Domingo 2º de Adviento (reflexión de Javier Balda, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

CREDITS
Author: Alfonso Berrade, C.M. .
Estimated Reading Time:

«Preparad el camino al Señor»

baldaVoz que llega a ti. Voz que te obliga a detenerte. Voz que necesita silencio para ser escuchada. Voz que te pide soledad y vacío dentro de ti para que puedas interiorizarla. Voz que te exige responsabilidad y sinceridad para aceptarla y dejarte cuestionar por ella. Voz que te invita a mirar tu pasado y tu presente pero no para quedarte en ellos sino para ponerte en pie. Prepárate a recibir con gozo y alegría al Señor que llega, al Señor que está cerca de ti.

Descubre tu corazón creado para el amor y reconcíliate contigo mismo, con tu hermano y con Dios. Aviva el fuego de la fe y deja que ella te guíe por el camino de la vida. Enfréntate con tus principios y valores humanos y cristianos y conviértelos en leyes para tu misma vida. Valoriza tu propia dignidad y entrégala cuando te entregues a los demás. Sé sincero contigo mismo, con Dios y con los demás. Esfuérzate. Abre tus oídos, los del cuerpo y los del alma, a la voz que te llama y apaga todos los aparatos que con sus gritos no te dejan escucharla. Alimenta tu corazón y deja que palpite aceleradamente ante la presencia cercana del Amado que viene. Extiende tus brazos y corre al encuentro del Señor que llega para abrazarte, para compartir contigo su amor, para entregaros juntos por la salvación de los hombres. Eres tú, el llamado, el hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Renueva tu dignidad. Vive tu dignidad. Eres tú, el llamado, el elegido, el consagrado por el Bautismo. Renueva tus compromisos. Sé de verdad hijo de Dios. Eres tú, el amigo del Señor, su discípulo. Renueva tu compromiso de fidelidad. Haz que su evangelio se haga vida en tu vida, déjate transformar por Él y sé, tú mismo, evangelio para los demás. Eres tú miembro de la Iglesia de Jesús. Defiende tus derechos y cumple con tus obligaciones. Lo que hagas o dejes de hacer siempre repercutirá en los demás. Guarda silencio. Escucha la voz que te llama. Aséate y sal a su encuentro. Él está cerca. Él se ha fijado en ti. Él te necesita. Él te ama. No lo dejes pasar. Él quiere compartir contiguo su vida, su Plan de salvación. Abre tus manos y tu corazón. Deja que Él te tome, y después, vete con Él. No te arrepentirás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *