22º Domingo de T.O. (José Emilio Torres)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

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Author: José Emilio Torres, C.M. · Year of first publication: 2016.
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En la lectura tomada del libro del Eclesiastés habla Dios recomendando a su pueblo a quien llama “hijo mío” que adquiera sabiduría para actuar en la vida:

En “tus asuntos”, proceda con humildad y te querrán.

Hazte pequeño en las grandezas y alcanzaras el favor de Dios.

No corras a curar la herida del orgulloso, pues la maldad echo raíces en él.

El consejo de adquirir la sabiduría, es decir “el saber vivir bien y en armonía con todos y con todo” la encontramos al final del pasaje donde reconoce al hombre inteligente y sabio que sabe meditar los proverbios y tener oído atento para aprender.

En la segunda lectura el escritor sagrado le hace notar al creyente que por su fe se ha acercado a Jesús mediador de la Nueva Alianza, a Dios juez universal y a los espíritus de los justos, en otras palabras por la fe entras a participar del Reino de Dios.

En el evangelio el Señor Jesús aprovecha de la ocasión que se le presenta, al observar la conducta de los invitados y recordando la costumbre en las fiestas de bodas, para enseñar sobre dos cosas: La conveniencia  de actuar con humildad al escoger los últimos puestos ya que es ocasión para ser enaltecido delante de los demás hacer lo contrario es correr el peligro de ser humillado. Casi repite el consejo primero que aparece en la primera lectura: actuar con humildad.

La otra enseñanza está dirigida a quienes tienen oportunidad de hacer el bien, y todos podemos hacer el bien, mejor todavía todos estamos llamados a hacer el bien. Este bien se debe hacer preferentemente a aquellos que por su condición de carencia no nos pueden devolver el favor. Algo así como hacernos servidores de los pobres, en esto creo que está en contra de la enseñanza tercera de la primera lectura: “no corras a curar al orgulloso…” hasta podría decir que para ir a servir a los pobres debemos tener apuro… o como recomendaba San Vicente de Paúl “no tengan pena de dejar a Dios por Dios”, es decir dejar la capilla o templo donde nos encontramos ante el santísimo, para llevar prisa para ir a atender a los pobres en sus necesidades.

Al hacerlo tengan por seguro que están acumulando riquezas en el cielo, se están haciendo ricos a los ojos de Dios.

Que nuestro buen Padre Dios nos ayude para adquirir la prudencia, la inteligencia y sabiduría para saber vivir en armonía con la creación que nos ha confiado cuidar y con los hermanos de tal manera que ninguno se sienta abandonado o rechazado por Él.

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