Comienzo de la provincia de Barcelona de la C.M. en la costa norte de Honduras

Francisco Javier Fernández ChentoCongregación de la MisiónLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: José Barceló, C.M. · Año publicación original: 2011 · Fuente: Anales.
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logo-cm-iiVisión histórica providencial

Durante 57 años (1910-1967) los Padres Paúles, procedentes de la Provincia canónica de Barcelona-España, han sido los creadores y animadores del Pueblo de Dios de toda la Costa Norte de Honduras. De norte a sur, por valles y montañas, día y noche, a ricos y a pobres, sanos y enfermos justos y pecadores…

Los cinco Departamentos de Cortés y Atlántida, Colón con Gracias a Dios e Islas de la Bahía…

Todas las parroquias e iglesias de la Misión, 1910-1916, luego el Vicariato Apostólico, 1916-1963, hasta la misma Diócesis, 1963…: Trujillo, La Moskitia, La Ceiba, Tela, las Islas, Puerto Cortés, La Lima, Choloma, Sta. Cruz de Yojoa, Villanueva… hasta San Pedro Sula.

Desde el primer Vicario Apostólico, Mons. Juan Sastre, 1921-1949, y Mons. Antonio Capdevila, 1950-1962, a los obispos diocesanos Mons. José García, 1963-1965, y Mons. Jaime Brufáu, 1966-1992.

Ellos, los 120 Misioneros Vicentinos, continuaron la obra Apostólica de los primeros evangelizadores, ininterrumpidamente, interesándose por la gran Comunidad cristiana norteña.

Más tarde lograron mayor colaboración sacerdotal y, a partir de 1967, llegaron otros apóstoles, incluso de nuestra familia vicentina, dándose la mano, para colaborar en esa gesta evangelizadora. Y durante cien años, continúan colaborando, al servicio de la Iglesia Católica, anunciando a Cristo Salvador.

Diría que la Provincia de la Congregación de la Misión de Barcelona ha sido misionera en extremo. Es el mejor título que se le puede aplicar.

INTRODUCCIÓN

Realidad social religiosa (1850-1950):

La expropiación de los bienes de la Iglesia por los gobiernos europeos, y leyes posteriores, con robos, fraudes, incluso asesinatos:

-Despojo de la Iglesia francesa, 1905; -En España, 1832; 1868; 1873; -Pérdida de los Estados Pontificios, 1870.

Este general secuestro de los bienes eclesiásticos engendró gran pobreza en la Iglesia europea, pero, providencialmente, ocasionó muchas vocaciones misioneras. Es el «Siglo de las Misiones»: Nace la Santa Infancia (1843), el Domund (1926), aparecen nuevos Institutos misioneros (PP. Blancos, Escuelas Cristianas, Claretianos, y no digamos institutos femeninos), y otros ya existentes quese lanzan hacia las misiones extranjeras: (Paúles a China, 1783; 1839; 1902, según el catálogo CM); los alemanes a Costa Rica, Seminario de San José en 1892, Vicariato de Limón en 1894; los italianos a Etiopía, 1839 (Justino de Jacobis); los españoles a Cuktak, 1914; los Padres Blancos a África…

Los gobiernos latinoamericanos asumen esas nuevas ideas revolucionarias europeas e imitan esa actitud de apropiación de los bienes eclesiales: En Honduras, el presidente Marco Aurelio Soto (1876-1883) «consolidó la deuda del Estado, suprimiendo los diezmos –eclesiales– lo mismo que las llamadas Cofradías, y dispuso que los bienes que poseían pasaran a poder del Fisco». Con ello logró cierta beneficencia pública, pero ocasionó gran pobreza eclesial; sobre todo afectó a las vocaciones sacerdotales. Ello daba prácticamente la muerte al Seminario tridentino de Comayagua, donde se formaban todos los sacerdotes de Honduras, por falta de medios económicos (pago de profesores, alimentación de alumnos, compra de material didáctico…) Hubo algunos intentos de reorganización por parte del celoso obispo Francisco Vélez (1888-1901), «pero el Seminario siguió en su postración casi completa«.

El Presidente Miguel R. Dávila, desde Tegucigalpa, adonde se había trasladado la Capital, y amigo del obispo Mons. Martínez y Cabañas (1902-1921), le insistía en que se trasladase a la nueva Capital. El obispo le replicaba:»Y ¿dónde está el palacio? ¿Dónde situar el Seminario?

Además, con motivo de la Independencia, cesaron las dotaciones de España, sin que fueran repuestas por los nuevos gobiernos. Algunos sacerdotes españoles se vieron obligados regresar a su patria; hubo sede vacante cerca de 30 años (1820-1844); y parte del «alto clero» hondureño era más bien político.

Preocupación de la Santa Sede por el cristianismo de América Latina

En este siglo, XIX-XX, aparece una gran inquietud en la Curia romana, animada por el Papa Pío X (1903-1914), que abrió el siglo de las Misiones, que culminó con su sucesor Pío XI. «Se propuso como objetivo supremo de acción apostólica, infundir nuevo vigor al espíritu cristiano, contra el influjo de malsanas doctrinas modernistas«. Y, a través del nuevo Derecho Canónico, vino la actual organización y activación de la Curia romana, animada por el Cardenal Merry del Val, Secretario de Estado del Vaticano, con su habilidad diplomática.

