Casimir Kochanowski (1678-1744)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Translator: Máximo Agustín, C.M.. · Year of first publication: 1903 · Source: Notices, IV.
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El  7 de febrero 1744, perdimos en nuestra casa de Premislie, en la diócesis de Cracovia, al Sr. Casimir Kochanowski, donde era superior. Nacido en Zakowice, en la diócesis de Cracovia, el 7 de marzo de (1678?), según nuestros registros, o el 20 de febrero, según la nota de su muerte, había sido recibido en el seminario de Varsovia, el 17 de mayo de 1707. Desde su entrada en la Congregación, se le distinguió entre los demás seminaristas por la madurez de su espíritu y por la solidez de su virtud. Fue muy pronto promovido al sacerdocio. Entonces dedicada a las funciones de su estado, unió a las virtudes de las que había dado ejemplo constantemente  el mérito de una perfecta obediencia todo lo que se le exigía y de un celo infatigable por la salvación de las almas.

De su gran unión con Dios venía la constante ecuanimidad que se veía en él. No se advertía nada de pasión. Su aire y toda la composición de su cuerpo respiraban una amable dulzura que atraía al amor de la virtud, a los que le frecuentaban. Tan buenas cualidades le hicieron confiar en 1718 la dirección  de nuestra casa de Premislie y de la de Sambor su anexa. En este cargo de la superioridad, él no cambió nada de su primer estilo de vivir. A ello unía solamente la vigilancia conveniente sobre las personas cuya dirección le habían dado, y de las que pensaba que sería necesario dar una cuenta exacta. Su calidad de superior no le impidió escoger para su uso lo que había de peor, ni de hallarse en todos los ejercicios de piedad, aunque sus fuerzas fuesen ya muy débiles, y estuviera sujeto a todos los dolores de la gota. Su rara piedad le había adquirido una gran estima en su familia y entre las personas del exterior; pero este humilde sacerdote hacía todo lo que dependía de él, para huir de todos los testimonios de respeto y de veneración que se le querían rendir. En 1730, se le hizo volver a Varsovia para ejercer allí el oficio de asistente. Pero poco después, se le puso otra vez a la cabeza de las dos casas que ya había dirigido tan sabiamente. Continuó haciéndoles buenos oficios y servicios en cuanto a lo espiritual y en lo temporal hasta que el 20 de enero de 1744, fecha en la que le entró la parálisis. Fue en estas disposiciones como, fortalecido por los últimos sacramentos, entregó sin ninguna agonía su espíritu a Dios. – Anciennes Relations, p. 545.

 

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