Un giro en la vida de San Vicente: de cazabeneficios a servidor de los pobres

Mitxel OlabuénagaFormación VicencianaLeave a Comment

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san-vicente«… me encaminé allí (Tolouse) para vender dichos bienes (un testamento a su favor), aconsejado de mis mejores amigos y de la necesidad que tenía de dinero para satisfa­cer las deudas que había contraído y los grandes gastos  que suponía tendría que hacer para llevar a cabo el asunto que mi temeridad no me permite nombrar«.[1]

«…estoy en Roma…mantenido por monseñor el vicelegado que era de Avignon que me concede el honor de estimarme y de desear mi ascenso…; así pues, este afecto y bene­volencia suya me hacen esperar…el medio de conseguir  un retiro honroso, haciéndome obtener para este fin al­gún decoroso beneficio en Francia«[2].

«Madre mía: la seguridad que el Sr. de Saint-Martin me ha dado de su buena salud me ha alegrado tanto que la estancia que aún me queda en esta ciudad (París) para recuperar la ocasión de ascenso (que mehan arrebatado mis de-sastres),me resulta penosa por impedirme marchar a devolverle los servicios que le debo; pero espero de la gra­cia de Dios que él bendecirá mis trabajos y me concederá pronto el medio de obtener un honesto retiro, para emple­ar el resto de mis días junto a usted. … Me hubiera gustado conocer el estado de los asuntos de la casa y si todos mis hermanos y hermanas y el resto de nuestros pa­rientes y amigos están bien… Me gustaría también que mi hermano hiciese estudiar a alguno de mis sobrinos. Mis infortunios y el poco servicio que hasta el presente he  podido hacer a la casa le podrán quitar acaso la voluntad de ello; pero que se imagine que el presente infortunio puede presuponer una suerte en el porvenir«[3].

 «El señor de Saint-Martin, que se muestra tan caritativo con mis pobres parientes, me escribió una de estos días que mis parientes tienen que pedir limosna; también me lo ha dicho el párroco; y el señor obispo de Dax, mi obispo, que estuvo ayer aquí, me decía igualmente: «Padre Vicente, sus pobres parientes están muy mal; si usted no tiene piedad de ellos, lo pasarán muy mal. Algunos han muerto durante la guerra; los que quedan andan pidiendo limosna». Sin embargo, decía el padre Vicente, ¿qué puedo hacer yo? No puedo darles dinero de la casa, pues no me pertenece; si, por otra parte, le pido a la compañía que permita les dé alguna cosa para socorrerles, ¡qué ejemplo daría a los demás!»[4].

 

«Cuando todavía estaba en casa del señor general de las galeras…sucedió que, estando las galeras en Burdeos, me en­viaron allá a tener una misión con los pobres condenados… Pues bien, antes de salir de París para aquel viaje, avisé a dos amigos míos de las órdenes que había recibido y les dije: «Amigos míos, me voy a trabajar cerca del lugar donde nací; no sé si sería oportuno que me diera una vuelta por mi casa». Así me lo aconsejaron los dos: vaya, padre, su presencia será un consuelo para los suyos…»… Tengo miedo, me decía, de apegarme… a mis parientes. En efecto, después de pasar ocho o diez días con ellos…el día de mi partida (tras haberles dicho que no esperasen nada de mí) sentí tanto dolor al dejar a mis pobres parientes que no hice más que llorar durante todo el camino…; … me entró el deseo  de ayudarles a que mejorasen de situación, de darles a éste esto y aquello al otro…; estuve tres meses con esta pa­sión importuna de mejorar la suerte de mis hermanos y hermanas….; le pedía a Dios que me librase de esta tentación; …tuvo compasión de mí; me quitó estos cariños de mis pa­rientes. Lo digo todo esto a la compañía porque hay algo grande en esta regla, hecha según el Evangelio, que excluye del número  de los discípulos de Jesucristo a todos los que no odian a  su padre y a su madre, a sus hermanos y hermanas, y que se­gún esto nos exhorta a renunciar al afecto inmoderado a  nuestros parientes«[5].