Se enviaron Legados Pontificios para examinar la realidad cristiana católica de América. A Centro América llega Juan Cagliero (1908-1915) quien realiza varios viajes por todas las repúblicas, comprobando la triste realidad: la gran y general ignorancia religiosa y la escasez de sacerdotes. Envía un cuidadoso y sombrío informe a Roma.

Incluso los nativos se lamentan: El obispo Martínez y Cabañas reconoce, «Notándose una verdadera necesidad en toda la Costa Norte para difundir la verdad evangélica…y no habiendo sacerdotes suficientes…Nos procuraremos a todo trance poner todos los medios posibles para remediar tanta necesidad». (Escrito de 1899).

El P. Recarte, que cuida la Costa Norte desde Sta. Bárbara, se lamenta: Tengo 61 años… soy un hospital de enfermedades… necesitamos de misioneros, he dicho y repetido; sin ese poderoso auxilio no podemos adelantar. (14-julio-1904).

El Canónigo Bruno Padilla, en 1929, deplora: Desde la administración del Dr. Soto…el sacerdocio empezó a verse menospreciado, deprimido y reducido a penuria tal que algunos con 20 años de ministerio y más no pueden tener una humilde casa para los tristes días de su vejez y morir… (CELAJES, año V, nº 29,1929, p.954)

Y Cagliero, amigo de Juan Bosco, comienza con su propia Congregación, abriendo algunos colegios (Colegio S. Miguel; escuela para niñas en Tega… y con los Padres de la CM alemanes, en Costa Rica.

En ese ambiente social, político y religioso, en agosto de 1902, aparece la Provincia canónica de la CM. de Barcelona, al dividirse España en dos Provincias canónicas. La forman 22 sacerdotes y 10 Hnos. Coadjutores, de los 150 que hay en España, con unos 30 jóvenes Estudiantes. Eran, Entonces, 1880 miembros en toda la Compañía, según Catálogo de la CM de 1903. Y, naturalmente, Barcelona vive la misma realidad eclesial hispana: pobreza en vocaciones, como la iglesia europea.

Ello invita a los nuevos Superiores a levantar sus ojos más allá de las pequeñas fronteras provinciales. Gran parte del mundo está por evangelizar. La mies es mucha… América latina lo favorece por el mismo idioma. Era una llamada a una pronta y generosa decisión apostólica más allá de sus cuatro casas. No recibe terreno ni bienes materiales en España, pero el Espíritu le invita a abrirse al amplio mundo de América, sin fronteras, sin condiciones, sin límites. Dios actúa de formas insospechadas, pero hay que descubrirlas y aceptarlas para enriquecerse con los dones del Señor.

Un largo caminar

Posiblemente fue así. Encontramos tres centros: Roma, París y Barcelona, con algunas personas providenciales. Atención a las fechas que marcan el proceso.

Barcelona-Filadelfia: El 29 de noviembre de 1908 el Visitador de Barcelona, P. Jaime Gelabert, (1907-1912), escribía al Consejo General de París comunicándole que el Visitador de América del Norte en Filadelfia ofrece un lugar para un misionero de nuestra Provincia en ese país, para trabajar con la Colonia española. (Archivo Curia general CM Roma).

El escogido fue el P. Antonio Casulleras (1876-1919) que había trabajado en Méjico desde 1900 y pasó a Barcelona en 1906. En enero de 1909 es enviado, por el Consejo provincial, a Filadelfia, pues conoce a Sor Águeda, Hija de la Caridad, de origen español, y es la más interesada en apoyar y ayudar en esa obra apostólica. Atención a esta circunstancia providencial: a través de una humilde Hija de la Caridad se abre la Provincia al exterior apostólico americano. (Breve resumen histórico de la Provincia de Barcelona, 1902-1982).

Por otro lado, el Delegado Apostólico, desde su sede de San José de Costa Rica, decide visitar las Repúblicas Centroamericanas para conocerlas mejor y acertar en sus decisiones. El 19 de marzo de 1909 llega a Tegucigalpa; se informa, comprueba la pobreza, no sólo material, sino también la sacerdotal, y toma una firme decisión, que anhelaba también el obispo Martínez y Cabañas: la ayuda para solucionar tantas necesidades espirituales diocesanas. Y en junio envía a Tegucigalpa al P. José Nieborowsky, joven misionero alemán, culto e inteligente, activo y práctico, para organizar el Seminario diocesano, como rector, y preparar una Misión en la Costa Norte, con personal extranjero, por falta de sacerdotes autóctonos. (La formación sacerdotal en Honduras, J. Brufáu, 1959, p.18)

Las impresiones que recibió del Seminario fueron muy desagradables: las condiciones del lugar eran pésimas, la alimentación escasa, el material escolar pobre e insuficiente; y, en abril de 1910, decide realizar un viaje por USA y Europa para solicitar ayudas.

