Claude-François Michel (1664-1730)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Translator: Máximo Agustín, C.M.. · Year of first publication: 1903 · Source: Notices, IV.
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El 11 de diciembre, la muerte nos lleva en Burdeos al Sr. Claude-François Michel, superior de esta casa. Nacido en Villeneuve-le-Guyard, diócesis de Sens, el 21 de octubre de 1664. Tenía sesenta y seis años y llevaba cincuenta en la Congregación. Es una pérdida considerable para la Compañía a causa de las raras cualidades de este buen misionero. Se había hecho notar desde su entrada en el seminario interno por la práctica de todas las virtudes de un buen seminarista; las conservó y las hizo crecer durante todo el curso de su santa vida. Desde el principio se había dado a mortificar la viveza de su carácter y conservó siempre una gran asiduidad a la oración y a sus ejercicios de piedad. Además de sus lecturas espirituales que no omitía nunca, leía también cada año toda la sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento. Exacto en todas las ceremonias de la Iglesia era muy celoso en todo lo que concernía el culto a Dios. Tenía una paciencia tan grande que jamás se pudo advertir en él el menor movimiento de cólera, bien que fuera de un natural ardiente y se le presentaran muchas ocasiones de sufrir sea en sus relaciones con el prójimo, sea  en las debilidades  a las que estaba sometido. Era realmente un modelo de virtud para los superiores, vigilante sin ser suspicaz, discreto en sus reprimendas, aplicado al estudio de las Constituciones y de las prácticas de la Congregación, exacto en hacerlas observar po sus inferiores; todos los días dirigía a Dios oraciones particulares por ellos, y todas las semanas celebraba por ellos el santo sacrificio. Era tan delicado en lo que se refiere a la pobreza que se contentaba con poco, huía de los gastos superfluos, y no quería conservar otros libros en su habitación que los que le eran necesarios absolutamente. Profesaba un tierno amor a la Congregación y murió exhortando a sus cohermanos a perseverar en su vocación en la observancia de los votos y de las reglas y en una sincera y cordial caridad fraterna: Toda la ciudad acudió a sus funerales y dio pruebas manifiestas de que le tenía por santo.  – Notice ms. ; voy. aussi Hist. du sémin. de Bordeaux, par Bertrand, t. 1, P. 296 et 300 ; et Notices bibliogr. de la Congr. de la Mission, p. 187

 

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