 

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Todos los textos son de la misma persona: Vicente de Paúl. Corresponden a dos momentos distantes en el tiempo y en programa vital; los tres primeros redactados en los diez años primeros de su activi­dad mientras los dos últimos son de la última década de su vida. Su tema central es el mismo: ¿qué es lo que da sentido a mi vida?

Ordenemos los textos debidamente:

  1. Textos 1, 2 y 3: 1605-1610: dinero, deudas, gastos, ascenso, retiro honroso, decoroso beneficio, resto de mis días junto a su madre, asuntos de la casa paterna, poco servicio a la casa… Estos son los términos que sobresalen de una lectura atenta. Vicente de Paúl tiene una preocupación: obtener el máximo de rentabili­dad a su sacerdocio tanto para él mismo como para su familia (se­gún la tradición normal de la época). Sus aspiraciones son mínimas: un honroso beneficio a costa del cual puedan vivir él y su familia por el resto de sus días. Vicente muestra claramente que en esos primeros años de actividad no ha logrado satisfacer sus ideales y, por ello, se siente fracasado.
  2. Texto 5: 1622 (aunque narrado en 1659): Vicente de Paúl en estas fechas ha obtenido bastante más de lo que hubiera esperado en 1610 y años anteriores; el honrado beneficio le ha llegado multiplicado; sin embargo, como luego veremos, su vida ha tomado otro rumbo distinto: los pobres de los campos son quienes centran ahora su atención. A simple vista lo tantas veces esperado ya se ha cumplido: puede retirarse y ayudar a su casa como era su deseo; y tiene la tenta­ción de hacerlo, como nos muestra el texto: el mismo Vicente nos lo dice y también lo que le costó superar la prueba.
  3. Texto 4: 1654-1659: asombra y asusta la radicalidad de la postura de Vicente de Paúl: «No puedo darles dinero de la casa pues no me pertenecen, «el Evangelio excluye del número de los discípulos de Jesucristo a todos los que no odian a su padre y a su madre…y no renuncian al afecto inmoderado a nuestros parientes.

Asistimos, por tanto, a un cambio profundo en la perspectiva vital de Vicente de Paúl; y,or ello,os preguntamos: ¿Qué ha ocurrido entre los años 1610 y 1622?

Si revisamos la documentación vicenciana (cartas y conferencias) rela­tiva a estos años seguramente nos llamará la atención un hecho: dentro de la escasez de documentos conservados hay una fecha y unos acontecimientos que merecen el recuerdo continuo de San Vicente o de sus colaboradores: la fecha es el año 1617 y los hechos la confesión y primer sermón de Gannes-Folleville y el inicio de la Caridad en Chatillon. El recuerdo y la importancia que da San Vicente a estos hechos ocurridos en el año 1617 es tal que, aún en años muy tardíos, lo repite: 1635, 1642, 1645, 1646, 1655, 1656, 1658, además de las cinco cartas del mismo 1617.

Vamos, pues, a tratar de reflexionar sobre tres puntos:

  1. Rasgos de la vida de Vicente de Paúl antes de 1617
  2. El cambio de rumbo en la vida de Vicente de Paúl
  3. Los acontecimientos de Folleville y Chatillon (1617)

 

 

1.- Rasgos de la vida de San Vicente antes de 1617

  1. De la infancia al sacerdocio (1580-1600)

Muy pocos son los datos fiables que conservamos. Hasta los cator­ce años viviría una vulgar existencia de niño de las landas medio agricultor, medio ganadero; dejemos de lado las piadosas tradiciones trasmitidas por algunos biógrafos tendentes a mostearnos un Vicente santo desde la cuna (generoso, piadoso,…  ). Tras una preparación no demasiado larga recibe las diversas órdenes sagradas y en 1600 el sacerdocio; comienza con él la búsqueda de un beneficio (al fin de cuentas el objetivo último de su sacerdocio).