En su viaje, pasa por Filadelfia –Septiembre de 1910y, casualmente, -yo diría providencialmente- se encuentra con el P. Casulleras. Nueva llamada de lo Alto. Se alojarían en el Seminario vicenciano de Germantown, fundado en 1851, hablarían sobre los asuntos que los motivaban: De Sor Águeda y de los inmigrantes, de los deseos de fundación en América latina, del Seminario, de la pobreza, de la falta de sacerdotes en Honduras… ¿Qué salió de ese importante encuentro? Nieborowski sigue su ruta y su misión: llega a Europa, visita a su provincial alemán, al P. General en París, pasa por Barcelona, por Roma, dialoga con el organismo de Propaganda Fide y es recibido por el Papa Pío X.

El19 del mismo mes, septiembre de 1910, el P. Casulleras, desde Filadelfia, anuncia al P. Gelabert, que se le ofrecen tres fundaciones: No hay que pensar en el Ecuador por lo dilatado y costoso del viaje, (el Presidente es anticatólico furibundo), en León (Nicaragua) una parroquia. La ciudad tiene siete parroquias bien constituidas, pero no evitaremos la malquerencia del clero. Queda Honduras con sus dos partes, la Prefectura (Apostólica) y las misiones populares, (que se han ofrecido también a los PP. Capuchinos). No puedo entender a qué vienen esas dilaciones en aceptar la Prefectura; el Delegado Apostólico lo pide, la Santa Sede lo tiene determinado y nos lo ha ofrecido, ¿qué razón puede haber para no aceptarla? No puedo añadir nada que ya no tengan escrito y expuesto el Sr. Delegado y el P. Nieborowski.

El 10 de octubredel mismo año, el P.Gelabert comunica al Superior General que el Consejo provincial ha tomado la determinación de aceptar la Prefectura «erigenda» de Honduras.

Y eldía 22 el P. Fiat recibe del Secretario de Estado el siguiente escrito: El Santo Padre, a quien se le ha dado la relación de la apreciada carta de su Reverencia, me ha expresado su más vivo deseo de que la Provincia de BCN esté dispuesta a tomar la dirección de la Prefectura A. a erigir en la Costa Septentrional de Honduras. Comunico a su Revcia. una copia del «informe» que el P. J. Nieborowski ha realizado al respecto. Inmediatam. le sea posible me notificará su definitiva aceptación, a fin de que la S. C. Consistorial pueda dar las órdenes oportunas para la erección de la mencionada Prefectura. Merry del Val.

El día 25 el P. Fiat se lo comunica al P. Gelabert y le urge: …os ruego de ocuparos en seguida de la selección del personal. Os felicito por esta Misión que la Providencia os confía.

El 27 de octubre de 1910el P.Casulleras escribe al P. Gelabert, desde Guatemala, adonde ha llegado, camino de Honduras. Le ofrecen otra fundación, pero el Delegado Apostólico acaba de salir para San José y el P. Casulleras decide llegarse hasta Costa Rica, pues nada puedo hacer sin ponerme de acuerdo con él.

El P. Casulleras ofrece unas recomendaciones para los misioneros que lleguen a Honduras, muy actuales. Recogía dos: para comenzar, enviar dos misioneros, bien instruidos en la práctica parroquial y la administración, y que participen del carácter yankee y latino; aquí hay muchos católicos americanos como ovejas sin pastor, en cambio los protestantes tienen ya dos iglesias. Dentro de poco cuando se abra el canal de Panamá y los yankees puedan recorrer toda la América en ferrocarril no habrá más fronteras… el inglés y el español se oirán por doquier, y el bien que harán esos sacerdotes bilingües será incalculable.

San José de Costa Rica-Trujillo: El P.Casulleras llega a San José de Costa Rica el día de Todos los Santos. Y el día 6 escribe al P. Gelabert algo significativo: le diré que la opinión de los Padres –alemanes del Seminario- y del Sr. Delegado es que aceptemos la Prefectura, y el punto elegido para residencia San Pedro Sula, que es la única ciudad verdaderamente importante (tendría a lo más 7000 habitantes). En toda la Prefectura sólo hay dos sacerdotes, sería necesario no tener alma para no corresponder.

Y queda decidido. El 18 de noviembre, el Delegado Apostólico comunica tal decisión a las autoridades de Honduras, al Obispo, Mons. José Mª Martínez y Cabañas: …la Santa Sede le envía un mensajero en la persona del R. P. Comisionado de los Paulinos de la Prov. de BCN… El viene para entenderse con S. S. pues el Em. Sr. C. Secretario de Estado ha suplicado a los R. Paulinos de BCN que vayan a la Costa Atlántida hondurense.El 19, al Presidente de la República, Miguel Rafael Dávila, que elogió a los misioneros como celosísimos, virtuosos y progresistas, y el 30 del mismo mes, el P. Gelabert al P. Fiat: Por el momento no podemos enviar más que tres sacerdotes y un Hermano. Proponemos al P. Casulleras como Prefecto Apostólico.

Después de dialogar largamente con el Delegado Apostólico con cartas de recomendación y lleno de optimismo, el P. Casulleras sale del puerto de Puntarenas, por el Pacífico, entrando en Honduras por Amapala. Por fin, llegué a ésta –Tegucigalpa– ayer tarde día 12 -Diciembre- empleo el día de hoy en descansar y enterarme bien de la situación, hablando con nuestros cohermanos (PP. Alemanes del Seminario), dos Padres salesianos y el Cónsul de España. Me entregó sus tres cartas… Desde el puerto de Amapala hasta esta ciudad –Tegucigalpa- no se encuentra ni un solo sacerdote por los diversos pueblos que se pasa.

