El P. Manuel Rodriguez Sorga

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Anónimo · Fuente: Anales españoles, 1964.
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Biografias PaúlesDe Salamanca también llega, por contraste, durante el jubiloso paréntesis de las fiestas de Navidad, una noticia tris­te: el fallecimiento el día 27 de diciembre del P. Manuel Ro­dríguez Sorga. Es una muerte silenciosa, como había sido durante los doce últimos años la vida de este buen misione­ro, recluido a partir de 1951 en la enfermería provincial. An­tes, no. Antes, el P. Sorga había hablado y actuado, si no con clamorosa publicidad, sí con la eficacia de su palabra sincera y apostólica. Palabra, prodigada durante sus cincuen­ta y cinco años de vocación en ministerios muy variados y bajo cielos muy diversos. El P. Sorga había pasado los pri­meros años de su vida ministerial en España, repartida su actividad entre las residencias de Ayamonte (1916), Guada­lajara (1917) y Murguía (1920). Luego, en 1924, había cru­zado el Océano rumbo a Cuba, y en la Perla de las Antillas transcurrían los veintitrés años centrales de su sacerdocio dedicados a secundar el agotador esfuerzo apostólico desple­gado por las Comunidades de la Merced, de La Habana, y Santos Juárez, hasta que en 1947, debilitado y enfermizo vi­niera a acogerse al puerto de la Casa Central de Madrid. Tra­bajó aquí todavía durante cuatro años, y, por fin, vería consu­mirse su ancianidad en el melancólico retiro de la enfermería, con la que se trasladó a Salamanca en 1962. Allí ha ido a sor­prenderle–¿sorprenderle?—la muerte, no muy lejos de los horizontes de su Galicia natal, la Galicia bucólica y soñadora de los montes orensanos. La Virgen de Los Milagros habrá amparado bajo su amplio manto a este hijo de su tierra, na­cido en San Juan de Cortegada el 31 de marzo de 1893.

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