«Roma, 30 de septiembre de 1964.
Mis carísimas Hermanas.
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Hasta el presente las Hijas de la Caridad de España formaban sólo dos Provincias. Pero como su número aumenta continuamente y sus obras progresan al mismo ritmo, la Sagrada Congregación de Religiosos ha creído necesario dividir las once mil h pico Hijas de la Caridad de España en cierto número de Provincias, pensando, con razón, que esto facilitará la buena marcha. Por ello, después de estudiar a fondo tan importante problema, ha decidido que, a partir de ahora, haya en España ocho Provincias de Hijas de la Caridad, Provincias autónomas, poniendo al frente de cada una de ellas a una Visitadora y un Director Provincial.
Por esta vez, la elección de las Visitadoras se ha hecho de acuerdo con la Sagrada Congregación de Religiosos. En hoja adjunta encontraréis el nombre de las nuevas Visitadoras, el de las Casas Provinciales y los límites de las Provincias con el número de Casas que comprenden cada una de ellas.
Esta división de Provincias autónoma entrará en vigor dentro de quince días, aproximadamente. Os comunicaremos con tiempo la fecha exacta de la instalación de la Visitadora de esa Provincia. También os anunciaremos dentro de poco los nombre:, del Director y de las Consejeras de cada Provincia.
Estoy seguro, mis carísimas Hermanas, que acogeréis ron misión filial esta decisión de la autoridad suprema, la Sagrada Congregación de Religiosos, órganos inmediato del Soberano Pontífice. La acogeréis también, con alegría y gratitud por las grandes e indiscutibles ventajas que de ello resultarán para vosotras mismas y para las obras que os están confiadas.
Vuestra sumisión, alegría y gratitud se traducirán en oraciones que cada una elevará al cielo. Pero es preciso añadir a lo dicho una oración colectiva pidiendo al Señor, para las personas encargadas de la dirección de las nuevas Provincias, las gracias que necesitan para cumplir dignamente tan importante cargo.
Así pues, cuando recibáis esta carta, tendréis a bien recitar durante nueve días el «Veni Creator Spiritus» y ofrecer una comunión con el mismo fin.
Os bendigo a todas y me repito en los Sagrados Corazones de Jesús y María Inmaculada.
Vuestro humilde y abnegado servidor,
WILLIAM M. SLATTERY, C. M.
Superior General»