Acompañado del P. Nieborowski, visita varias veces al obispo, Mons. Martínez y Cabañas, quien les dice que Roma le da la razón al oponerse a la erección de un Vicariato. Tema de muchos y graves litigios. Esta tarde fui recibido por el Sr. Presidente. Es de unos 50 años, médico y general y director hace años de una escuela superior…está muy bien dispuesto…nada pedí pero él me ofreció cooperar en todos los sentidos. Es una lástima que Vd. no tenga Hermanas –Hijas de la Caridad- que poder mandar a estos países; de todas partes las piden… aquí han hecho lo indecible para conseguirlas para el hospital; el Pres. paga el viaje y acepta las condiciones que le impongan.

De nuevo la voz providencial: apostolado fraternal entre Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad. Algo digno de no olvidarse.

Llegamos al momento decisivo: El 15 de diciembre de 1910la mano del Pastor diocesano firmaba el documento que abría las puertas de la iglesia hondureña a la familia vicenciana de BCN. Nos, Mons. Martínez y Cabañas, obispo de Comayagua en Honduras, teniendo conocimiento del referido R.P. Casulleras, le nombramos Cura interino de Trujillo, dándole todas las facultades para administrar todos los Sacramentos, le damos nuestra bendición episcopal. En Tega el 15 de dic. de 1910. Y al párroco saliente, P. Barud: Con el referido cura se entenderá Vd. pues es párroco hasta Cabo Gracias a Dios, en donde examinará la Costa para una Misión y tal vez para Prefectura o Vicariato Apostólico que administrarán los Padres Lazaristas. (A Parroquia Trujillo)

La grave enfermedad atrasa el viaje del P. Casulleras un mes, gastando otros dos en su viaje, salvando dificultades, atravesando montañas selváticas y bogando más de una vez en cayuco, dice el obispo. El domingo 2 de Abril se consigna su primer bautizo, y el domingo 16, Pascua de Resurrección, tomaba posesión de la parroquia.

Nuevos refuerzos: La brevedad se impone. El P. Casulleras organiza la parroquia y, con gran celo, visita los pueblos, aldeas y morenales.

El 9 de julio de 1911, el Delegado, A. Juan Cagliero, escribe al P. Casulleras: están muy adelantados en Roma los trabajos para la constitución de la Prefrectura. Pero la realidad es que no acaba de aclararse. El 7 de agosto de 1911, el Cardenal Merry del Val quiere asegurarse y escribe al Visitador: El P. Nieborwski en connivencia con Mons. Juan Cagliero ha comunicado a la Santa Sede que la Provincia de Lazaristas de BCN está dispuesta a aceptar el gobierno de una Prefectura Apostólica «erigenda» en aquella República. Tenga la bondad de informarme directamente si la Provincia está dispuesta a asumir tal compromiso; la cual cosa será muy del agrado del Santo Padre.

Cinco días después, 12 de agosto, el P. Gelabert comunica al Superior General, P. A. Fiat: El Consejo Provincial ha aceptado tal ofrecimiento. Pero no solo una parroquia; hay que asegurar la Prefectura y el P. Gelabert viaja a Roma el 20 de noviembre de 1911. Merry del Val se lo confirma y Pío X le concede audiencia particular con una bendición particular para la Misión.

El 19 de enero de 1912, el Delegado Apostólico escribe al Visitador que ha recibido su informe sobre el resultado satisfactorio de sus gestiones en Roma para la erección de la Prefectura Apostólica en Honduras, como también las del Em. Sr. Cardenal Secretario de Estado, lo cual me persuade que finalmente han desaparecido todos los tropiezos que durante tres años han obstaculizado su realización.

La Misión se abre paso y en Mayo de 1912 llegaban otros tres misioneros más. Los PP. Jaime Gelabert, Manuel Nadal y el Hº. Damián Garcías. Pasados un par de meses, el P. Nadal se queda de párroco en Trujillo, el P. Casulleras, enfermo, pasa a La Ceiba, y el P. Gelabert, con el Hermano, viajan a Tegucigalpa para entrevistarse con el obispo, el cual lo nombra párroco de San Pedro y Vicario foráneo de la Costa Norte.

En enero de 1913 llega el P. Antonio Gisbert, desde Méjico, y en mayo de 1914 el P. Antonio Soler suple, en La Ceiba, al P. Casulleras que, enfermo, regresa a España en octubre.

Dos duros golpes. Todo iba viento en popa; había verdaderamente misioneros entregados a la causa apostólica, el cuidado espiritual de la ciudad, la visita a morenales y aldeas, administrando sacramentos. La gente es muy respetuosa… con mucha frecuencia salimos a los pueblos… ¿cómo referirles sus belleza?… y el gran calor, ¿cómo lo sofocaré? (P.Soler)

Pero parece que no hay mucha connivencia entre el Visitador de Barcelona, P. Vilanova, y el P. Gelabert, de Honduras. Éste, demasiado entregado a la Misión y a la construcción de la Iglesia de San Pedro, se olvida de la situación económica precaria que había sufrido España en su tiempo y que aún seguía. En 1914 llega a Barcelona el obispo de Puno-Perú, Mons. Ampuero, y ofrece la solución, con tal de que le envíen misioneros. Los PP. Gisbert y Soler fueron algunos de ellos, con otros de España, y la Misión de Honduras quedó muy depauperada con sólo dos misioneros.

