Alekxander Usowicz

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Author: Wojcieck Paluchouwski, C.M. · Translator: P. Máximo Agustín. · Year of first publication: 2004 · Source: Vincentiana.
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usowicz083En uno de sus artículos, «Leyenda Dorada y Realidad», el P. Aleksander Usowicz, mientras meditaba sobre la relación entre la carga mítica que supone la leyenda y la realidad fundada en hechos, escribió: «la poesía puede resultar más filosófica y mucho más cargada de significación que el relato histórico». Una reacción parecida tiene lugar entre la leyenda y la verdad al tratar de describir a un personaje tan destacado como el P. A. Usowicz. La esencia de su vida y hechos, como apasionado servidor de la fe, educador comprometido y erudito, ha sido difícil de captar ya que llegó a inspirar mitos y leyendas en torno a él durante su propia vida. En este caso, con todo, los mitos y leyendas sobre el P. Aleksander Usowicz están hondamente cimentados en la realidad y contienen un rico filón de verdad. El fin de este artículo es introducirnos en la vida de este extraordinario seguidor de San Vicente de Paúl.

De Lituania a Polonia

El P. A. Usowicz nació el 14 de julio de 1912 en Drublana Wilenskie, Lituania. Siguió la escuela elemental en Dukszta situado a unos 30 kilómetros de Vilna, ahora Lituania, adonde fue con sus padres después de la primera Guerra Mundial. En 1924 entró en el Classic Gymnasium de Vilna dirigido por los Padres Vicencianos donde culminó un currículo educacional de cuatro años en tres años. Este fue el lugar donde su fascinación de por vida por San Vicente de Paúl cautivó su corazón y su mente. Continuó sus estudios en Cracovia, Polonia, primero en el Vincentian Gymnasium y, tras recibieron certificado de enseñanza secundaria, entró en el Instituto Vicenciano de Teología. De forma oficial entró en la Congregación de la Misión el 15 de junio de 1928 y emitió los votos dos años después el 2 de julio de 1930. Ordenado de diácono, el joven Usowicz fue enviado a Roma a proseguir sus estudios. A los dos años recibió los grados de licenciatura y doctorado en filosofía por el Angélicum. Su primera disertación doctoral fue escrita en Latín: De Aristotelis circa definitionem doctrina commentatorum sententiis illustrata. En 1935 Usowicz se ordenó de sacerdote.

A volver a Cracovia, el P, A. Usowicz enseñó filosofía en la Universidad Jagielloniana donde se encontró con su futuro promotor y profesor, P. Konstanty Michalski, C.M., quien por entonces ocupaba la cátedra de Filosofía Cristiana en la Facultad de Teología de la Universidad. K. Michalski era también rector de la Universidad y se hizo famoso como historiador de filosofía medieval. Bajo la dirección del P. Konstanty Michalski, en 1945, el P. A. Usowicz completó su segundo doctorado, éste en teología, presentando como tesis: Uklad cnót… (La composición de virtudes y vicios en las obras de Aristóteles y de Santo Tomás de Aquino en relación con las pasiones y apetitos humanos). Al año siguiente, el P. Usowicz presentó su tesis de calificación sobre Tomistyczna sublimacja… (La sublimación de los apetitos sensitivos en la filosofía de santo Tomás de Aquino a la luz de la sicología contemporánea). Esas dos obras asentaron su posición como filósofo interesado en Tomismo; sin embargo, el Tomismo se abrió hacia un diálogo con el desarrollo contemporáneo del pensamiento filosófico y científico.

En 1947, después de la muerte del Profesor K. Michalski, el P. A. Usowicz fue adscrito al profesorado del Departamento de Filosofía Cristiana en la Facultad de Teología de la Universidad Jagielloniana. Retuvo la cátedra hasta que la Facultad fue clausurada por el régimen comunista polaco en 1954.

Entre 1961 y 1964 fue Visitador de los Vicentinos Polacos. En varias ocasiones tomó parte en las Asambleas Generales en Roma y contribuyó al trabajo de editar diversos documentos en Latín. Asimismo fue Superior de la Casa Provincial de Cracovia y rector durante dos cursos del Instituto Vicenciano de Teología (1963-1964) y (1978-1979).

El 20 de octubre de 1997, el P. A. Usowicz fue agasajado como destacado y erudito académico con la medalla Bene Merenti emitida por la Academia Pontificia de Teología, Cracovia. En un panegírico pronunciado por el profesor Mieczyslaw Markowski, renombrado filósofo y medievalista, se encuentran cosas (como éstas): Los méritos del Profesor Usowicz como profesor académico, filósofo e historiador de filosofía resultan sobre todo totalmente evidentes en sus 60 años impartiendo auténtico conocimiento filosófico entre generaciones de jóvenes seminaristas que se preparan para los estudios teológicos. El Prof. A. Usowicz es una de las figuras gigantes de un profesor cuya vida dejó una señal indeleble, no sólo en el desarrollo de la filosofía, sino también en la teología, en los círculos académicos de Cracovia.

En la réplica, con su característica ironía se puede rastrear su conocido buen sentido del humor: En mi afectuoso agradecimiento al Profesor M. M. por las alabanzas que acabamos de escuchar debo decir que encontró tantas virtudes en honor a mi persona que apenas puedo reconocerme. Pero, supongo, que debo estar de acuerdo con esta afirmación puesto que fue pronunciada con la autoridad de un miembro de la Academia Polaca de la Ciencia y, al propio tiempo, vice-presidente de un comité internacional que se ocupa en editar una monumental obra de Aristóteles Latinus.

El Profesor Usowicz se murió de repente el 8 de junio de 2002 yendo a comprar dulces a una confitería para su próximo 90 cumpleaños. «Salió a comprar dulces y aterrizó en el cielo» concluyó el Arzobispo Tadeusz Goclowski en su homilía, destacando una de las características del P. Usowicz, su constante voluntad de regalar a los demás con obsequios y dulces.

La Misa funeral fue celebrada el 13 de junio de 2002 en la Iglesia del Seminario Vicenciano en Cracovia. El presidente de la celebración fue Marian Jaworski, Cardenal de Lwow (Ucrania), junto con varios obispos y una multitud de sacerdotes. La ceremonia comenzó con la presentación de una carta de condolencia del Santo Padre, Juan Pablo II, por el Profesor y Obispo Tadeusz Pieronek, Rector de la Academia Pontificia. En la carta indicaba Juan Pablo II repetidas veces que se considera un agradecido discípulo del Profesor A. Usowicz. El Cardenal Francisco Macharski, metropolitano de Cracovia, presidió la procesión funeral hasta el Cementerio de Rakowiscki.

Lector, Profesor y Maestro

Apenas llegado a Cracovia de sus estudios en Roma, en 1936, el P. A. Usowicz empezó a leer filosofía, primero en seminarios, a los que tuvo en alta estima durante toda su vida. Sostenía firmemente que no hay otra institución educativa como un seminario, que pueda transformar tanto los corazones como las mentes de los jóvenes de una forma tan radical. Sus estudiantes pronto vieron en él al instructor celoso, a un profesor cabal y genuino maestro. Comenzó la enseñanza en el Instituto Vicenciano de Teología en Cracovia el 11 de setiembre de 1936 y allí siguió como miembro de la facultad con dos excepciones: cuando trabajó en seminarios diocesanos en Gdansk-Oliwa (1959-1961) y en Gorzów (1971-1978).

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras Polonia estuvo bajo la ocupación Nazi, el Profesor A. Usowicz continuó las clases en sótanos en el Seminario de Czestochowa (1939-1943) y en el Seminario del Salvador (1940-1945) en Cracovia. Estas clases clandestinas continuaron el programa de enseñanza de la clausurada Facultad Teológica de la Universidad Jagielloniana.

En 1947, después de la muerte del Prof. K. Muchalski, se encargó de la filosofía en la Facultad de Teología de dicha universidad, puesto que ocupó durante siete años, hasta la erradicación de la Facultad por el gobierno comunista polaco.

A pesar de las dificultades de la posguerra y de la opresión comunista de la Iglesia Católica en Polonia, el P. Usowicz se embarcó en una intensa enseñanza en varios seminarios diocesanos de Gdansk, Gorzow, Cracovia, Kielze, Sosnowiec y en la región de Silesia. Asimismo enseñó en los seminarios de los Padres Capuchinos y Salvadorianos y en el de la Orden de San Pablo.

Como resultado de su extraordinario compromiso con la enseñanza emprendió la formación de varios miles de sacerdotes y misioneros. Por eso mismo hoy, sus antiguos estudiantes se hallan cumpliendo su misión en casi todos los continentes.

El programa de materias y tópicos que enseñó fue amplio e impresionante. Incluía todas las áreas de filosofía, muchos campos de teología y demás disciplinas como la historia de la Iglesia, didáctica, pedagogía y bibliología. A propósito de esta última, era un hecho constatado que la biblioteca era su lugar preferido. Tal era su conocimiento de la colección de libros del seminario, de 200.000 volúmenes, que podía encontrar casi todos los libros sin servirse del catálogo de la biblioteca.

Algunos temas filosóficos, como la metafísica, historia de la filosofía y sicología eran desarrollados con especial interés y detenimiento. Cuando uno asistía a sus lecciones sentía fácilmente la presencia de una mente abierta no reducida a una sola disciplina de un notable erudito. Su extenso conocimiento de la filosofía y de la teología incluía también casi todos los órdenes del saber.

El interés del Profesor Usowicz por la vida contemporánea social y política, si bien periférico a su mayor interés por la filosofía, fue con todo fuerte y entregado. Durante muchos años dio conferencias monográficas en la Pontificia Academia de Teología de Cracovia. Los asuntos de esas conferencias estaban dedicados a diferentes problemas de la dignidad de la persona humana, como derechos humanos, libertad, problemas de la paz y la guerra. Se implicó activamente en el tema de la pena de muerte. En diversas ocasiones el P. Usowicz presentó su profundo punto de vista sobre la doctrina de la social democracia (en oposición al régimen totalitario) como mejor modo para que los ciudadanos ejerzan su libertad política, tolerancia, y derecho a la vida privada y justicia social. No obstante, en su análisis, no subestimaba las deficiencias y los peligros potenciales de la doctrina de la social democracia. Creía firmemente que exponer y reforzar la bondad es el mejor modo de conquistar el mal, ya que nuestra prioridad no debería ser «arrancar la cizaña» sino cultivar sabiamente la tierra de forma que pueda producir una abundante cosecha.

Es curioso advertir el modo original de hablar del P. Usowicz. Todas sus conferencias estaban curiosamente preparadas en forma de libros de texto de los que dejó más de 50. Abarcaban no sólo todos las disciplinas filosóficas sino también un bagaje significativo de teología. Con todo ello, nunca usaba los apuntes en sus conferencias y podía citar de memoria incluso las fuentes de referencia y las citas bibliográficas. Solamente por eso generaciones de sus estudiantes se quedaban hondamente impresionados con su estilo de enseñar y llegó a ser objeto de historias y leyendas.

Debido a su modestia, nunca diría «yo lo hice» o «en mi opinión» sino «nos hemos referido a», «hemos decidido», etc. Esta actitud reflejaba su íntima convicción de que lo que se enseña ex cátedra incorpora la herencia de todas las generaciones pasadas y no necesariamente la opinión del conferenciante.

Obra de escritor

A pesar de la pesada carga de de sus actividades didácticas e instructivas, el P. Usowicz podía hallar tiempo libre para escribir y publicar. Su producción literaria publicada en forma de libros, artículos y revistas incluye varias áreas de estudios.

Sus dos trabajos más importantes analizan el problema aristotélico de la definición como parte de su lógica formal («De Aristotelis circa definitionem doctrina commentatorum sententiis illustrata», en Collactanea Teologica, XIX, 1938, 273-317; «De partitione definitionis apud Aristotelem», en Divus Thomas, XLII, 1939, 114-119). En sus trabajos siguientes sale a relucir el nuevo interés del profesor por la filosofía del hombre ( Uclad cnot y wad w zwiazku z zyciem uczuciowo-popedowym u Arystotelesa y sw. Tomasza z Akwinu, Cracovia 1939; Tomistyczna sublimacja uczuc w swietel bowoszytnej psychologii, Cracovia 1949).

