Vicente de Paúl, Carta 1354: Alano de Solminihac a San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1976 · Fuente: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
Tiempo de lectura estimado:

Diciembre de 1650.

Padre:

Mi secretario ha dado orden de que se siga su consejo para pedir la evocación; y como usted ve algún inconveniente en que se haga dentro de estos tres meses, se esperará no solamente ese tiempo, sino todo el que usted juzgue oportuno. Entretanto le doy mis más humildes gracias por el interés que se ha tomado de llevar a los padres Vitet y Parrot a hacer los ejercicios espirituales, que creo que necesitan, rogándole que les haga ese favor y que dé a conocer al padre Vitet la obligación que tiene de hacer anular esa sentencia de Grosbois El parlamento acaba de darme un edicto por el que me quita el nombramiento de predicador y se lo da a los patronos de una ciudad, a pesar del derecho que sobre ello teníamos nuestros predecesores y yo, que corremos con parte de los gastos. Se lo digo para que vea que no podremos esperar nunca justicia de ese parlamento. El señor obispo de Magnac me había rogado que aceptase que uno de los eclesiásticos de mi diócesis se quedase en el seminario que ha fundado en Magnac, en el Limousin, para que todo el tiempo que residiese allí (ya que aun no ha recibido las sagradas órdenes) se le computase como si hubiera estado un año en nuestro seminario de Cahors. Le he contestado que le permitía residir allí por este año, pero que de estar más tiempo ya lo trataría con el señor deán de Carennac, su hermano y yo. Me ha vuelto a escribir extrañándose de esta condición y me ruega que ponga el asunto en mar,os de usted y en el del señor párroco de San Sulpicio. Entretanto creo que debo decirle que por nuestros estatutos sinodales los clérigos de mi diócesis están obligados a residir en nuestro seminario seis meses antes de recibir el subdiaconado, y seis meses antes del presbiterado. Hace algunos años les obligué a residir allí un año entero antes del subdiaconado, y así se ha seguido cumpliendo; y en la conferencia que se celebró con los señores obispos que estuvieron aquí hace quince m.eses, de cuyas resoluciones ya le mandé a usted copia, se indica, como usted mismo podrá ver, que estarán en el seminario un año antes de las primeras sagradas órdenes, y que los que no tengan todavía fundado el seminario los enviarán a las diócesis vecinas. Así pues, vea usted si puedo disponer a éste y abrir este portillo por donde otros se cuelen, si lo envío a un nuevo seminario que no está todavía formado, en vez de enviarlo a Cahors, que se muestra tan pujante. Ya sabe usted lo que le escribí y las luchas que tuve que sufrir para no dispensar al cantor de mi iglesia catedral, que finalmente se decidió a entrar y pasó aquel tiempo allí con una piedad y una satisfacción de todo el mundo que no podría explicarle. Sin embargo, si el señor obispo de Magnac no puede comprender estas razones, como es una persona de piedad a la que no me gustaría molestar, le ruego que le escriba usted que yo le permitiría recibir a ese clérigo en el seminario de Cagnac y retenerlo allí durante un año; y que después, si le resulta útil, después de presentarme la debida solicitud, lo trasferiré a aquella diócesis para que resida allí perpetuamente, dándole en ese caso dimisorias para ordenarse, ya que prefiero dárselo por entero antes que abrir un gran portillo en los reglamentos de mi diócesis.

Soy siempre, padre…

ALANO

obispo de Cahors

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