Peor aún: el 2 de febrero de 1916 la Santa Sede publicaba la Bula «Quae rei sacrae» por la que se dividía la diócesis de Comayagua en tres: la archidiócesis de Tegucigalpa, la diócesis de Santa Rosa de Copán y el Vicariato apostólico de San Pedro Sula. Esta determinación disgustó mucho al anciano prelado hondureño; sentimiento que comunicó al Gobierno, y éste, sin más, fustigado por la prensa masónica, dio decreto de expulsión para los que el obispo consideraba más responsables, entre ellos los PP. Nieborowski y Gelabert. Después de tanta generosa entrega, los PP. Nieborowski y Gelabert, con gran pesar, tuvieron que salir de Honduras, y les espera un triste y doloroso porvenir. El P. Gelabert se ve obligado separarse de la Congregación y pocos años después moría de cáncer, sólo, en un hospital de Nueva Orleáns, a los 49 de edad.

Insistencia provechosa: La Santa Sede no paró el asunto. El mismo 1916, en septiembre, envió al obispo de San Miguel, de El Salvador, para dialogar con el obispo y con el Gobierno de Honduras y en 1918 se firmaba un feliz convenio: 1º-El gobierno de Honduras da su asentimiento para que se cumpla la Bula. -2º-Los nombramientos de Arzobispo, Obispo y Vicario Apostólico se harán de acuerdo con el gobierno de Honduras, y las personas nombradas deberán ser hondureños de origen o nacionalizadas con diez años de residencia en el país, a no ser que el gobierno tuviere a bien dispensar esta condición.

Otra insistencia, no menos fructuosa, fue la que realizó la Santa Sede con Barcelona. La Costa Norte estaba abandonada espiritualmente, sin sacerdotes. Pero encontramos constantes cartas e informes en los que el Vaticano urge a la Provincia, y al Consejo General, a asumir la responsabilidad apostólica anterior. En enero de 1920 llegaba a Barcelona el P. Mc Hale para apremiar al Consejo provincial el envío de personal y organizar el Vicariato.

Nombrado, en 1920, nuevo Visitador de Barcelona el P. Eugenio Comellas, en diciembre se dirige a Honduras. Ahí van llegando siete misioneros. Se tiene una reunión misionera en Trujillo, y el P. Juan Sastre asume la dirección de la Misión en calidad de regente del Vicariato, el cual, en 1923, será nombrado Administrador Apostólico del Vicariato, y el 15 de abril de 1924 obispo titular de Germaniciana y Vicario Apostólico de San Pedro Sula.

Esa gesta apostólica, desarrollada en la Misión de la Costa Norte de Honduras, tiene tres ideas centrales: Difusión y expansión de la fe cristiana. Vivencia y expresión de caridad. Testimonio de esperanza.

Frutos de la Fe apostólica

La Misión nace y se desarrolla en pobreza Provincial y necesidad evangélica de la Iglesia hondureña. Los Padres Vicentinos no plantaron la primera semilla de fe y de amor en el Dios único y verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ello es obra, sacrificada y misteriosa, de los primeros Evangelizadores del siglos XVI.

Pero como hemos señalado, al disminuir notablemente los sacerdotes en los años de la independencia, la Providencia abrió esta misión apostólica a nuestra pequeña y débil Provincia. Por voluntad de lo Alto, Dios providente, le ofreció esa nueva realidad.

Yleyendo los numerosos informes de estos cien años de proclamación evangélica, uno queda admirado, impresionado y siente la necesidad de alabar al Señor, autor de todo bien, y rendirle sentidas gracias.

Los misioneros anotan los comienzos:

  • 1911: Trujillo 2000 habitantes, divisiones, apatía.
  • 1912: en San Pedro Sula 25 personas asisten a la misa.
  • La Ceiba: iglesia pequeña, de madera; llega el P. Mor, el día 27-1920- dije misa sin ningún fiel, el domingo con 12 personas.
  • y no hablemos de Puerto Cortés, Tela… sin atención espiritual alguna.
  • en el año 1910 hay 4 iglesias: en Trujillo, Sta. Cruz de Yojoa; Ceiba y S. Pedro, no terminada.

Regresados los misioneros en 1921, resume así el Administrador Apostólico, Mons. Sastre, el año 1922: He visitado a todos los pueblos, a excepción de seis que pronto visitaré. El bien espiritual más sobresaliente que recogimos fue: administración de bautizos 2.481, autorizamos a 110 matrimonios; tuvimos unas 5.000 confesiones y 7.000 comuniones, de las cuales 2.300 fueron Primeras; 239 administraciones a los enfermos; el sacramento de la Confirmación a 3.800 personas. Durante este año se convirtieron siete personas, hemos edificado dos iglesias. Actualmente somos ocho sacerdotes y un Hermano Vicentinos y dos seculares.

Otro de los frutos de aquellas nuevas Comunidades cristianas fue siempre el gran interés por tener su propia Iglesia; unas humildes de madera, otras de cemento, algunas esbeltas, como las Catedrales de San Pedro Sula, Trujillo, la Ceiba.

