Vicente de Paúl, Carta 1372: Al Padre Cristóbal De Authier

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1976 · Fuente: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
Tiempo de lectura estimado:

15 de enero de 1651

Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Le renuevo por la presente el ofrecimiento de mi obediencia y le suplico que lo acepte, tanto más cuanto que lo hago con toda la humildad y el afecto que me es posible. A ello me tomo la confianza de añadir que no he contribuido en nada a las dificultades con que ha tropezado el señor Deslyons en su asunto. Yo ni siquiera sabía que él pensaba en el obispado de Babilonia, hasta que me dijo el señor nuncio de pasada, hace tan sólo unos días, que había recibido de la Sagrada Congregación una carta sobre este asunto y que ya le había contestado. Incluso estaría aún sin saber que ya ha obtenido usted ese decreto para el obispado, si no me lo hubiera dicho el padre Alméras, que se enteró por medio de usted. Le digo más todavía: nunca he hecho ni he dicho nada en contra de su santa congregación; al contrario, Dios me ha dado siempre un gran respeto para con ella y un gran deseo de servirla. Y como testimonio de ello, nunca he celebrado la santa misa, desde que tuve conocimiento de su erección, sin encomendarla a Dios en dos ocasiones, en la preparación y en el Memento, para que su divina bondad la haga prosperar santamente y la acompañe con sus bendiciones en su intención y en sus trabajos, nombrándola incluso antes que a la nuestra, puesto que en efecto la estimo por encima de ella. Le hablo como cristiano, padre, y en presencia de Dios, que sabe que digo la verdad. Y para que no dude usted de ello, haga el favor de darme la ocasión de poder demostrárselo algo mejor que con palabras, use de mí para el servicio de su compañía, y espero que Nuestro Señor me dará la gracia de dedicarme a ello con todo el vigor que requiere la obra de Dios, pues ése es el nombre que le doy a una compañía como la suya, dedicada a su mayor gloria; y entonces el padre y los hijos quizás me concedan el honor de creerme que soy en general y de usted en particular, en el amor de Nuestro Señor, su…

VICENTE DEPAUL

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