El P. Alfonso M. Morelli, C. M. (1857-1941).

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: G. GARLANDO, C. M. · Year of first publication: 1941 · Source: Anales Barcelona.
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Biografias PaúlesEl «Boletín Católico» de Pekín, del mes de abril, publica la noticia de la muerte de nuestro hermano el P. Alfonso Mª Morelli decano de nuestros Misioneros en China, acaecida el 21 de marzo próximo pasado.

El P. Morelli era hijo de una noble familia de Lacee (Italia), que vivía dentro del más puro espíritu cristiano, a base del cual instruía y educaba a sus hijos. Uno de sus parientes, S. E. Mon­señor Morelli, fue Arzobispo de Otranto y murió en olor de santidad.

Dotado de una viva inteligencia, a los 15 años llevaba ya estudiados los mejores clásicos: Virgilio, Cicerón, etc. Alma de poeta, en sus últimos años gustaba todavía de citar, cuando ve­nían al caso, versos de Dante, el Petrarca…

A los 16 años decidió hacerse sacerdote y después de unos ejercicios espirituales sintióse llamado a la Congregación de la Misión. Como por aquel entonces no tenía aún Noviciado la Pro­vincia de Nápoles, marchó Alfonso al de París (1873). Hizo también allí sus estudios de Filosofía y Teología, y habiéndolos terminado antes de la edad canónica para el sacerdocio, fue en­viado mientras tanto como Profesor al Seminario de Marsella.

Apenas ordenado sacerdote solicitó y obtuvo del Rdmo. Pa­dre Fiat, Superior General, que se le enviara a las Misiones de China. El 23 de octubre de 1880 estaba ya en Chengtingfu. Su primera preocupación fue el aprendizaje de la lengua indígena, que siguió después cultivando toda su vida. Gracias a esta teso­nera aplicación llegó a poseer el chino con bastante perfección, pudiendo citar con desembarazo a Mengtze y a Confucio. En su ancianidad compuso un pequeño diccionario con fraseología mo­derna para uso de los misioneros noveles.

Ejercitó su celo apostólico en casi todos los distritos del Vi­cariato, pero especialmente en el de Kiachwang, territorio vastí­simo que comprendía entonces una docena de subprefecturas y que después había de ser separado del Vicariato de Chengtingfu para formar la Prefectura de Shungtchfu, confiado a nuestros Misioneros de Polonia, y el Vicariato de Tchaohsien confiado al clero indígena. Donde el P. Morelli evangelizaba sólo con dos colaboradores, trabajaban actualmente unos cuarenta sacerdotes.

En Kiachwang el P. Morelli fue el verdadero educador que inició en la vida misionera a la mayor parte de los nuevos mi­sioneros europeos. S. E. Mons. Geurts, más tarde Vicario Apostólico de Yungpingfu, se preparó al sacerdocio bajo su inteli­gente dirección. Persuadido de que el misionero para trabajar con fruto ha de darse sobre todo a la vida interior, además de lecciones de administración y de apostolado, hacíase un deber dar a los jóvenes misioneros, sus hermanos de Congregación, y a los sacerdotes indígenas, el ejemplo de una perfecta observancia de las Reglas. Durante las giras misioneras, lo mismo que en la vida de la residencia, se levantaba fielmente a las cuatro, hacía todos los días su meditación y todas las semanas su confesión sacramental.

Las dos Congregaciones religiosas indígenas de Paolistas y Josefinas le deben su fundación, su organización y sus reglas. Se interesó y trabajó para su bien hasta en sus postreros días.

Sobrellevó sin quejarse las penas y fatigas de su larga vida apostólica, a pesar de ser muy dura, singularmente en los principios. Las distancias que precisaba recorrer eran enormes; los medios de locomoción, primitivos; los misioneros, escasísimos, los peligros, no pocos.

FI tiempo de persecución de los Boxers (1900), permaneció en Kiachwang y no abandonó su puesto junto a los cristianos, mientras duró la tormenta. Eran diarios los anuncios de cristianos asesinados, de iglesias incendiadas, etc.; pero, él, sin arredrarse mantuvo alta la moral de todos con sus auxilios espirituales. Más adelante prestaría también su eficaz cooperación para reparar  tantas ruinas… Son muchas las iglesias que él construyó o re­construyó.

Cuando en 1927 previó próxima la erección del Vicariato de Tchaohsien por la desmembración del de Chengtingfu, sin fuer­zas ya para volver a empezar el laboreo apostólico en un nuevo distrito, pidió un ministerio más en consonancia con su edad. Mons. Sehraven lo llamó entonces a la dirección del Orfanatorio de Chaulin.

Y allí le ha sorprendido la muerte después de solos tres días de enfermedad.

El jueves, 20 de marzo, en la plena posesión de sus faculta­des mentales, recibió los Santos Sacramentos; y a la mañana si­guiente, a las cuatro de la mañana, hora en la cual desde hacía 68 años ofrecía cuotidianamente a Dios, en la Congregación, las primicias de su jornada, dejó su alma este mundo para ir a reci­bir la recompensa de una vida dilatada y laboriosa, consagrada toda ella al apostolado y a la oración.

S. E. Mons. Tch’enn, Vicario Apostólico de Chengtingfu, qui­so cantar la Misa pontifical de Requiem para su querido misio­nero y cohermano; en el fúnebre cortejo que acompañaba sus restos mortales al sepulcro, al lado de los misioneros figuraban muchos miembros de las Congregaciones religiosas del Vicariato y una gran muchedumbre de cristianos venidos de todas partes para testimoniar su afecto y agradecimiento…

Para su inscripción sepulcral había escogido el P. Morelli es­tas palabras del Salmista: Dilexi decorem Domas tuae, amé el decoro de tu Casa, que dicen todo el programa de una vida mi­sionera y confirman su celo en erigir nuevas y hermosas iglesias que movieran a amar a Dios y a la Religión cristiana, aún a los mismos paganos, a fin de conseguir su conversión.

Que la luz divina le ilumine eternamente.

G. GARLANDO, C. M.

(Missioni Estere Vincenziane).

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