Castiglione (1), diciembre de 1650
He visto todos los ejercicios de la misión que se celebra en esta parroquia y al mismo tiempo a otras siete u ocho de alrededor. Los pueblos se muestran muy asiduos a la asistencia a los sermones y al catecismo y dan un continuo trabajo a los confesores. Hay que confesar que no ceden en lo más mínimo a los de otros países, y que incluso les sobrepasan un poco. Dos concubinarios públicos, movidos a penitencia, han hecho confesión pública en la iglesia en medio del sermón, en presencia de un gran gentío. Varios usureros se han obligado por escrito y ante notario a restituir todo lo que les habían exigido injustamente a los pobres a quienes habían prestado dinero.
La cofradía de la Caridad ha quedado fundada en esta parroquia y en todas las de alrededor.
El superior de esta misión tiene todos los lunes una conferencia a diez o doce párrocos de la comarca; he asistido a una de esas conferencias; todo marchó muy bien; cabe esperar mucho provecho de ellas para los sacerdotes y para sus pueblos.