  1. A la búsqueda de un beneficio (1600-1610)

Nombrado párroco de Tilh verá que pronto se desvanece su primera posibilidad de ascenso al no poder residir allí (estudia en Tolouse) y salirle un competidor al puesto. Así las cosas realiza un primer viaje a Roma (¿dispensa de su ordenación irregular?) tras el cual regresa a dar sus clases y a terminar sus estudios (1601-1604)

Los años siguientes (1605-1607) siguen representando hoy día un enorme enigma en la vida y evolución del pensamiento de Vicente de Paúl; los únicos detalles que conocemos están contenidos en dos cartas (llamadas de «la cautividad») dirigidas en 1607 y 1608 al Sr. de Comet (su protector) en las cuales narra su vida en esos años (apresamiento, estancia y fuga de manos turcas). Lo único seguro es el afán del mismo Vicente, en años posteriores, por hacerse con ambas cartas o rogar a su poseedor que las queme.

Tras estos sucesos (o lo que encierran) tenemos de nuevo a Vicen­te de Paúl en Roma procurando por su subsistencia (como toda una caterva de jóvenes sacerdotes de la época) por los palacios de los obispos y car­denales (en su caso el vicelegado de Avignon) y realizando tareas que por lo que él mismo dice más se parecen a las de un bufón que a las de un sa­cerdote. A pesar de sus esperanzas el fracaso es notorio y decide volver q su patria.

Hacerlo a su diócesis y a su pueblo supondría mostrar a sus convecinos su incapacidad y a sus familiares la desesperanza de medro; opta, por tanto, por dirigirse a un lugar con más expectativas: París (fines de 1608). Si situación económica debía ser deficiente por cuanto se aloja en una habitación compartida y su reputación tampoco había subido muchos en­teros (acusación de robo por parte de su compañero de habitación). Toda­vía a primeros de Mayo escribe a su madre mostrándole su pesar por no ha­ber logrado, de momento, salir de la situación de pobreza en la que había llegado.

  1. El encuentro del ansiado beneficio (1610-1617)

A partir de este momento la tantas veces adversa fortuna parece comenzar a sonreirle. En la primavera de 1610 logra su primer trabajo en París al ser admitido al grupo de los capellanes de la ex-reina Margarita de Valois; el 14 de Mayo del mismo año (1610) recibe la Abadía de San Leo nardo de Chanmey (diócesis de Saintes) que dejará en 1616 porque apenas produce para pagar al titular; en 1612 es nombrado párroco de Clichy (en la que permanece dos años, aunque la conserve hasta 1626); en 1613 in­gresa como preceptor en la familia de los Gondi; en 1614 se le conce­de la parroquia de Gamaches (diócesis de Rouen); en 1615 es nombrado canónigo-tesorero de la iglesia-colegiata de Ecouis…

Nos encontramos, por tanto, que hacia 1617 había logrado Vicente de Paúl lo que estaba persiguiendo y, ésto, con creces; los beneficios, sobre todo a partir de la entrada en la familia Gondi, se acumulaban uno sobre otro. A simple vista debía comenzar una existencia cómoda; debían exis­tir documentos de comunicación de tan buenas noticias a su familia… y, sin embargo, algo ha cambiado en la actitud de Vicente de Paúl. Ni una comunicación, progresivo distanciamiento de su familia (a pesar de la tentación de 1622), radicalidad final. En otras palabras, a partir de aquí podemos hablar del cambio de rumbo en su vida, de su conversión per­sonal.

 

2.- El cambio de rumbo en la vida de Vicente de Paúl

A la hora de hablar de conversión podemos situarnos en una doble vertiente: pensar en ella como un hecho puntual o interpretarla como algo progresivo. En el primer caso se debe determinar el hecho que marca tal conversión (San Pablo, San Fco. de Borja…); en el segundo (in­terpretación progresiva) deberemos escudriñar los distintos elementos que han ido actuando sobrela conducta de una persona hasta cambiarla de forma radical.

Fijándonos en Vicente de Paúl observamos que, aceptando la mayoría de autores esta conversión, también se interpreta en una doble dirección:

  • Redier y Debognie piensan que la conversión fue puntual; el primero en 1610-11 (desprecio por el mundo al entrar en contac­to con la Corte. Debognie, por su parte, sitúa la conversión en el año 1609-10 (acusación de robo).
  • Bremond y Defreanes, aunque no señalen los hitos de la conversión, se inclinan a pensar que ésta fue progresiva (entre 1610-­1620 el primero; y entre 1613-1617 el segundo aunque entiende que es básica la prueba contra la fe).

