Guillaume Cornaire (1614-1660?)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Translator: Máximo Agustín, C.M.. · Year of first publication: 1898 · Source: Notices, III.
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El Sr. Guillaume Cornaire, nacido en Teussy, diócesis de Basançon, el 4 de junio de 1614, fue recibido en la Congregación de la Misión París el 2 de diciembre de 1647. Había sido ordenado sacerdote en 1639. Encargado, entre otras funciones, de procurar los socorros espirituales a los enfermos del hospital de le Mans, dio en este empleo ejemplos de una gran virtud y de una constante entrega.

Esta constancia en una obra que él no hubiera elegido no era sin que le costara al piadoso Misionero. San Vicente le sostenía recordándole que «Dios hace pasar por las sequedades las espinas y los combates, a las almas que quiere elevar a la perfección, haciéndoles así honrar la vida de sufrimiento de su Hijo Nuestro Señor que se enfrentó a diversas  angustias y abandonos«. Admirables exhortaciones  que pueden ser útiles a muchas almas, y cuyo precio gustaba el Sr. Cornaire.

«Alabo a Dios, le escribía san Vicente de Paúl, el 20 de septiembre de 1650, por la dulzura espiritual que hay en vos y por el buen uso que hacéis de las contradicciones que os suceden; no dudo de que sean inspiradas por el espíritu maligno, enemigo del bien que practicáis; pero no logrará más que confusión. Decid con atrevimiento, como san Ignacio, mártir, cuando le perseguían «Es ahora cuando comienzo as ser discípulo de Jesucristo». Espero, sin duda, que esta persecución que sufrís por un empleo tan santo como es el vuestro os hará merecer la gracia de soportar otras penas mayores, si su Providencia permite que os suceda, como lo podrá hacer para vuestra mayor santificación. Con todo mi corazón, Señor, os recomiendo ante él, a vos y vuestras cruces, pidiéndole que os dé fortaleza, para llevarlas hasta lo más alto de la montaña de vuestra perfección; o bien que él mismo sea vuestro Simón celeste, que os ayude a llevarlas, como el Cirineo le ayudó a llevar la suya«.

El Sr. Cornaire ascendió ciertamente «a esta alta montaña de su perfección«, como se expresa san Vicente. La memoria bendita que deja es testigo de ello. El hermano Chollier, a quien somos deudores de las vidas edificantes del hermano Ducournau y del hermano Alexandre de Véronne, había escrito también un compendio de las virtudes del Sr.Cornaire, como se constata en una carta del Sr. Gallien, Superior del seminario de Lyon, al hermano Chollier (Espejo del Hermano coadjutor, p. 148). Por desgracia, este compendio no se ha recuperado.

 

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