos los tiempos».

«Tesoro de valor incalculable, para toda la Congregación. Y, en particular, para los que intenten cada día ahondar en el conocimiento del espíritu y de las obras de san Vicente» «Como historiador profesional, José María Román está capacitado para aplicar los métodos de la crítica histórica a la vida y obra de san Vicente»

Tan honrado era que no encontraremos en su obra una sola afirmación gratuita. No es exagerado afirmar que dominaba el pasado como la clave del presente que examinaba con detenimiento. «Desgraciadamente, no llegó a dar a luz, como hubiera sido su deseo, la «Historia General de la Congregación de la Misión«, ni tampoco la «Historia de la Congregación en España».

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