A esta segunda postura se atienen los biógrafos recientes aun­que tampoco están muy de acuerdo en los hechos que van perfilan do este cambio de actitud. En un punto concuerdan: el momento álgido del cambio se sitúa en 1617 con los sucesos de Gannes-Folleville y Chatillon.

Vamos a tratar en las líneas siguientes de perfilar cuáles son los caminos (ideas y hechos) que llevan al punto álgido; en otras palabras: las dos obras vicencianas más características son la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad. Vicente de Paúl siempre indicó que ambas tenían su origen en los acontecimientos de 1617 (citados anterior­mente); nosotros nos preguntamos ¿cómo es posible, de dónde sacó los elementos básicos que le llevaron a aquellas conclusiones? Vayamos paso a paso.

Vicente de Paúl a partir de 1617 reorienta su vida tanto en sus ide­as como en sus hechos; la idea de ayudar a su casa se convierte en otra obsesión: ayudar a los pobres del campo; el hecho que da vida a esa idea, o sea, encontrar un buen beneficio que le permita vivir por el resto de sus días, se convierte en una multiplicidad de acciones y creaciones. ¿De dónde han nacido esas ideas y esos hechos?

  1. A nivel de ideas

Una serie de hechos sin conexión entre sí fueron madurando y transformando el pensamiento de Vicente de Paúl; cada uno de ellos matizó su personalidad; estos son los hechos:

– la acusación del robo monetario al juez con el que convivía en París (1609). Para un joven que busca abrirse paso entre toda una maraña de competidores en una ciudad desconocida nada peor que un asunto de este calibre con la justicia; tras ello ¿quién le abriría su puerta? Lo normal hubiese sido una defensa a ultranza o una huida de la situación. Sin embargo sabemos que su reacción fue de lo más pacífica: ¡Dios sólo sabe la verdad! Seguramente que el hecho le hizo volverse más cauto (por necesidad) a la hora de buscar un beneficio, con lo que estaríamos ante el primer hecho que le obligaría si no a cambiar de rumbo sí a modificar su es­trategia.

–  el nombramiento de capellán-limosnero de la ex reina Margarita de Valois (1610). Este suceso que en principio debía colmar parte de sus apetencias (o el inicio de las mismas) le pondrá en contacto con el mundo más próximo que le rodea (el mundo de la pobreza parisina). ¿Podía seguir pensando solamente en su propio provecho ante aque lla tétrica situación?

– el acercamiento a Pedro de Berulle  (1610). Momento importante en su trayectoria. Por un lado el contacto con el cardenal va a significar un paso importante: le importa mejo­rar su condición de sacerdote (en caso contrario no hubiese entra do en contacto con Berulle sino con otros); por otro, un evidente progreso en sus beneficios pero ya no en la dirección anterior (ayuda a sus parientes) sino de servicio al ministerio; comienza ¿­desear ser un buen sacerdote. Algún estudioso del tema afirma que aquí está el núcleo de su conversión: cuando comprende definitiva mente que el sacerdocio es para servir y no para vivir de él.

– tentación contra la fe (1611). Dejando de lado el ropaje con que se ha envuelto el hecho (Vicen­te acepta esta tentación para librar de ella a otra persona) nos Parece que es el eslabón lógico por el que debe pasar su camino de conversión. Este hombre a quien se le han ido cayendo las ideas con las que vino a París se plantea la pregunta más radical: ¿tiene sentido mi sacerdocio, tiene sentido mi fe, tiene sentido mi vida? La salida es difícil y sólo la ve cuando decide consagrar su vida, por amor de Jesucristo, al servicio de los pobres.

– párroco de Clichy (1612): el planteamiento anterior necesita de una concreción y ésta la encuentra cuando es nombrado párroco de Clichy (alrededores de París). Aquí desarrolla una labor encomiable y admirada por sus feligreses y sacerdotes del contorno.

A nivel de ideas la situación ha cambiado radicalmente: es, pues, su deseo de ser un buen sacerdote (olvidando sus ansias del beneficio) la clave en la que debemos buscar la conversión.

