1º Domingo de Cuaresma (reflexión de Javier Balda, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

CREDITS
Author: Javier Balda, C.M. .
Estimated Reading Time:

Convertíos y creed la Buena Nueva

baldaJesús, que ha vivido, crecido y madurado al calor humano de su familia, se dispone a dar cumplimiento fiel al Plan que su Padre Dios le había encomendado y para el cual, se había encarnado y hecho hombre entre los hombres. Jesús deja su familia, sus amistades, su trabajo diario y se retira al desierto, a la oración, a la búsqueda de esa luz, esa fuerza que va a necesitar para ser fiel servidor de la voluntad de su Padre.

Desde ese desierto, desde esa soledad, desde su propia lucha interior, la voz de Cristo romperá el silencio y la soledad, vencerá en su propio combate y llegará hasta nosotros: “Convertíos y creed la Buena Nueva”. Convertíos, volved la mirada al Padre, escuchad su voz, creed en su palabra, seguid sus pasos, comprometeos con su causa, sed la Buena Nueva que el hombre necesita hoy.

Jesús nos llama a la conversión y toda conversión exige ruptura, interiorización, generosidad, enfrentamiento con nosotros mismos, con nuestros pensamientos e ideales y con nuestra propia vida y esto sólo puede lograrse desde la soledad interior, desde el desierto, desde el silencio profundo, desde el vacío total de preocupaciones e intereses personales.

Jesús nos invita a introducirnos en nuestro desierto: lugar de escucha y de toma de decisiones, lugar de encuentro con uno mismo y con Dios, lugar de abertura, sinceridad y reconocimiento de lo que somos y debemos ser. Lugar, también, de tentación, de debilidad, de miedo. Las voces que anidan dentro de uno se enfrentarán con violencia para ganarnos para su causa. El bien y el mal, los intereses de Dios y del diablo se nos mostrarán con resplandores de luz que tendremos que elegir. La misión que debemos cumplir se nos manifestará con claridad y tendremos que optar.

Jesús nos invita a creer. La sinceridad con nosotros mismos, la valentía en la toma de decisiones, la fidelidad a nuestros principios y valores humanos y cristianos, determinarán que surjamos del desierto rejuvenecidos, fortalecidos, iluminados y prontos a poner en práctica el Plan de Dios en nosotros, siendo Buena Nueva, evangelio, palabra viva de Dios encarnada en nuestro mundo.

Déjate llevar por el espíritu de Jesús al desierto. Permanece en él con él. Después saldrás con él y con él irás a la vida construyendo el reino del Padre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *