Domingo 3º de Adviento (reflexión de Julio César Villalobos, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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El Adviento tiene un rostro: la alegría

Una vez, un joven de 15 años de edad estaba en su escuela, jugando con sus compañeros, visitando la biblioteca de esa escuela, de pronto el encargado de la biblioteca le pregunta: «Oye, ¿tu madre no se llama María Rosa? El joven contestó: claro, ¿y por qué preguntas eso? Escuché por la radio que tu madre se acaba de sacar un premio por un poema que tú enviaste por el día de la madre, contestó el señor encargado de aquella biblioteca. No se imaginan el grito de alegría que lanzó este joven de 15 años, una alegría que fue tan contagiante que sus demás compañeros de escuela también danzaron con él.

¿Todas las noticias que ves, que escuchas, que sabes, que te cuentan son siempre motivo de gozo o de tristeza?, ¿de fastidio o de desesperanza?, ¿de indignación de o de incertidumbre?…
Para Isaías, ¿cómo es el Mesías que viene? (cf.Is.61,1-2ª.10-11). Aquel sobre quien el Espíritu Santo le asiste y le unge, con un fin:»dar buena noticia a los que sufren». Si estamos con Dios, ¿cómo no alegrarnos con él? Por eso es que debo «desbordar de gozo con el Señor». Y todo esto ¿por qué?: «Porque me ha vestido con traje de salvación».

Hoy Dios nos quiere vestir de gozo, porque pronto vendrá y eso sí que es buena noticia en un mundo donde las malas noticias son el pan de cada día.
¿Saben cuál es el querer de Dios según el Apóstol San Pablo? (cf.1Tes.5,16-24): que estemos alegres, que oremos constantemente, QUE NO APAGUEMOS EL FUEGO DEL ESPÍRITU. Adviento es un tiempo para el gozo y para la apertura al Espíritu Santo. Pero, ¿cuántas veces he ido apagando el Espíritu de Dios en mí o en los demás?

Juan el Bautista, un nuevo personaje del Adviento, que aparece en el evangelio de hoy (Jn.1,6-8.19-28), nos trae una buena noticia que nos llena de gozo: «Yo bautizo con agua, pero medio de ustedes hay uno que no conocen, que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de su sandalia».

Él (por San Juan Bautista), vino con la misión de presentarnos al que nos da la paz y el gozo, la esperanza y las ganas de vivir…ese es Jesús. Viene, como testigo de la luz. ¿Cuántos de nosotros somos testigos de luz o de las tinieblas? Adviento es un tiempo para ratificar ese compromiso de ser luz para otros que la han perdido.

Adviento tiene un rostro: la alegría.

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