  1. A nivel de hechos

Sin embargo, Vicente de Paúl no es solamente un hombre idealista; todos conocemos que si por algo ha pasado a la historia de los fundadores ha sido por sus creaciones dedicadas a la acción. Volvemos a preguntarnos: ¿de dónde le vienen las pautas de esas creaciones? De la misma manera que unos hechos modificaron sus ideas podemos encontrar otros que junto a los anteriores van a modificar sus acciones; nosotros los encontramos en los siguientes:

  • conocimiento de iniciativas pastorales (Roma 1608) como la Cofra­día de la Caridad del Hospital del Santo Espíritu o la Cofradía parroquial de San Lorenzo in Damaso. No puede pasar desapercibido esto hecho que se sitúa en el comienzo de su andadura; de tal forma que el reglamento de la Cofradía de San Lorenzo se verá refle­jado en los posteriormente elaborados por el mismo Vicente de Paúl en sus fundaciones de Cofradías.
  • contacto con las misiones (Avignon 1608) organizadas por su pro­tector el vicelegado, mientras permanece en esa ciudad, para convertir a los hugonotes. Cuando se decida por las misiones no es, por tanto, un neófito. No hay que escarbar mucho para comprender que ésta será una de sus grandes obras.
  • nombramiento de capellán-limosnero de Margarita (París 1612) que le pondrá en contacto con la Caridad directa y las necesida­des de París. Si luego va a rechazar fundar en las ciudades no se­rá un capricho; tiene conocimiento de cómo se puede solucionar es te problema en las ciudades y cómo en el campo.
  • párroco de Clichy (1612): convencido de la importancia de la formación del sacerdote para que este pueda ser efectivo se preocupará desde su cargo de párroco en la formación de un pequeño grupo de jóvenes aspirantes al sacerdocio (entre ellos su futuro colabora­dor Portail). Y no es casualidad que ésta sea una sus futuras o­bras básicas.

Tenemos, por tanto, que al llegar al año 1617 Vicente de Paúl ha ido sufriendo una intensa transformación. Queda comenzar la acción y, para ello, se necesitarán algunos otros hechos muy concretos que hagan tomar las decisiones finales. Estos son la confesión del labrador de Gannes, el sermón de Folleville y la instauración de la Primera Cofradía de la Caridad en Chatillon.

 

3.- Los acontecimientos de Folleville y Chatillon

Hemos dejado a Vicente de Paúl sobre «un barril de pólvora». Como suele ocurrir en estas ocasiones sólo se necesita la mecha para que todo el edificio salte hecho pedazos. En el caso de Vicente también encontramos estos momentos claves o puntos álgidos de su conversión. Cada uno de los pasos que hemos tratado de mostrar con anterioridad tuvieron su respues­ta en su personalidad; los que sucedan en 1617 le harán consciente de ese cambio y la necesidad de dedicarse de lleno a él.

  1. Gannes-Folleville (Enero 1617)

Está fuera de toda duda que este suceso marcó a Vicente de Paúl de forma final no sólo por sus consecuencias sino también por las re­ferencias Que a él hará en su vida (cuatro seguras y una dudosa) en momentos y situaciones bien diversas:

  • 1642: Conferencia a las CC. sobre «El servicio a los enfermos»
  • f.: Conferencia a los padres sobre las «Ventajas de las confesiones generales»
  • 1655: Conferencia a los Padres sobre los «Orígenes de la Congregación de la Misión»
  • 1658: Conferencia a los Padres sobre la «Observancia de las Re­glas»
  • 1658: Conferencia a los Padres sobre la «Finalidad de la Congregación de la Misión» (Ref. dudosa)

Los hechos, según el texto de 17 Mayo de 1658,son los siguientes:

