5º domingo de T.O. (reflexión de Honorio López, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Honorio López, C.M. .
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honorio_lopez_cmJb 7, 1-4. 6-7; Sal 147, 1-6; 1 Cor 9, 16-19. 22-23; Mc 1, 29-39

«Se fue a un lugar solitario a hacer oración»

Jesús se fue a hacer oración. ¿Cuándo? De madrugada, cuando aún estaba oscuro. ¿A dónde se fue? «A un lugar solitario»…

Jesús fue toda su vida una persona de oración. Seguirlo supone orar con él, desde él y como él. La oración es parte sustancial del seguimiento. Necesito caldear el corazón en este y con éste Jesús que quiere que la tierra arda. Pero, así como Jesús escogía un dónde y un cuándo propicios para hablar con el Padre y pedirle por todos, ¿no necesitamos tú y yo escoger un tiempo diario y concreto para hacer oración? ¿No necesito encontrar el lugar adecuado?

Cada uno conoce su vida personal y sus circunstancias habituales. Tú verás si haces tu oración en un parque, en el autobús, en una iglesia o en un rincón de tu casa. Pero, como Jesús, elige lugar y tiempo. Es una primera forma de colaborar y de comprometerse a seguirlo en la oración.

Los mejores cristianos –aquellos para quienes todo se les volvía oración- eran los que hacían oración-oración en un concreto tiempo y lugar. Los que dicen que todo es oración, sin hacerla concretamente, se engañan y alimentan así su tibieza o su flojera (o la mía o la tuya). Dame, Señor Jesús, que me parezca a ti y que contigo ore al Padre con tu mismo Espíritu. Amén

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