Vicente de Paúl, Carta 1370: A Renato Almeras, Superior de Roma

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1976 · Fuente: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
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13 de enero [de 1651]

Le ruego que asegure de mi parte al padre Authier estas tres cosas: 1° que nunca he dicho ni hecho nada en contra él, ni en contra de su santa congregación, sino todo lo contrario; 2.° que no me he enterado del asunto del señor Deslyons hasta después de que el señor nuncio indicó a la Sagrada Congregación lo que él sabía, y que fue él el que me habló de la cosa; y 3.° que yo no celebro nunca la santa misa sin pedirle a Dios por su compañía en la preparación y en el Memento, y que la nombro siempre a Nuestro Señor por delante de nuestra pobre compañía. Y de todo esto le doy permiso para que se lo jure delante de Dios, en cuya presencia le digo todo esto.

En cuanto a lo que usted me dice, de que la vida le resulta aburrida y pesada, estoy seguro de ello; ya hace mucho tiempo que lleva usted su cruz y que combate a la naturaleza que, al verse derribada, le causa ese sinsabor; pero no hay que seguir sus inclinaciones; se trata de la pereza, que tiene miedo del esfuerzo y que tiende a quitarle el mérito del sufrimiento, que habrá de ser tanto mayor cuanto mayor sea éste. El mismo Jesucristo decía que estaba triste hasta la muerte, al verse ante la idea de todo lo que tenía que sufrir. Ahora tiene usted la ocasión de honrar sus sentimientos en medio de esa rebelión de la parte inferior, tal como siempre lo hace usted en la sumisión de la parte superior a la voluntad del Padre eterno. Puesto que conoce usted el medio de conseguir su mejoría, le ruego en nombre de Dios que se cuide. No emprenda nada por encima de sus fuerzas, no tenga prisas, no ponga demasiado ímpetu en las cosas, vaya despacio, no se esfuerce demasiado; en fin, descárguese de todo lo que no sea la dirección y de lo que pueda hacer por diversión.

Le ruego que no reciba en su casa ni entregue o preste dinero a ninguno que haya sido o que usted crea que es de la compañía, si no le presenta su obediencia o una carta expresa de su superior. Es un ruego que les hago a todas nuestras casas por ciertos motivos.

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