«Un día me llamaron para ir a confesar a un pobre hombre gravemente enfermo, que tenía fama de ser el mejor individuo o al menos uno de los mejores de su aldea. Pero resultó que estaba cargado de pecados, que nunca se había atrevido a manifestar en confesión, tal como lo declaró él mismo en voz alta poco más tarde, en presencia de la difun­ta esposa del general de las galera, diciéndole: «Señora, yo estaba condenado si no hubiera hecho una confesión general, por culpa de unos pecados muy grandes que nunca me había atrevido a confesar». A­quel hombre murió y aquella señora, al darse cuenta entonces de la necesidad de las confesiones generales, quiso que al día siguiente se tuviera la predicación sobre aquel tema. Así lo hice, y Dios con­cedió su bendición de tal manera que todos los habitantes del lu­gar hicieron enseguida la confesión general, y con tanta urgencia que hubo que llamar a dos padres jesuitas para que me ayudaran a confesarla predicar y a tener la catequesis«.[6]

De este y de los restantes textos que tratan del mismo acontecimiento podemos sacar las siguientes ideas:

  • Vicente de Paúl, que ya en Clichy ha dado muestras de ser un buen sacerdote, atiende ahora la salud espiritual de las personas que trabajan las tierras de los Gondi. Conocedor de la miseria campe­sina (por nacimiento) y de la miseria ciudadana (sus primeros a­ños en París) se va a encontrar ahora con una vuelta a esta misma situación (vive en París con los Gondi como preceptor de sus hijos y atiende a los campesinos al mismo tiempo).
  • la ignorancia del campesinado a nivel religioso le queda paten­te con el suceso de Gannes (confesión)
  • la solución es rápida: es necesaria una catequesis o un procesa formativo; a ésto responde el sermón de Folleville.
  • para ello se necesitan sacerdotes bien formados: puesto a bus­carlos encuentra dos dificultades: no hay ninguna congregación dedicada a esta tarea entre los campesinos (los PP. Jesuitas…”contestaron que no podían aceptar esta fundación por ser ésto contrario a su instituto»); la escasísima formación del mismo… («al confesarse un día la citada señora (Gondi) con su párroco se dio cuenta de que éste no le daba la absolución, murmuraba algo entre dientes…»). En pocos años comenzará la existencia del núcleo primitivo de la Congregación de la Misión que tiene, por deseo del mismo San Vicente, la fecha del 25 de Enero de 1617 como inicio de la misma aunque entonces no parece que Vicente de Paúl tuviese idea de esta fundación.
  • comienza ésta labor por las tierras de los Gondi («Esto dio ori­gen a que se siguiera con el mismo ejercicio en otras parroquias de las tierras de dicha señora durante varios años…»).
  1. Chatillon (Julio 1617)

Los textos Que conservamos sobre la estancia y otros problemas concomitantes son abundantes. Estos documentos abarcan tres aspectos:

  • abandono de la casa de los Gondi:
1617 (Agosto o Sep.): Carta al Sr. de Gondi sobre su marcha
1617       (Sep.)        : Carta de la Sra. Gondi a Vicente
1617 (Sep. u Oct.)    : Carta de San Vicente a la Sra. de Gondi
1617 (Octubre)        : Carta del Sr. de Gondi a San Vicente
1617 (Octubre)        : Carta de San Vicente al Secretario de Gondi.
  • sobre los sucesos de Chatillon:

1635          (Octubre) Carta de San Vicente a Santa Luisa sobre la fundación de la Primera Caridad

1645          Conferencia sobre la «Observancia del Regla-mento»

1646 (Agosto)       Carta de un vecino de Chatillon a S, Vicente

1646          Conferencia sobre el «amor a la vocación y asistencia a los robresfl

1656          Conferencia sobre la «indiferencia»

1659          Conferencia sobre la «indiferencia»

  • sobre otros datos oficiales

1617 (19 de abril): se concede a Vicente de Paúl la parroquia

1617 (29 de julio): nombramiento de Vicente como párroco

1617 (1 de agosto): toma de posesión de la parroquia

1617 (23 de agosto): primeros comienzos de la Caridad

1617 (No-Dic): Reglamento de la Caridad de mujeres de Chatillon

1618 (18 de Julio): toma de posesión de la Parroquia por parte de su sucesor

1665 (7 de agosto): relación sobre la estancia de Vicente de Paúl en Chatillon.

 

Veamos los dos primeros hechos, es decir, el abandono de la casa de los Gondi y los sucesos de Chatillon.

