Ciclo B, 7º Domingo de T.O. (reflexión de Julio César Villalobos, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

Sabe, Dios, que necesitamos de Él

¿Sabes Jesús? Desde la Cruz, todavía nos sigues mirando con cariño a pesar de que te demos la espalda. ¿Sabes Jesús? Estás viniendo constantemente a nosotros como un Dios Todopoderoso y sin embargo dudamos de ti, de tu actuar en medio de la Iglesia y del mundo. Deseas renovar a nuestra Iglesia, y al mundo entero y a veces no te hacemos caso. No podemos hacer nada sin ti, Jesús, no podemos caminar fuera o al margen de ti y de tu gracia misericordiosa.

¿Sabes que Dios está tocando las campanas de nuestros oídos sordos?: “No se acuerden de las cosas pasadas…miren, voy a realizar algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan?” (Is.43,18-19.21-22.24-25). ¿Qué tipo de creyente es aquella persona que no escucha la voz de Dios? ¿Sabes que Dios puede destruir los corazones incrédulos e indiferentes y hacerlos nuevos? Nos encanta acordarnos de aquello que es tinieblas y no luz, nos gusta muchas veces escuchar cosas malas y nunca cosas buenas, algunos medios de comunicación “nos ofrecen” siempre lo malo y lo aceptamos con “un Amén solapado”.

Pero qué grande es Dios, que todavía, a pesar de que sigue llorando en la cruz, dice: “Soy yo, y sólo yo quien borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados”.

Parece que Dios todavía ve que nuestros oídos necesitan otro “remezón” para escuchar bien: “…en él todas las promesas se han cumplido. Y por él podemos responder: Amén” (2Cor.1,18-22). Necesitamos una vez más escuchar a Dios que nos sigue hablando para poder convertirnos de corazón.

¿Creemos realmente que Dios sigue vivo en medio de nosotros?, ¿creemos ciegamente que Dios puede seguir bendiciendo y transformando nuestra Iglesia y el mundo entero?

La escena que nos pone Marcos en su evangelio, es también interesante. Vemos en este evangelio de hoy (Mc.2,1-12) el encuentro que tiene el paralítico con Jesús, en medio de la prédica que Jesús hace a la multitud. Podemos, una vez más mirar algunos detalles que nos pueden servir para la meditación. Jesús dando una palabra de aliento: “Acudieron tantos…él les anunciaba la palabra”. ¿Soy un aliento de esperanza para otros? La ofrenda a Jesús con una intención: “Le llevaron entre cuatro un paralítico”. ¿Qué le quiero presentar hoy a Jesús?, en todo caso ¿qué parálisis le quiero presentar a Jesús para que me cure? La fe en medio de las tinieblas: “Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: hijo, tus pecados quedan perdonados. Unos escribas pensaban: ¿por qué este blasfema así?” ¿Sigues, como creyente, cuestionando a Dios? El poder de Dios sobre todo y sobre todos: “Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra…le dijo al paralítico: Contigo hablo, levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”. Él quiere levantarte de donde estás, pero una vez más apela a nuestra fe. La carta a los hebreos define la fe: “La fe es aferrarse a lo que se espera y certeza de cosas que no se pueden ver” (Hb.11,1). La admiración por Jesús: “Se quedaron admirados y daban gloria a Dios diciendo: nunca hemos visto una cosa igual”. ¿Jesús es importante en nuestra vida?

Sabe, Dios, que necesitamos de Él.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *