
Queridos amigos,
El relato de los Reyes Magos (Mt 2, 1-12) es un sociodrama del contexto socio-político-psicológico-religioso en el que nace Jesús. Y tiene todos los ingredientes que lo hacen popular e interesante. Tanto que es uno de los relatos, si no el que más, que llega a la religiosidad popular, la que lo recrea imaginativamente; y a la curiosidad de teólogos y científicos, que lo analizan en todos sus aspectos. En los belenes, los reyes magos ocupan también y por un buen tiempo, un lugar de preferencia, con María y José, los ángeles y los pastores.
Desmontando lo que Mateo y el pueblo han añadido al relato de los Reyes Magos, éste tiene tres momentos: 1. la señal que Dios envía de un suceso importante; 2. unos magos orientales no judíos que la ven y la siguen hasta Belén; y 3. La adoración que dan a un recién nacido, a quien llaman Rey de los judíos. Para Mateo la señal se convierte en una estrella, que parece moverse hasta que se detiene en Belén. Y la adoración en un postrarse y vaciar ante el recién nacido el oro, incienso y mirra de sus cofres. Para el pueblo, los magos son también Reyes y se llaman Melchor –que es blanco y viene de Europa trayendo oro-, Gaspar, que es semita y viene de Arabia trayendo incienso, y Baltazar, que es negro y viene de África trayendo mirra (como medicina).
Cada Rey mago representa una raza y una cultura y, los tres juntos, la raza humana y la geografía entonces conocidas. La intención es clara y responde sin duda al designio de Dios (Gen 3,15) en favor del mundo entero, dando a conocer y llamando a todos los pueblos no judíos a la salvación. En el Plan de Dios siempre fue así (Is 52,10), pero como que el pueblo elegido para ello, Israel, se hubiera apropiado del mensaje salvador, monopolizándolo. Ahora, en la plenitud de los tiempos (Mc 1,15), Dios envía una estrella a los no judíos para que vayan a adorar al Salvador, como enviara antes unos ángeles a los pastores judíos (Lc 2,9-17)… De un modo o de otro, a cada uno según su fe y su cultura, Dios llama y da a conocer a todos a Jesús el salvador.
Digamos que el Día de los Reyes Magos, representa el Día de la fe de los cristianaos, cuando fuimos llamados a adorar y a ser creyentes y seguidores de Jesucristo. Pero no sólo eso, con ser tan importante. Representa también el camino a seguir para ser discípulos misioneros del Señor. Un camino que se nos da en 6 pasos o momentos: 1. escudriñar los los signos o señales de los tiempos…; 2. ponerse en camino pese a las dificultades…; 3. buscar hasta encontrar, indagando, preguntando…; 4. adorar, doblando el espinazo de la soberbia y dándonos a Dios con nuestras cosas…; 5. convertirnos, que es lo que hicieron los reyes magos al volver a sus tierras «por otro camino»…; y 6. anunciar al Señor allí donde vamos, que es lo que hicieron los reyes magos a su regreso a casa…