  • Sobre el abandono de la casa de los Gondi

El dato es sencillo: Vicente de Paúl abandona de forma repentina la casa de los Gondi y se presenta como Párroco de Chatillon (lugar bastan te alejado de París).

Tras Folleville esta situación parece bastante contradictoria. Las razones que quieren explicar este hecho son varias:

  • no servía para tal trabajo de preceptor (que es la que expone el mismo Vicente al – de Gondi)
  • atosigamiento de la Sra. de Gondi (absorbente y escrupulosa)
  • situación política por la que pasan los Gondil
  • descubrimiento de su propia vocación.

Estas respuestas corresponden a dos tipos de preguntas: las tres primeras suponen que Vicente de Paúl huyó de París y de los Gondí (sería una respuesta negativa); la cuarta sería una respuesta positiva: hemos visto la evolución sufrida por Vicente de Paúl en los años pre­vios a 1617; a él ha llegado queriendo ser un buen sacerdote; en Folleville ha tenido una experiencia fuerte de lo que le exige su sacerdo­cio ¿por qué no pensar que lo que desea es profundizar, responder a la llamada anterior, llevar hasta las últimas consecuencias el camino em­prendido?. Y en este sentido el principal de los inconvenientes ¿no sería, tal como estaba la situación, la dependencia de sus protectores los Gondi? Desde luego que parece que la ida a Chatillon no es sólamente un huir de la situación en la que vive sino algo más.

Los Gondi, especialmente la Sra., no aceptarán esta situación. Cono­cemos los pasos que dan para convencer a Vicente de que vuelva tanto por sí mismo como recurriendo a sus múltiples influjos. El hecho es que Vicente regresará a París.

  • Sobre los sucesos de Chatillon

Dejemos hablar al mismo Vicente de Paúl (22 Enero de 1645): «Yo era cura, aunque indigno, en una pequeña parroquia (Chatillon-les‑Dombes). Vinieron a decirme que había un pobre enfermo y muy mal a­tendido en una pobre casa de campo, y esto cuando estaba a punto de tener que ir a predicar. Me hablaron de su enfermedad y de su po­breza de tal forma que, lleno de gran compasión, lo recomendé con tan to interés y con tal sentimiento que todas las señoras se vieron irá presionadas. Salieron de la ciudad más de cincuenta: y yo hice como los demás; lo visité y lo encontré en tal estado que creí conveniente confesarlo; y cuando llevaba el Santísimo Sacramento, encontré algunos grupos de mujeres y Dios me dio este pensamiento:»¿No se po­dría intentar reunir a estas buenas señoras y exhortarles a entregar se a Dios, para servir a los pobres enfermos?». A continuación, les indiqué que se podrían socorrer estas grandes necesidades son mucha facilidad. Inmediatamente se decidieron a ello».

Parece muy claro que la gran consecuencia del texto es la necesidad que tienen los pobres del campo de encontrar remedio a sus necesidades; para Vicente la forma de hacerlo está en las Cofradías de la Caridad.

Reduciríamos, sin embargo, excesivamente la cuestión si no cotejáramos todos los textos que se refieren a su estancia en Chatillon. El P. Román[7] resume las distintas actividades llevadas a cabo por Vicente de Paúl en Chatillon:

  • organiza sobre una base de regularidad y observancia su propia vida sacerdotal;
  • hace de la predicación ordinaria -homilías y exhortaciones- y ex­traordinaria -predicadores especiales- el arma de la educación religiosa del pueblo;
  • utiliza a fondo la catequesis de adultos y de niños para la ins­trucción de los pobres;
  • emplea todo su ascendiente en reprimir abusos morales y litúrgicos, en un esfuerzo por la reforma de la Iglesia según las líneas tridentinas;
  • realza la dignidad de las celebraciones festivas, llevando a los fieles a la recepción de los sacramentos;
  • con su ejemplo y su palabra reforma las costumbres del clero;‑
  • dedica una notable parte de sus esfuerzos a la atracción de los herejes, obteniendo sonadas conversiones.

