El Instituto Nacional de Enseñanza Media de Figueras (I)

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CRÉDITOS
Autor: Eduardo Rodeja .
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El hecho de cumplirse el primer centenario de la fundación de este Instituto, coma primer Colegio de Humanidades que existió en España, coloca a este centro en lugar destacado en la historia de la Enseñanza media, base de la cultura fundamenta, en la que sienta sus cimientos toda la vida intelectual del país.

El edificio que hoy es Instituto de Enseñanza Media, fue en su primera época, et segundo convento que hubo en nuestra ciudad de la orden de San Francisco.

El establecimiento de los PP. Franciscanos en Figueras, fue una consecuencia de circunstancias.

El empobrecimiento de la nobleza y de los grandes cenobios a consecuencia de la guerra de los Remensas, por la disminución de las rentas que percibían, produjo, en general, un cambio en la manera de ser del país. Y en el orden religioso, se nota una tendencia al abandono de los ricos cenobios situados en lugares despo­blados, con incremento de las órdenes mendicantes, que fundan sus conventos a extramuros de las ciudades, ejerciendo un gran ascendiente en el país, y sus religiosos vuelven a ser, como en et siglo XIII, los verdaderos directores de la clase media.

En el año 1483, se empieza la construcción (que dura un año) del primer convento de Franciscanos de Figueras, costeado con el legado que a tal fin deja el figuerense Nicolás Pons y Guillem, con la condición de que” el edificio debe levantarse en el solar que des­tina para ello, cerca de la llamada “Font de la Gorja” hoy abreva­deros de la carretera de Francia, frente a la actual casilla de Arbitrios Municipales.

Más tarde, y con mucha mayor lentitud, se construye en su parte norte la Iglesia, que con sus altas paredes protege al claustro y resto del edificio de los recios tramontanales.

Su consagración tiene lugar en 1556, y de ella todavía nos queda, como mudo recuerdo, una piedra dintel, de una de sus principales puertas, que lleva encima una visión del Calvario, en el centro, y escudos y emblemas de la orden, en ambos lados, con la fecha de 1564.

Hoy esta piedra notable y único documento de este antiguo edificio figuerense, está colocada sobre la puerta de la antigua en­trada del Instituto.

Este convento existió hasta la guerra de la Independencia, en cuya época, durante el periodo de ocupación de esta ciudad por los franceses, fue ordenado su derribo, con el pretexto, parece, de rectificar el trazado de la actual carretera Francia, y para evitar un lugar de peligro para las tropas francesas, por ser sitio, a menudo aprovechado por los guerrilleros españoles, para parapetarse y hostilizar los convoyes que procedentes de Francia entraban en nuestra ciudad.

Terminada la guerra, los RR. Padres Recoletos de San Francisco, que habían permanecido desde su expulsión del convento por los franceses, hospedados en las casas particulares, se dirigieron, el día 14 de Marzo de 1817, por mediación del Rdo. Padre Guardián de la Comunidad, al Ayuntamiento pidiendo la concesión de un solar para edificar de nuevo su convento.

El Ayuntamiento, que por motivo de estar afectado por la Zona Polémica Militar, no podía permitir la construcción del nuevo edificio en el lugar donde antes existía, les dio a elegir a extramuros de la Población “Ya que así era su costumbre y deseo” uno al final de la calle de San Baudelio, parte de este solar esta actualmente ocupado por la casa Nouvilas, y otro en el lugar llamado “El Put­xet”, situado cerca de la Huerta de Pagés y Turâ (hoy Barceloneta).

La Comunidad opté por el primero y después de concedido se levanté el correspondiente piano, que hoy existe todavía adjunto al libro de Actas del Ayuntamiento.

El 20 de Julio de 18191se puso la primera piedra, y el 29 de Octubre de 1826 se trasladó oficialmente la Comunidad al nuevo convento.

Asistió al acto el Ayuntamiento en corporación, precedido de Maceros y Gigantes, organizándose una Procesión que salió de la casa Hamada “Cal Metge” situada en la calle de San Baudilio, en donde vivía la mayor parte de la Comunidad, y de allí, pasando por el Palau, calle de San Pablo, Tarreras y Era d’en Grau, se dirigió a la iglesia interina, en donde se cardé un Te-Deum.

Con motivo de los sucesos políticos ocurridos a partir del 1823, con la entrada de aquel ejército francés, conocido vulgarmente por el nombre de “Los cien mil hijos de San Luis” hubo en Figueras mucha guarnición, y en 1827 había alojadas en el convento de los PP. Franciscanos dos compañías que fueron sacadas por orden ur­gente del Ministerio a fin de instalar en su lugar a los enfermos del ejército francés “que eran tantos que no cabían en el hospital,” los cuales ocuparon todas las dependencias disponibles del convento, hasta que fueron evacuados el 16 de Noviembre del mismo año por haberse ordenado su total repatriación.

Llegado el mes de Julio de 1835, la efervescencia política alcanzó una fuerte tensión, las luchas locales, producidas como conse­cuencia inmediata de la guerra carlista, tuvieron su repercusi6n en Figueras.

La intervención de muchos religiosos de los conventos en favor de la causa de D. Carlos, motivé, choques con el populacho, y et incendio de los conventos de Barcelona, y la destrucción de los monasterios de Lladó Ripoll, Vilabertràn, etc. aterroriza) a los resi­dentes en los conventos de Figueras, que aconsejados por la auto­ridad, abandonaron sus residencias.

De este modo quedaron desalojados los conventos de San Ro­que (Capuchinos), de San Francisco (actual Instituto) y de San Pedro de Roda (actual Asilo Vilallonga).

Es de notar que en esta ocasión los monjes fueron protegido y acompañado por las propias autoridades, siendo hospedados, con el mayor respeto, en las casas particulares.

Por orden del Gobernador D. Manuel Teille el día 31 de Agosto, se procedió a levantar acta de Inventario de todo cuanto en el con­vento existía, delante del Sr. Juez, comisionados del Ayuntamiento, del Gobierno Militar, y de un religioso en representación de la Comunidad, y como dato curioso de este documente cabe consignar, que los altares laterales de la iglesia eran de propiedad particular, siendo el de la Purísima, propiedad de D. Agustín Sans; el de la Magdalena, de D.ª Rosa Baltesta; et de San Antonio, de D. Antonio Dresayre; y et de la Virgen del Pilar de D. Mauricio Albert.

En 2 de Enero de 1838 fueron quitadas por orden del Gobier­no las campanas de los exconventos, que inmovilizadas al extin­guirse el culto por la marcha de las comunidades que (as ocupaban fueron embarcadas en Rosas y destinadas a las fábricas de armas del Estado, para atender a las necesidades de la guerra civil.

En 16 de Septiembre del misino año, el edificio fue convertido en cuartel de caballería, para lo cual se construyeron establos en la dependencia que hoy ocupa el almacén.

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