3º Domingo de Cuaresma (reflexión de Javier Balda, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Javier Balda, C.M. .
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Tú también eres templo de Dios

baldaEstamos ante un hecho histórico que más tarde se usará como bandera condenatoria contra Jesús. El templo, centro de la vida religiosa y espiritual del pueblo judío, había sido transformado en un mercado y Jesús, como judío, levanta su voz de protesta, se indigna ante estos hechos y, látigo en mano, arroja a los mercaderes del templo.

Ahí podía haber quedado todo como una simple anécdota pero Jesús, que ha venido a establecer una nueva alianza nos presenta un nuevo templo, un templo que será destruido y en tres días levantado, aludiendo a su muerte y resurrección.

Y es gracias a esta alianza que la persona humana se convierte también en templo de Dios, en rostro de Cristo. “Lo que hagan a mis hermanos me lo hacen a mí”. Y si esto es cierto, ¿qué diría Jesús, cómo actuaría Jesús, hoy, ante tantos marginados, niños que mueren de hambre, niños asesinados antes de nacer, ancianos abandonados, mujeres explotadas, hombres sin trabajo o con sueldos infrahumanos en aras del mercado, de la economía liberalista? ¿Qué diría Jesús ante tantos hombres y mujeres que se prostituyen, que han hecho de su cuerpo un negocio, que tiran su propia dignidad en busca de tener y un gozar?

Y, ¿qué nos dirá Jesús a nosotros que nos llamamos cristianos, que nos consideramos sus seguidores, que oramos y participamos de la Eucaristía para acallar nuestras conciencias pero que muchas veces nuestro amor al hermano ni es afectivo ni efectivo? ¿Qué nos diría Jesús a nosotros que tantas veces acudimos a Dios en busca de regalos, de bienes y hasta de milagros para nuestra satisfacción personal y hacemos muy poco por el hermano que necesita nuestro milagro de caridad y de amor, de justicia y de solidaridad?

Dios no quiere un amor que no pase antes por el amor al hermano. Dios no quiere nuestra ofrenda, nuestro sacrificio, que no pase por nuestra entrega generosa al hermano. Dios no quiere nuestra oración y nuestro culto que no pase por la acción comprometida de respeto, defensa y salvaguarda de la dignidad de la persona humana, imagen y templo de Dios. La medida de tu amor al hermano, sobre todo al más pobre y necesitado, marcará el grado de tu amor efectivo y real a Dios.

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