Hemos dicho anteriormente que Vicente de Paúl vuelve a París. ¿Es el mismo? Si hemos seguido con algún detenimiento toda esta «historia de conversión» tendremos que afirmar que NO. Cada experiencia pasada ha significado un paso adelante en su vida; y esta de Chatillon no iba a ser menos. Es cierto que las presiones para que vuelva al lado de los Gondi son muchas (Srs. de Gondi, obispos, Berulle, Duval…) pero no debe ser su­ficiente porque, más tarde, cuando no quiera escucharles no lo hará (Berulle p.e.).

Si acepta volver es porque siente que la Providencia (como él mismo a­firma) le llama a dar un nuevo paso, le llama a extender su radio de acción misionera. A nivel más «jurídico» hay un cambio profundo en el nuevo acuerdo con los Gondi: antes de Chatillon su función primera era la preceptoría de los hijos (subsidiariamente trabajar sacerdotalmente en sus tierras); tras Chatillon la situación cambia: Vicente de Paúl vuelve tras haber con seguido le acepten la tarea misionera como fundamental (aunque siga de preceptor). Vuelve a París; pero ni es la misma persona ni va a trabajar de igual manera.

 

A modo de CONCLUSION

Hemos tratado de presentar una de las facetas en la vida de Vicente de Paúl, quizá la más importante: su propia conversión.

  • Hemos partido de una situación: antes de 1610 Vicente sólo aspira a la consecución de un beneficio; el sacerdocio no es sino una rampa de lanzamiento; la satisfacción de sus necesidades le lleva a pleitear por herencias, etc…. Su fracaso tanto en Roma como en París es patente.
  • Una segunda fase abarcaría los años 1610-1617. En ella comienza a cambiar la «fortuna» de Vicente de Paúl; los ansiados beneficios comienzan a llegar. Pero al mismo tiempo llegan también otras circunstancias que van modificando (fomentando la conversión) su conducta y sus proyectos. Lo que debía haber sido el inicio de una buena situación se convierte en inicio de una vida dedicada a los demás.
  • Con el año 1617 asistimos, tras los asuntos de Gannes-Folleville y Chatillon, al final del viraje. Vicente de Paúl ha comprendido (nivel de ideas) que el sacerdocio es ante todo servicio y que él lo debe enfocar tanto a la Misión como a la Institución de las Cofradías de la Caridad y la Formación del clero (nivel práctico). A partir de 1617 comenzará la época de sus creaciones pero todas ellas, tal como nos manifiesta él mismo, están fundamentadas en estos acontecimientos; más aún, su misma vida queda determinada por los sucesivos encuentros con las circuns­tancias que hemos presentado. La conversión de Vicente de Paúl lejos de ser un acontecimiento puntual es todo un proceso largo y continuo con una serie de hechos en los Que descubre poco a poco lo que Dios espera de él.

 

BIBLIOGRAFÍA

COSTE, P.: «San Vicente de Paúl. Obras Completas» Salamanca 1972-82

DOMINGUEZ, P.: «Las Misiones populares vicencianas en su origen» Roma 1985.

MEZZADRI, L.: «La conversión de S. Vicente de Paúl» Anales 1978

OLABUENAGA, M.: “Misiones populares de la C.M. en España (1704-1975). Contribución a la historia social y religiosa de España”. Tesis Doctoral sin publicar. Bilbao, 1997.

REDIER, A.: «Vicente de Paúl. Todo un carácter» Salamanca 1977

ROMAN, J.M.: «San Vicente de Paúl. Biografía. I» Madrid 1981

SIEV: «Mensis Vincentianus» Roma 1984

 

[1] Escrito de 1607 al Sr. de Comet sobre sucesos ocurri­dos en 1605 y antes del «cautiverio». SVP 1 pg.76

[2] Escrito de 1608 al Sr. de Comet. SVP 1 pg. 86-87

[3] Escrito de 1610 a su madre. SVP 1, pg. 88-89

[4] Rep. de Oración 16-111-1656. SVP XI/3 pg. 224

[5] Conf. a los Mis. 2-V-1659    SVP. XL/4 pg. 517-518 Referido a 1622

[6] (SVP XI/3 pg.326-7)

[7] (Mes Vicenciano pg.455)

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