Epifanía del Señor (reflexión de la S.S.V.P. en España)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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ssvp«Al servir a los Pobres, se sirve a Jesucristo». (SVdP)

El acontecimiento central que celebramos con la solemnidad de la Epifanía del Señor, es la revelación o manifestación del Hijo de Dios a todas las naciones, representadas en los tres sabios venidos de Oriente, con regalos, a adorar al Niño Jesús.

La noticia del nacimiento de Jesús, es motivo de alegría y regocijo para muchos, especialmente para los humildes y sencillos de corazón; en cambio, se convierte en causa de preocupación y temblor para reyes y poderosos, como Herodes, que también desea ver al Niño, pero con oscuras intenciones. Ese Niño, destinado a ser luz para alumbrar a las naciones, representa una grave amenaza para los que quieren permanecer en la oscuridad de sus actos y en las sombras de muerte.

La fiesta de Epifanía da relieve a la importancia que tuvo la «evangelización de los extranjeros» desde el inicio de la Misión de Jesús, en la tierra. Aunque la Misión de Jesús, en el Evangelio de San Mateo, se concentra su atención en las «ovejas perdidas de Israel», no faltaron los gestos de atención hacia las personas de otras culturas que buscaban el bien y la verdad.

Interesante la disparidad de actitudes que el Evangelista pone en relieve y que son contrastantes: Por un lado la actitud agresiva de Herodes contra la actitud confiada, sincera y llena de esperanza de los Sabios de Oriente, llamados habitualmente «Los Santos Reyes Magos»

Desde el inicio de este Evangelio, se contrapone la actitud de apertura y receptividad de los extranjeros, frente a la actitud de cerrazón, rechazo y sordera, de parte de las autoridades del propio pueblo.

La alegría de la Salvación es una constante entre los extranjeros que tienen conocimiento de la Buena Noticia, ya sea por su investigación del firmamento o porque escuchan hablar de Jesús.

La estrella ha guiado a los sabios de Oriente y ellos buscando la Luz, la han encontrado en aquella humilde casa de Belén viendo al Niño con María su Madre, y postrándose lo adoraron.

Esa estrella, signo astrológico de aquella época, nos invita hoy, a nosotros los cristianos y vicentinos, a ser la estrella que guíe a muchos que buscan la Luz en medio de la opulencia, de la riqueza desmedida y egoísta, de los deseos de alcanzar grandezas materiales, para conducirlos a la humildad del Belén de Jesús, refugio de María y José, para que postrándose ante el Amor de Dios, por medio de nuestras acciones, puedan postrarse y adorarle también en la sencillez, humildad y precariedad de los más necesitados.

Pero igualmente, la figura de los Sabios y sus presentes, nos invitan a llegar a la humildad del Niño Jesús, y reconocerlo en los pobres de nuestra época, como hombres -significado de la mirra- imágenes vivas de Dios -significado del incienso- y por tanto, su realeza -significado del oro- que deviene de ser hijos del Rey de Reyes y Señor de los Señores.

¡Vayamos, pues, al encuentro de Jesús, con sanas, humildes y sencillas intenciones! No dudemos que lo encontraremos en los más pobres de los necesitados. Esa es la revelación que Dios nos da de su imagen, hoy.

«Id al pobre y encontraréis a Dios» (SVdeP)

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