En 1936 hay 41 Capillas; en 1949, 30 iglesias con 47 Capillas; en 1954, 92 iglesias y 2 Capillas; en 1921 siete, con 101.764 habitantes; en 1930 catorce, con 129.242 habitantes; en 1950 veintidós, con 260.113 habitantes; en 1960, 30 misioneros, seis Hnos. de la Salle y 30 Religiosas. Y hay que recordar a los antiguos y serviciales mayordomos, a las sacrificadas catequistas, a los fieles Delegados de la Palabra, maestros y transmisores de la fe, don del Señor.

Van llegando misioneros: 10-20-36. La gran mayoría jóvenes, de 25 a 30 años, Párrocos entregados en organizar la comunidad, Vicarios ilusionados y dedicados a proclamar el evangelio entre las aldeas y morenales incansablemente, con catequesis, teniendo en cuenta la realidad sencilla del pueblo humilde.

En 1916 están 5 Padres Vicentinos con 60.000 habitantes.

En 1930, 14 Misioneros con 129.242 habitantes.

En 1950, 22 misioneros con 260.113 habitantes

En 1960, 30 misioneros con 352.479 habitantes

Se van abriendo parroquias: Trujillo 1910 a 1979; La Ceiba 1912-1967; Tela, 1921 1967; San Pedro Apóstol (SPS) 1912 1995; San José-Medina (SPS) 1912-2005; San Vicente de Paúl (SPS) 1960…; Puerto Cortés, 1912-1989; La Lima, 1938-1979; Río Lindo, 1912-1972; Choloma, 1912-1976; Villanueva, 1912-1992; Cofradía, 1912-1984; Tegucigalpa, 1953. La Moskitia: Barra del Patuca y Puerto Lempira en 1935.

Estas son todas las parroquias, que formaban el Vicariato-diócesis, atendidas por los misioneros,

La llegada de los Padres Paulinos en la costa norte de Honduras marcó un camino y una dirección. Ellos han sido los artífices de la fe de todos nosotros. (Lic. Eliseo Fajardo, Dr. del Archivo histórico de San Pedro Sula)

Frutos del amor creyente: No hay fe verdadera sin amor.

Los misioneros vinieron con las inquietudes de su tiempo, y 1910 no es 2010.Pero muy pronto comenzaron a organizar la ayuda caritativa, una forma que no puede desaparecer nunca, aunque puede y debe ser superada de la mejor forma posible.

El P. Gelabert, llegado en 1912 a San Pedro Sula, organiza las Damas de la Caridad, dedicadas a asistir a enfermos, visitar el hospital… Son 16 socias. Aumenta su número y la asistencia, con ayuda de alimentos y de ropa.Y mejora su servicio a los pobres.

Luego, el obispo organiza Caritas diocesana, contando con las Damas de la Caridad. Atienden a 400 familias en S. Pedro, 250 en Medina, 150 en Lima Vieja, 50 en Chamelecón… con un surtido dispensario. Siempre animadas por el sacerdote, montan unaEscuela de oficios domésticos, reconocida por el Gobierno.

En Puerto Cortés, las Damas, dirigidas por el párroco, organizan un programa de enseñanza de oficios domésticos, y abren varios centros Comunales en los barrios. Algo similar realizan en Río Lindo.

La historia de las Damas de la Caridad en la Costa Norte es un glorioso capítulo de fraternidad aún por estudiar.

En el Bº Medina abren las Hijas de la Caridad un dispensario médico infantil, 1945, y atienden a una residencia de ancianos.

En Trujillo, el P. Nadal organiza un pequeño centro asistencial en 1912.

Mons. Sastre fue uno de los pioneros en promover la beneficencia, hasta lograr Hijas de la Caridad para el Hospital L. Martínez, en 1932. Jamás la Costa Norte había gozado de unas religiosas para estos servicios. En 1962 son 6 Hijas de la Caridad. Se levanta un centro de formación, se atienden 300 enfermos internos, además de miles de consultas.

En La Ceiba, en 1936, están las Hijas de la Caridad sirviendo en el Hospital. En 1959 llegan a La Ceiba siete Hnas. de la Merced, cuatro para fundar la Escuela de enfermería profesional y tres un Colegio de Señoritas. También se hacen presentes las Damas de la Caridad. En 1966 organizaron un Comedor infantil, San Vicente, con asistencia de 40 niños.

En Trujillo y Sabá las Hijas de la Caridad continúan con su escuela, la catequesis, la visita constante a la prisión y a las aldeas, la atención a la juventud femenina, la ayuda y orientación a las madres…

Si pasamos a la región más pobre de la República, la Moskitia, vemos que los únicos y únicas que se han acercado a aquellos hermanos necesitados han sido los PP. Vicentinos y las Hijas de la Caridad. Ellos de forma estable les sirven desde 1935, con la enseñanza cristiana y dos dispensarios médicos en Patuca y Sangrelaya. Llegan la Hermanas y asumen todos los dispensarios. Y hoy Puerto Lempira, Patuca, Sangrelaya y Wampusirpi gozan de ese amor de la Hija de la Caridad, hecho servicio.