Un capítulo muy especial en los escritos del P. Usowicz explora el legado del Profesor K. Michalski, el hombre cuya vida le inspiró y fascinó. Escribió numerosos libros y artículos en los que discutía y presentaba la vida, hechos y trabajos de K. Michalski. Como co-autor con el P. Kazimierz Klósak y el P. Francisco Bima, C.M., compiló y publicó una completa biografía de sus escritos ( Ksiadz Konstanty Michalski 1978-1947(?), Cracovia 1949) y biografía de sus escritos («Bibliographie» en Die Philosophie im 14. und15. Jahrhundert. In Memoriam Konstanty Michalski, 187-1947, Amsterdam 1988).

Hasta el final de su vida trabajó en compilar todas las obras del P. Michalski. Fueron publicadas como las obras completas del P. K. Michalski en la serie monográfica: (Studia do…) vol. V: Filosofia wiekow srednich, Cracovia 1998, 678 páginas; vol. XI: Histoire de la Philosophie, Cracow 1999, 594 páginas y vol XV: Dilatato corde, Cracovia 2002, 655 páginas.

El último libro fue dedicado al P. Usovicz en honor de su 90 cumpleaños y el 70 aniversario de su trabajo como escritor. No podemos pasar por alto el hecho de que el P. Usowicz fue un revisor y crítico de tesis, disertaciones y papeles para los licenciados. El número de sus revistas de obras sometidas para los más altos grados universitarios es incontable. No obstante, resultó que al menos de entre sus revistas de estas tesis una tuvo un significado histórico. Fue en 1953, cuando el P. Usowivz era miembro de un comité de tres en la facultad de Teología de la Universidad de Jagielloniana aceptó la tesis de calificación de Juan Pablo II, por entonces P. Karol Wojtyla. Al cabo de poco tiempo, la Facultad se cerró, resultando que la tesis del P. K. Wojtyla fue la última sometida y defendida en la Facultad de dicha Universidad.

Un capítulo muy especial en la producción literaria del P. A. Usowicz estudia profundamente la espiritualidad Vicenciana. Este tema prevalece en los artículos publicados entre 1932-1938 en el Meteor, rdvista de estudiantes vicencianos. Reflejaban también los altos ideales de la juventud. En uno de aquellos artículos analiza lo que representaba el amor en la vida de San Vicente, destacando, de hecho, que fue el centro de su vida y la única fuente de caridad y entrega a los demás. San Vicente, escribe, fue un genio de caridad y altruísmo («Wielki Swiety wielkiego wieku», en Meteor, XXIV: 1932).

Sus anotaciones son válidas incluso hoy:

Sin esperanza, y en especial sin amor, nuestra fe será infructuosa. San Vicente poseía estas tres virtudes teologales, y por eso tuvo tanto éxito en fundar una red de orfanatos, hospitales y otras instituciones caritativas. Por ello, continuar las obras de San Vicente significa aceptar los valores cristianos. Es una ilusión que uno puede usar la ingenuidad de San Vicente y al mismo tiempo abandonar la esencia del Cristianismo.Un esfuerzo así sólo producirá falsos filántropos que, de hecho, se ocuparán más de sí mismos que de los demás, y en el mejor escenario perderán pronto entusiasmo para trabajar en el barbecho de una naturaleza humana privada de la gracia de Dios.

En el Meteor se puede encontrar también una serie de seis artículos escritos por el P. Usowicz en forma de diálogo filosófico bajo el título común de Athalos. En el prefacio leemos una breve descripción de la serie: «Athalos personifica una mente inquieta y un alma inmortal en una búsqueda sinfín de la verdad y de la verdadera felicidad (…). Grandes almas aparecerán en escena para discutir sobre los misterios». En efecto, en la serie de artículos Athalos continúa su discusión con las almas de, entre otros, Sócrates, Voltaire, Miriam (María) y Savonarola. Pero, lo mejor de todo es que el propio P. Usowicz, en el papel de Athalos, es quien marca su presencia en la serie de artículos y él es de hecho una de las Grandes Almas de la Provincia Polaca de los Padres Vicencianos.

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