Petición de perdón.
1827.
Querida mamá:
Quien le escribe, otra vez, es ese escolar atolondrado que acaba de romperle la cabeza con su latín. Perdónele; le ha acostumbrado a creer que todo lo que hace por usted puede serle agradable. Así que le paga con la misma moneda. Es el único regalo que su bolsa le permite ofrecerle; recíbalo junto con los buenos deseos que siente su hijo hacia usted.
Federico Ozanam.
Ediciones: Fr I, carta 5. — Alphonse, p. 107.