Recordemos la parroquia de la Milagrosa, en Tegucigalpa, donde los Misioneros y Hermanas, desde hace años, tienen organizada la agrupación «Luisas de Marillac», con el mismo ideal de atención gratuita a los pobres y enfermos. Y la actual y extraordinaria obra social y cristiana OSOVI, del P. A. Quetglas, que en S. Pedro comprende: atención médica a personas de escasos recursos, medicinas a bajos precios; albergue a personas con enfermedades terminales; rehabilitación para alcohólicos; un módulo para ancianos y varios centros juveniles. Y, en Tegucigalpa, un programa de formación de valores humanos y prevención contra la droga. Como la extraordinaria labor social de la Parroquia San Vicente de Paúl. «Amigos para siempre» prevención contra la droga, prostitución y delincuencia; «Puerta abierta» promoción educativa integral, familiar contra el Sida y la bebida alcohólica.

Y, ¿quien promueve, anima y compromete tanta generosidad y caridad, desde hace años, sino el obispo y los sacerdotes con la colaboración de religiosas y seglares? «Donde brota la fe, florece la caridad, la bondad hacia los demás, la atención solícita a los débiles y los que sufren». (Benedicto XVI)

La esperanza fruto del que cree y ama

Con la fe y la caridad brilla el esfuerzo sin interrupción y la dedicación en la formación.Desde los primeros años de su llegada a esta Costa Norte, los PP. Vicentinos, sin apenas medios suficientes, estuvieron muy interesados en el aspecto intelectual y cristiano de formar a las personas. Parece una obsesión el interés que se toman al respecto; de hecho, los Vicarios se pasan los seis días de la semana visitando y adoctrinando a los cristianos de las aldeas.

Llegado el primer misionero a la parroquia de La Ceiba en 1912, escribe a los Hnos. de la Salle de Cambrils, (España):… el punto más importante es el estar firmemente persuadido que mientras no se establezcan escuelas cristianas estamos trabajando sin fundamento… con qué condiciones podrían venir tres Hermanos…Y pensando en buenas maestras exclama: Es una lástima que no tenga Hermanas de la Caridad; de todas partes las piden, para escuelas y hospitales.

En 1923 escribe el obispo, Juan Sastre, al Internuncio: Dentro de un mes llegarán dos Padres más; quizás los emplearemos para el colegio que pienso abrir el próximo año. En enero de 1925 se anunciaba: Se inaugurará el próximo febrero un nuevo centro de sólida enseñanza y educación, bajo la dirección de los Padres Figarola y Cayetano, para alumnos de 2º, 3º y 4º grados. Se abría con 27 alumnos. Al año siguiente la matrícula era de 87 alumnos, y se abre otro Colegio, Santa Teresita, para niñas. El de varones seguirá hasta el presente con numerosa matrícula, hasta 340 alumnos.

Para las niñas, Mons. Sastre logra la incorporación de las Religiosas de Mª Auxiliadora, y escribe: Las primeras Hnas. Salesianas llegaron el día 23 de marzo de 1939. Lo abrieron el 1º de mayo, empezando con cinco Hermanas y la superiora… Instalación 60,00 $; colegio y profesorado 1.035,00 $. En 1944 el Gobierno autorizaba ser elevado a la categoría de Instituto Normal.

En 1949 se abría el Instituto Departamental S. Vicente de Paúl con las secciones de Comercio y Bachillerato, bajo la dirección de los Padres de la Parroquia de la Catedral, en S. Pedro Sula, con más de cien alumnos. En 1952 llegan los Hermanos de la Salle y toman la dirección del Colegio, totalmente obsequiado, sin condición alguna.

En 1953 nacía otro Instituto Departamental, S. Vicente de Paúl, para señoritas, fruto también de los esfuerzos de los Obispos y Vicentinos. Fue encomendado a un grupo de maestras profesionales con el P. Manuel Cavero de asesor religioso. Se cursa Magisterio, Secretariado, Bachillerato y Comercio. En 1958, Mons. Capdevila logra un extenso terreno y construyen un edificio propio. En Medina, las Hijas de la Caridad abren una escuela Primaria con todos los grados. Mientras, las Damas de la Caridad abren una Escuela Vocacional para chicas con gran provecho para ellas y sus familias.

En La Lima, el Instituto Guadalupano parroquial desde 1962, comienza con mucho alumnado y educa, anima y orienta a centenares de jóvenes. En 1966 son 700 los alumnos con el Plan básico, Ciclo diversificado con las cuatro secciones de bachillerato, magisterio y secretariado. Al año siguiente, el párroco pone sus ojos en Lima Vieja y abre, junto a la iglesia, un kinder con un primer grado, hasta implantar todos los grados del 1º al 6º. Es la escuela parroquial Sta. Rosa de Lima.

En Puerto Cortés, el párroco comienza con un Parvulario, luego se añade la Primaria con labores manuales. Fue en 1950. Con la colaboración de un grupo de padres de familia se levanta un edificio con todos los cursos de Secundaria. En 1960 el Colegio reunía a 160 muchachas de Secundaria y 200 niños en Primaria.

En Tela, en 1955, el párroco, después de 21 años de trabajo apostólico en Honduras, logra organizar una Escuela parroquial primaria.

En La Ceiba, en marzo de 1926, los Padres Vicentinos abren una Escuelita con un grupo de abnegados seglares, en los bajos de la misma Casa cural. Luego viene la escuela nocturna gratuita, para adultos, que comienza con 30 alumnos; va creciendo hasta abarcar todos los cursos. En 1937 aparece la Escuela San Isidro, alcanzando los 300 alumnos en 1945. Se abre el Instituto mixto San José, de Segunda enseñanza. En 1960 las Hermanas de la Merced abren el Instituto María Regina con capacidad para 300 alumnas, y un kinder que solicitan los padres católicos de la parroquia.

Y entrando en el Departamento Colón, aparece en Trujillo, ya en 1927, la Escuela La Milagrosa, cediendo los Padres Vicentinos la Casa cural, y es su incansable directora la Sta. Claudina Aguilar, modelo de entrega educativa.

Y no podemos dejar de citar la primera escuelita de la Moskitia, abierta en Barra del Patuca por el P. Francisco Barriach en 1936. Y la Escuela de Capacitación en la parroquia La Milagrosa de Tegucigalpa.

Esta obra educativa, tan seria e importante para los Vicentinos, no puede olvidarse. Quien olvida tantos esfuerzos por lograr esta realidad educativa, brevemente anotada, no conoce la importancia de la formación humana, no aprecia el esfuerzo de tantos educadores seglares cristianos, que han logrado esa rica realidad.

Y aún resta anotar otra clase de formación realizada en la Moskitia, Los misioneros crean Cooperativas para la formación de los adultos del pueblo. La Cooperativa agrícola en 1955, la Cooperativa de Consumo y Pesca en 1971, las dos en Patuca. El cuidado en enviar jóvenes de Sangrelaya, becadas, a los Colegios de San Vicente y María Auxiliadora.

Y el incansable apóstol del Departamento Colón, el P. Jaime Pratdesaba, exclamaba con toda sinceridad: me jugué seriamente la vida en defensa de la Cooperativa de los campesinos de Salamá y «campos» de Colón, por los años 1970-1975. Patrocina, anima y colabora directamente defendiendo a los laboriosos campesinos.

Y de forma aún más directamente cristiana, recordemos el Centro de Capacitación de San Pero Sula, dedicado a la seria formación cristiana, y que luego irán apareciendo otros, como el de Trujillo, por ejemplo.

Sí, desde aquel 1923 toda la Costa Norte fue enriqueciéndose con centros de educación para que hubiera una juventud sana de cuerpo y alma; ciudadanos honrados, honestos y creyentes de verdad. La educación cristiana engendra seguridad en Dios y amor al hombre.

Proclamación y expansión de la fe cristiana. Vivencia de la fraternidad. Afianzamiento de la esperanza.

Esta ha sido la obra evangélica de 120 misioneros; gloria apostólica de la Provincia de la C.M. de Barcelona. Con éxitos y fracasos, en debilidad y con esfuerzo, iluminados por San Vicente, mirando siempre al Evangelizador de los pobres.

Cierro esta pobre información centenaria, con las palabras, siempre actuales, del profeta Isaías: ¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del mensajero que anuncia la paz! (Is 52,7)

Nota final:

Este trabajo está tomado, en su primera parte, de documentos de la Santa Sede y de cartas del P. Antonio Casulleras.

La segunda, de la revista Germanor y Anales CMB.

De todos estos documentos hay copia en el Archivo Provincial de la Provincia de Barcelona.

  • 12 Diciembre 1910, el P. Antonio Casulleras, C.M. llega a Tegucigalpa
  • 15 de Diciembre es nombrado por el obispo Martínez Párroco de Trujillo
  • 26 de Enero de 1911, A. Casulleras sale de Tegucigalpa para Trujillo
  • 02 de abril, Domingo de Pasión, bautiza en Trujillo
  • 05 de abril, miércoles, escribe al obispo diciéndole que ha llegado a Trujillo
  • 09 de abril, Domingo de Ramos, comunica al Visitador su llegada a Trujillo
  • 10 de abril, lunes, con el P. Baruch, realizan el inventario parroquial
  • 16 de abril, Domingo de Pascua, toma posesión de la parroquia.
  • 23 de abril, primer Domingo después de Pascua, comunica haber tomado posesión. (Tomado de las cartas del P. A. Casulleras-Archivo CMB)
  • ... Octubre 1912 P. Manuel Nadal párroco de Trujillo
  • 12 Octubre 1912 P. Antonio Casulleras párroco de La Ceiba
  • 21 Septiembre 1912 P. Jaime Gelabert párroco de San Pedro Sula
  • … Octubre 1913 P. Antonio Gisbert llega a S. Pendro Sula
  • 20 Mayo 1914, el P. Antonio Soler llega a S. Pedro Sula
  • 06 Octubre 1914 A. Gisbert y A. Soler son destinados al Perú
  • 13 Octubre 1914 el Hº Damián Garcías es destinado a Filadelfia
  • 22 Octubre 1914, A. Casulleras sale para España
  • 21 Mayo 1916, J. Gelabert es desterrado de Honduras
  • 29 Agosto 1919, M. Nadal es expulsado de Honduras.
    (Vea Germanor 1912-1914-1921 J. B. M.)

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